Introducción
Antropología
de la Alimentación
* Del Australopithecus al
Homo Habilis
* Homo Erectus
* Primer Homo Sapiens
* El Eslabón Perdido
* Hombre de Neandertal
* El Primer Homo Sapiens Sapiens
Cómo
Comía el HSS
Evolución de la Población Humana
El Hombre como Depredador
La Agricultura y el Valor Nutricional
de sus Productos
El
Vegetarianismo
INTRODUCCIÓN
Los
primeros mamíferos ("Mammalia" seres que se alimentan
amamantándose) eran diminutos. Hace unos 200 millones de años habitaron
la tierra unos animales muy parecidos a la zarigüeya. En plena era
de los dinosaurios estos pequeños organismos tenían escasas oportunidades
de proliferar. La pelea quedaba rápidamente resuelta a favor de
los reptiles y los mamíferos servían de alimento a los dueños de
la tierra.
Los
primates (el hombre pertenece a este orden de mamíferos) más antiguos
que se conocen (“Eosimios”)
vivieron en China hace 30 millones de años.
Estos
organismos, del tamaño de un pulgar, pesaban alrededor de diez gramos;
con ese tamaño es fácil alimentarse de pequeñas flores y de frutos.
Pero
entre los primates actuales existen muy diferentes tipos de alimentación.
Los
Lémures de Madagascar viven de muy diversos alimentos; los grandes
colmillos de un mandril indican que es un carnívoro; los Orangutanes
de Indonesia comen brotes de Bambú, los Titíes de América del Sur
y los monos araña, al igual que los Tarseros de Asia solo comen
frutas, mientras que, en un Chimpancé, la presencia de molares anuncia
una alimentación mixta, que abarca una abundante variedad de frutos,
hojas tiernas y pequeños animales como los ratones, las serpientes,
los huevos y crías de aves y reptiles y otros pequeños primates;
la hembra Chimpancé cuando está preñada come una dieta casi exclusivamente
carnívora.
Los
antepasados homínidos mas remotos (Australopithecus)
que datan de hace 5 millones de años, eran relativamente pequeños
y herbívoros, insectívoros, frugívoros, y oportunistas carroñeros,
siendo a su vez “presas” de múltiples “cazadores”.
Cuando
la evolución llegó finalmente a transformarnos en Homo Sapiens Sapiens,
hace apenas 40.000 años, ya éramos los mayores cazadores del planeta.
De
modo que hemos pasado por comer prácticamente todas las fuentes
de nutrientes, y sin duda algo de ese proceso evolutivo ha permanecido,
pues de hecho el hombre moderno puede comer casi de
todo.
Los
seres humanos se distinguen anatómica y fisiológicamente del resto
de los animales por la gran variedad de alimentos que pueden incluir
en su dieta.
Su
dentadura cuenta con los incisivos cortantes, como los roedores,
los molares y premolares que trituran los alimentos, como los herbívoros,
y los caninos puntiagudos de los carnívoros.
El
sistema digestivo humano comprende un gran estómago con poderosos
jugos gástricos para desmenuzar las proteínas, un páncreas que produce
enzimas para metabolizar los hidratos de carbono y las proteínas,
un hígado que emulsiona las grasas, y un intestino relativamente
largo, capaz de absorber gran diversidad de alimentos.
Ningún
otro mamífero, con la excepción de las ratas (que viven en el medio
humano), dispone de una aptitud tan grande para adaptarse a tan
variables condiciones y, en consecuencia, desarrollar un abanico
de comportamientos alimentarios tan diversos.
Esto
es lo que tiene que tener en claro antes de proseguir “Ud. puede comer de todo”, y es obvio que eso hace la humanidad, pues come desde
insectos a cereales, desde animales a frutas, desde hortalizas hasta
minerales.
También
es importante conocer que somos mucho más parecidos a los primeros
HSS que a nuestros ancestros primates.
La
brecha entre los más evolucionados primates y el primer homínido
(Australopithecus), universalmente conocida
como “el eslabón perdido”, implica una diferencia más de 10 veces
mayor a la que existe entre un Australopithecus
y un hombre moderno.
El
hombre moderno (Homo Sapiens
Sapiens), tiene apenas 40.000 años, y durante ese lapso, su
Genoma (mapa genético), se ha alterado en mucho menos de un 0,1%
(para dar una idea, la diferencia de nuestro genoma con el del Chimpancé
es apenas del 1,6%).
ANTROPOLOGÍA
DE LA ALIMENTACIÓN
Esta
prácticamente inalterada genética, implica que nuestra alimentación
no debería ser muy diferente a la del hombre paleolítico.
Para
explicarlo de otra forma haremos esta analogía:
Cuando
Ud. compra un automóvil, puede utilizar cualquiera de los combustibles
y aditivos del mercado, pero el fabricante le recomienda algunos
como “ideales”, con los que su vehículo obtendrá el máximo rendimiento
y durabilidad, y que han sido determinados en el diseño original.
Bien,
Ud. puede “consumir cualquier
combustible”, pero su calidad de vida y longevidad dependerán de
cuánto se acerque a “los combustibles recomendados por el fabricante”.
El
Conejo come zanahorias, el Cuervo maíz, para saber cuáles son “sus
combustibles más específicos”, es que es necesario el conocimiento
de la Antropología de la Alimentación.
Haremos
un breve repaso de la Evolución humana del Australopithecus
al Homo Sapiens Sapiens:
Del Australopithecus al Homo Habilis:
Entre
el homínido más antiguo descubierto (el famoso Australopithecus “Lucy”), que data de unos 3 a 3,5 millones de años, y el relativamente efímero Homo Habilis, 1º del género “Homo”, cuya aparición se estima entre los 2,5
y 2 millones de años,
es donde se produce el cambio quizá más trascendental en la alimentación, pues mientras todo indica que el Australopithecus era casi exclusivamente
herbívoro, se tienen pruebas irrefutables (por los coprolitos hallados)
de que el Homo Habilis
ya era omnívoro.
Nota: En el año 2000 se han encontrado en África, unos pocos restos fósiles
de un homínido que datan de 6 millones de años.
Aún
no se ha podido determinar si ya era bípedo, aunque hay algunos
indicios que así lo indicarían.
Este
descubrimiento podría una vez más alterar las fechas y concepciones
evolutivas, en permanente revisión, y que han sufrido numerosas
transformaciones en el siglo pasado, a medida que se fueron encontrando
nuevos fósiles.
De
todas maneras, esto no altera prácticamente en nada el desarrollo
del contenido de este capítulo, por lo cual no lo consideraremos
para no generar confusiones, y además porque aún no se han obtenido
resultados científicos concluyentes de esta investigación.
Homo Erectus:
Luego
entre 1,5 y 1 millón de años atrás, aparece el Homo Erectus,
nuestro antecesor del género Homo que más perdura, pues llega hasta los 100.000 años AC.
El
Homo Erectus, no poseía
vivienda fija y vivía como nómada cazador y recolector en las estepas y en la selva, pero ya tenía utensilios
de piedra, que aunque muy toscos le servían para desenterrar raíces,
cazar y descuartizar a sus presas.
El Homo Erectus estaba realizando la última etapa de la histórica transición
entre presa y máximo cazador.
Aún
eran cazados por grandes mamíferos y comiendo lo que no implicara
aventurarse demasiado lejos del asentamiento relativamente resguardado,
siendo también todavía en parte “carroñeros” ladrones de las sobras
de los grandes cazadores.
El Homo Erectus fue el primer homínido que en parte emigró de África, y
esto hace apenas 2.000 generaciones atrás.
Esta
migración es una de las tantas cosas aún en continua revisión:
Hasta
hace una década la mayoría sostenía que se había iniciado hace unos
100.000 años, sin embargo hace 5 años en la Sierra de la Gran Dolina,
Atapuerca - España, se encontraron restos fósiles de 780.000 años de antigüedad, de una población con características
intermedias entre el Homo
Erectus y el Neandertal, pero que aparentemente se
extingió, no encontrándose rastros genéticos
en el hombre moderno.
Vale aclarar que se han descubierto otros yacimientos
fósiles similares en el Medio Oriente, lo que actualmente
hace pensar que nuestros antepasados fracasaron en varios intentos
de emigrar de África, antes de finalmente conseguirlo.
La
diferenciación evolutiva mas reciente conocida del Homo Erectus, se origina entre 500 y 400 mil años, siendo conocida
como el Hombre de Pekín.
Además
ya antes se habían encontrado fósiles del género Homo en Australia
con una datación de 45.000
años, y cabe recordar que Australia se dividió del resto
de los continentes hace 100
millones de años, y que hace
45.000 años ya habían 10.000
kilómetros de océano entre África y Australia, por lo que evidentemente debieron llegar por Asia, y así no obstante
debieron cruzar 250
kilómetros de océano, lo
cual es una tarea sugestivamente difícil de ser hecha por el Homo Erectus.
Esta
migración australiana, ha sido recientemente documentada por trazos
genéticos, pero sin embargo los primeros restos Asiáticos encontrados
datan apenas de 35.000
años, en lo que hoy es India.
Una
de las teorías actuales, sostiene que el Homo Erectus evolucionó
a Homo Sapiens de distintas maneras, según el lugar a donde los
llevó su migración original desde África.
Estas
contradictorias incógnitas se suceden a lo largo de toda la evolución
Humana. Son más notables a partir del Homo
Erectus, simplemente porque los fósiles anteriores encontrados
son muy escasos, pero todo antropólogo sabe que "hay muchas
piezas que aún no encajan”.
Primer Homo Sapiens:
Nuestro
antepasado más antiguo considerado como del género Homo subgénero Sapiens,
apareció en el período interglaciar hace alrededor de 350 a 200 mil años, era el Homo
Sapiens Steiheimensis, que vivía en el centro y norte de Europa.
Además
de picos, el Hombre de Steinheim fabricó cuchillos y varias herramientas
de piedra; también empleó para la cacería mazas y lanzas de madera
endurecidas al fuego.
No
se sabe si era ya capaz de obtener “el fuego”, aunque lo más probable
es que conociera su utilidad y su origen natural (por ej. el provocado
por rayos o producido espontáneamente en el bosque), e intentara
mantenerlo encendido añadiendo materiales combustibles.
El Eslabón Perdido:
El
primer homínido descubierto es la Australopithecus
Lucy, que data de 3,5
millones de años, no
obstante ha logrado establecerse mediante Biología
Molecular, siguiendo
el rastro del ADN Mitocondrial, que se hereda directamente de la madre, que la primera
hembra de la especie Australopithecus
debe haber nacido hace alrededor de 5 millones de años.
Allí
se establece el
tradicionalmente denominado Eslabón Perdido, pues la diferencia entre cualquier Primate y un Australopithecus es realmente abismal.
Pero
en la asombrosa y apasionante evolución humana existen varios “Eslabones
Perdidos”.
El humano ha evolucionado
de una manera definitivamente distinta al resto de las especies.
Teóricamente
la evolución se realiza mediante mutaciones genéticas aleatorias,
pero no obstante pueden establecerse ciertos “criterios estadísticos
generales”, mediante la comparación y randomización de datos de
la evolución del resto de las especies del planeta, y de esta manera
surge claramente que ninguna
especie ha producido “saltos genéticos” de tal magnitud y cantidad
en tan breve tiempo.
Obviando
el tradicional Eslabón Perdido, el salto entre el Australopithecus y el Homo
Erectus (Homo Habilis
y eventualmente otros a descubrir de por medio), es tal vez el más
“moderado” de los conocidos, y sin embargo ninguna otra especie
ha producido un cambio que represente ni siquiera el 10% de éste
en el mismo tiempo.
Y
entre el Homo Erectus
y el primer Homo Sapiens (el Homo Sapiens Steiheimensis), con todos las evoluciones intermedias
en constate descubrimiento, se encuentra otro salto (eslabón perdido),
notable.
Para
dar una idea de lo poco que sabemos sobre la evolución humana, vale
mencionar que todos los restos fósiles descubiertos, anteriores al Homo Sapiens, son tan pocos que caben cómodamente en una habitación.
El
punto es que si consideramos que a los primeros Primates les llevó 25 millones de años llegar a Australopithecus,
y de 3,5 a 5 millones
más llegar a Homo Erectus,
de éste al Homo Sapiens
deberían haber pasado muchos millones más, y no apenas 1 millón.
Pues
los 28,5 a 30 millones de años hasta el Homo
Erectus resultan escasos para el impresionante “salto cuántico”
que significa pasar de una capacidad cerebral de 1.000 c.c. del Homo Erectus a los 1.500 c.c. del primer Homo
Sapiens.
La
inagotable controversia surge de que la teoría Darwiniana ¡es correcta! y está
harto comprobada … pero para todas las especies menos para el Homo Sapiens
Sapiens.
Claramente
esta disquisición sobre la evolución de la especie humana está lejos
de resolverse, y engloba teorías de la más diversa índole:
♦ Algunos aún siguen
aferrándose a las teorías tradicionales Unigénica o Multigénica,
netamente Darwinianas, que ni aún descubriéndose todos los “eslabones
perdidos” podrían sustentarse seriamente.
♦ Y también existen
teorías de la más diversa índole, que pasan por las de restos de
Civilizaciones Anteriores como la Atlante, hasta incluso la Manipulación
Genética por parte de Extraterrestres, que no tienen ningún sustento
concreto, pero que en teoría al menos, son más factibles que las
Darwinianas.
Más
apasionante aún se torna el tema de la evolución, si lo ponemos
en el contexto
planetario:
Se
estima que la tierra tiene una antigüedad de 5 mil millones de años, sin embargo los primeros vestigios de vida bacteriana
datan de 3.700 millones de años, las llamadas bacterias extremófilas,
pues vivían a una presión de 10 atmósferas y altas temperaturas
(aún existentes en regiones con estas condiciones).
Se
estima que la tierra comenzó a enfriarse hace unos 4.000 a 3.500 millones de
años, pero no se sabe
bien cuándo obtuvo las condiciones óptimas para el desarrollo de
otras formas de vida, pues por lo que sabemos, recién hace apenas
600 millones de años, comenzaron a aparecer las primeras formas de vida
compleja.
Pero
recientes descubrimientos han demostrado que en esa época el planeta
hace rato que se había enfriado lo suficiente, de hecho recién estaba
saliendo de la mayor glaciación, que se conoce como “el planeta
de hielo”, pues toda su superficie estaba congelada.
En
teoría los elementos químicos imprescindibles (O2, H, C, y N) para
la vida, ya existían desde hace mucho antes.
El
famoso experimento de Oparín,
demostró que mezclando los componentes esenciales (O2, H, C, y N),
y sometiéndolos a descargas eléctricas, se podía lograr formar algunos
aminoácidos, (aunque no consiguió que éstos se organizaran como
para ser considerados como una entidad biológica).
En
resumen sabemos cómo se formaron los aminoácidos pero no tenemos
idea cómo éstos se agruparon para dar origen a un ser vivo, ni cuáles son las condiciones atmosféricas básicas
e imprescindibles para que estos compuestos den origen a seres vivos
complejos.
O
sea que de acuerdo a lo que sabemos hasta ahora, la tierra estuvo un 90%
de su existencia sin vida biológica compleja.
Hace
50 millones de años ya existían espléndidas
especies de Dinosaurios, con la inteligencia promedio de la mayoría de los
mamíferos actuales, pero sin embargo tuvieron que pasar 55
millones de años más
para que el planeta viera a una especie más inteligente que un Tiranosaurio
(el Australopithecus).
Y
también es muy sugestivo que especies como las cucarachas, no hayan
tenido prácticamente ningún cambio en más de 340 millones de años.
Analizando
porcentualmente, la aparición de la primera expresión de vida biológica
compleja ocurrió tras transcurrido el 99,00% de la existencia planetaria, y el primer homínido nació
transcurrido el 99,90% de la existencia de la tierra.
A
su vez del primer Australopithecus
a lo que hoy somos, existe un salto cuántico (en capacidad cerebral),
infinitamente superior al que por ejemplo puede conjeturarse entre
un Tiranosaurio y un Chimpancé.
Teniendo
en cuenta esta abrumadora perspectiva, en donde los conocimientos
actuales no hacen otra cosa que acercarnos al axioma Socrático “Sólo sé que no sé nada”, pues de hecho no tenemos argumentos para explicar
siquiera el origen de la vida en la tierra, ni los aparentemente
ilógicos tiempos evolutivos de todas las especies, no puede caerse en el facilismo
de atribuir la aparición del HSS a una evolución Darwiniana clásica, que si bien demuestra regularmente la evolución del
resto de las especies, no tiene argumento para explicar la abismal
diferencia en la evolución del HSS
con respecto al resto de los seres que cohabitan nuestro planeta.
El
que planteemos esta trascendental incógnita de la evolución de la
vida y concretamente de nuestra especie, obedece a la intención
de que se comprenda la esencial y excluyente importancia que tiene
la Antropología de la Alimentación sobre la Obesidad.
Es absurdo pretender tratar la patología más difundida y rebelde
del mundo, que no es ocasionada por ningún agente infeccioso o alteración
genética, sino por un cambio brusco en los Hábitos Alimentarios,
si no se conoce la Evolución de la Alimentación Humana.
Aquí
reside la clave del tratamiento. La Industria Farmacológica produce
y seguirá descubriendo “herramientas” para la terapéutica, pero
está muy lejos de poder lograr un cambio en nuestro genoma, cuya
complejidad apenas si atisbamos hoy, y que es producto de millones
de años de evolución.
Hombre de Neandertal:
Hace
unos 150 a 100 mil años surgió el Homo Sapiens Neandertalensis.
Su
cerebro tenía ya un tamaño semejante al del hombre moderno y era
notablemente mayor que el de todos sus antepasados (500 c.c. más).
El
Neandertal desarrolló
cultos definidos (ritos funerarios entre otros), fabricó
los primeros utensilios para uso doméstico, sencillos vestidos de
piel que le protegían del frío, y utensilios de madera, hueso, cuero,
asta, etc.
Con
seguridad, debió conocer la técnica que permite encender fuego.
Demostró
también notable sensibilidad hacia las formas al confeccionar los
primeros objetos de arte: pequeñas y sencillas estatuillas.
El Primer Homo Sapiens Sapiens:
El
Neandertal se extinguió
hace 40
a 35 mil años y fue sustituido
por el Hombre de Cro-Magnón,
que es el
primer representante del sub género
Homo Sapiens Sapiens.
Todo
indica que aparentemente vino de Oriente, pero sus orígenes son
bastante indefinidos.
Características
Sociales |
Periodo |
Cronología |
Especies |
Recolectoras
Herbívoras
Omnívoras Carroñeras
Omnívoras Cazadoras
Cazadoras
Cazadoras
Revolución Agrícola
Cazadora Agrícola
Cazadora Agrícola
Cazadora Agrícola
|
Paleolítico
Inferior
Paleolítico Inferior
Paleolítico Inferior
Paleolítico Medio
Paleolítico Superior
Neolítico
Era del Cobre
Era del Bronce
Era del Hierro |
3,5
a 2,5 millones AC
2,5 a 1,5 millones AC
1,5 millones a 100 mil AC
100 a 35 mil AC
35 a 6 mil AC
6 a 4 mil AC
4 a 3 mil AC
2.000 a 700 AC
700 a 218 AC |
Australopithecus
Homo Habilis
Homo Erectus
Hombre de Neandertal Homo Sapiens
Sapiens
Homo Sapiens Sapiens
Homo Sapiens Sapiens
Homo Sapiens Sapiens
Homo Sapiens Sapiens |
 |
 |
 |
 |

Hay sólidos indicios que hacen pensar que el Cro-Magnón
tuvo un papel decisivo en la extinción de los pocos Homo Erectus que eventualmente existían y los aproximadamente 100.000
Hombres de Neandertal,
que habitaban la Europa Occidental.
Y
es que el HSS tenía numerosas
ventajas con respecto a ellos, siendo la más importante el mayor
desarrollo intelectual y del lenguaje,
lo que les permitía también tener herramientas y estrategias de
caza muy superiores; pero también era más alto, estilizado, ágil y rápido, y sobre todo vivía en conglomerados sociales
de un número mucho mayor
(de entre 30 a 40), cuando el Neandertal
por lo general vivía en pequeños clanes familiares. Esto determinaba
que ante cualquier eventual enfrentamiento, el HSS
llevara una enorme ventaja.
El
escenario es muy claro, Europa estaba apenas saliendo de la glaciación
y los cotos de caza no eran muy extensos, y por lógica Darwiniana
“sobrevivieron los más aptos HSS”.
Incluso
los Neandertal más recientes
descubiertos han sido los del Europa, que en esa época aún era una
región muy fría, deduciéndose que fueron obligados por los HSS a retirarse de los cotos de caza más abundantes.
CÓMO
COMÍA EL HOMO SAPIENS SAPIENS
Es claro que los primeros HSS ya eran esencialmente carnívoros, y esto se explica principalmente con 5 argumentos:
1) Todavía teníamos algunos depredadores,
así que obviamente las mujeres o niños no salían a
recolectar, pues tomar ese riesgo no se justificaba ya que los
varones adultos podían cazar en grupo y con eso abastecer las necesidades
alimenticias.
2) El cazar y cocinar un animal es mucho menos
laborioso que procesar alimentos vegetales, que con excepción de las frutas y algunos pocos vegetales
más, no pueden ser ingeridos directamente.
3) Los aspectos ecológicos-topográficos eran
también determinantes,
dado que imponían limitaciones en el uso de determinados métodos
de cocina y, en consecuencia, en ciertos alimentos.
Por
ejemplo, los cereales y las leguminosas nunca fueron usuales en
las regiones montañosas a causa del mayor tiempo que requiere su
preparación puesto que el agua tarda más en hervir en altura que
al nivel de mar.
El
problema es mayor todavía si existe escasez de combustible (madera),
lo que ocurría en gran parte del mundo hacia el final de la última
glaciación.
4) El cazar tenía también un profundo significado sociocultural:
“dejar
de ser presa y ser cazador”,
por lo que todos los avances se concentraban en perfeccionar la
caza y no la recolección.
De
allí proviene que el alimento de mayor valor y jerarquía social
sea la carne, aún hoy.
5) La carne obtenida de la cacería variada, provee al
ser humano de todos los nutrientes esenciales como ningún otro tipo
de alimento lo hace, y puede vivirse perfectamente
con una dieta exclusiva de carne, aún siendo “cruda”, tal como lo han hecho los
esquimales hasta nuestros días.
Aclaramos
que esto no va en contra de la tesis vegetariana, solamente estamos
describiendo la evolución de la alimentación, más adelante lo aclararemos.
Bien,
el HSS era carnívoro,
ahora ¿con qué periodicidad comía?:
Aunque
es muy probable que los Hombres
de Cro-Magnón ya dominaran algunas técnicas de conservación
de alimentos por ahumado, desecación o por almacenamiento en tierra
helada, surge como lo más razonable que al serle tan fácil la caza,
y con todo el trasfondo social que implicaba, lo más probable es
que cazara diariamente, y que utilizara estos medios de conservación
sólo en situaciones de excepción como la migración hacia otro coto
de caza.
Por
otra parte es obvio que la carne es más sabrosa y sobre todo “más
tierna” recién cocida, entonces es lógico que el HSS
comiera hasta saciarse la carne recién cocida, y hasta desechara
la fría pues podía cazar otra presa cuando quisiese.
Todo indica que “comía una vez al día”, tal como lo hacen todos
los grandes mamíferos cazadores.
Este
argumento está también fundamentado en la capacidad estomacal que
poseemos, propia de un gran cazador, ya que llenando nuestro estómago
una sola vez nos alcanza sobradamente para subsistir al menos 2
días (sin contar el agua), lo cual no ocurre por ejemplo en los
grandes herbívoros.
La
gran mayoría de la humanidad siguió comiendo una vez al día hasta
finales del siglo XIX, y sugestivamente resaltamos que la Obesidad prácticamente no existía hasta esa época, salvo en la clase aristocrática, que así y todo no
llegaba a los desmedidos niveles actuales, donde se observan personas
con pesos superiores a los 300 o 400 Kg..
Esta
conducta alimentaria esencialmente carnívora prevaleció hasta hace
aproximadamente 10.000 años, cuando paralelamente en Europa y América
se desarrolló la Agricultura.
Esta
revolución del Neolítico fue un paso determinante en la historia humana, pero
“no fue electivo sino obligado”.
Cazar
implica sin duda menor esfuerzo que cultivar o recolectar, pero
la población humana había crecido geométricamente y la alimentación
casi exclusivamente proveniente de la caza, había
diezmado las “presas”.
EVOLUCIÓN
DE LA POBLACIÓN HUMANA
Se
calcula que al final del Paleolítico había entre 6 y 10 millones
de seres humanos.
Luego
la población comenzó a duplicarse cada 1.700 años y al comienzo
de nuestra era (año “0” occidental) se calcula que vivían 150 millones,
1/3 en el imperio Romano 1/3 en China y el 1/3 restante diseminado.
Actualmente
el crecimiento poblacional humano es alevoso, y para dar una idea
citaremos un fragmento de Isaac Asimov:
Si
la población terrestre continúa duplicando su número cada 35 años
(como lo está haciendo ahora) cuando llegue el año 2.600 se habrá
multiplicado por 100.000.
¡La
población alcanzará entonces los 630.000.000.000!.
Nuestro
planeta sólo nos ofrecerá espacio para mantenernos de pie, pues
se dispondrá únicamente de 3 cm2 por persona en la superficie sólida,
incluyendo Groenlandia y la Antártida. Es más, si la especie humana
continúa multiplicándose al mismo ritmo, en el 3.550 la masa total
de tejido humano será igual a la masa de la Tierra.
Afortunadamente
la tasa de fertilidad está disminuyendo en todo el mundo, y las
tendencias actuales permiten predecir que la población mundial alcanzará
la estabilidad en el año 2110, cuando vivirán 10.529 millones
de personas. Pero hasta entonces la situación de desequilibrio demográfico
mundial continuará inevitablemente con sus deletéreas consecuencias.
EL
HOMBRE COMO DEPREDADOR
Los
Dinosaurios se extinguieron repentinamente hace unos 65 millones de años por un acontecimiento externo: El meteorito que cayó
en la península de Yucatán y que originó el Golfo de México, de
un diámetro de 16 Km., y con una potencia
igual a todo el arsenal atómico mundial.
Esto
originó masivas erupciones en toda la tierra y lluvias ácidas.
No solo extinguió los Dinosaurios sino al 75% de las especies de
la tierra.
Esto
se relaciona con que cada 30
millones de años la tierra
pasa por el centro de su galaxia “la vía láctea”, y allí recibe
una gran cantidad de meteoros.
No
obstante actualmente
18.000 pequeños meteoritos golpean la tierra cada año.
La luna se formó por el choque de un asteroide del tamaño de Marte, que expulsó parte de la materia terráquea, hace unos 4.500 a 4.000 millones de años.
Pero
las olas de extinciones masivas de los últimos 40.000 años tienen
una causa interna: “el hombre”.
Está
harto comprobado que la primera ola de extinción de grandes especies
animales a partir de esa fecha es a causa del hombre.
Por
ejemplo en Australia esta ola se produjo hace 40.000 años, en América
hace 13.000 años y en Nueva Zelanda hace 1.000 años.
Todas
estas fechas tienen directa relación con la entrada del hombre a
esos lugares:
Por
ejemplo comenzando con Australia, se sabe que el género Homo la
habitó por lo menos desde hace 45.000 años, y no obstante ser escasa
su población y su perfeccionamiento en la caza aún incipiente, le
tomó apenas 5.000 años producir una ola de extinción.
Cuando
el HSS llegó a América (Norteamérica hace 23.000 años y Centro y
Sudamérica hace 14.000 años) era ya “el máximo cazador”, y además
una especie nueva, no considerada como un depredador por las existentes,
que no tuvieron tiempo de adaptarse a este nuevo cazador.
Ni
qué hablar entonces de la irrupción humana en Nueva Zelanda, donde
los maoríes extinguieron toda la mega fauna en sólo 400 años.
Sólo
el caso de África constituye una relativa excepción, pues al ser
el primer continente habitado por homínidos cazadores, muchas especies
tuvieron tiempo de reconocer a este depredador y adaptarse, y además
la gran diversidad de especies existentes merced al favorable clima,
permitió que parte de su mega fauna haya sobrevivido.
La
circunstancia de ser el supremo omnívoro, hace que el hombre no
dependa de tal o cual alimento particular y esté en óptimas condiciones
para nutrirse, a pesar de las enfermedades de las plantas, de los
estragos provocados por los insectos, de las sequías o de cualquier
otra calamidad.
Esta
fantástica adaptabilidad permite a nuestra especie desplazarse rápidamente
hacia un nuevo medio en el que los recursos alimentarios puedan
ser diferentes.
De
ahí la explicación de que podamos encontrar asentamientos humanos
en una multitud de ecosistemas diferentes (desiertos, tundras, polos,
selvas).
Además
hay otra característica trascendente: El Hombre es un Depredador Electivo.
Esta
singularidad tal vez sea la que lo ha hecho mas dañino para el ecosistema,
pues su conducta en la cacería no era equilibrada sino que se centraba
en “el
concepto del menor esfuerzo”,
lo que implicaba que cazaba el animal más grande posible hasta que
terminaba por extinguirlo, y recién seguía con el siguiente.
Esto
está demostrado con el Mamut, cuya última evidencia de caza data
de unos 10.000 años, pasando luego a centrarse en los vacunos.
Todo
esto se encuentra también apoyado por la datación de las pinturas
rupestres.
Esta
característica de depredador voraz e ilimitado, continúa hoy en
día y en crecimiento geométrico:
♦ 1 sola especie (nosotros)
agotamos indiscriminadamente entre el 25 y el 50% del material vegetal
de la tierra por año.
♦ Los árboles están
siendo talados 10 veces por encima de su capacidad reproductiva.
♦ El 60 % de las especies
de peces están siendo pescados por encima de su capacidad reproductiva.
Recientemente
ha podido determinarse que muchos imponentes asentamientos urbanos
americanos, hasta hace poco “inexplicablemente abandonados” (como
los de los indios Anasasi en USA), lo fueron por el agotamiento
de los recursos vegetales y de caza.
El
hombre está produciendo una nueva y superlativa ola de extinción,
básicamente mediante estos 5 mecanismos:
1) Agotamiento de los recursos animales y vegetales
2) Introducción de especies animales y vegetales extranjeras
3) Destrucción de los hábitat
4) Aislamiento de los hábitat
5) Contaminación ambiental
Sin
dudas no queda margen razonable para pensar que el hombre, con esta
conducta voraz e irresponsable, haya sido “un manso recolector de
vegetales”.
Ni
aún hoy, con todas las ONG dedicadas a concientizar a la humanidad
sobre la importancia vital de preservar los recursos del planeta,
el HSS ha cambiado su conducta primigenia.
LA
AGRICULTURA Y EL VALOR NUTRICIONAL DE SUS PRODUCTOS
Entonces
como dijimos fue recién hace 10.000 años cuando, obligado por las
circunstancias, el hombre se inicia en la Agricultura.
Y
recién a partir de allí se incluyeron en la dieta la leche y sus
derivados y los cereales.
Esto
significa claramente que estos 2 alimentos tan ponderados actualmente
por las elaboradas campañas publicitarias, no
son en medida alguna esenciales para el hombre.
Particularmente
los cereales no sólo no son esenciales sino que “no son combustibles
diseñados para la máquina humana”.
Esto
es sencillo de entender: “Los Cereales son de los pocos nutrientes
que ingerimos actualmente que no pueden ser digeridos sin previa
cocción”.
Un ave está diseñada para
comer un grano de maíz, nosotros no.
Los
cereales implican un gran dilema en la alimentación, pues si bien
gracias a ellos la humanidad progresó, son también los responsables
de varias enfermedades contemporáneas, siendo la más importante
“La Obesidad”.
Efectivamente,
los cereales y sus derivados
como aceites y farináceos, los lácteos y las grasas animales procesadas,
y otros cultivos como la caña de azúcar, resultan nocivos para el
ser humano.
Esto
es porque forman parte de alimentos altamente calóricos y con gran
contenido en ácidos grasos saturados, que por su sabor, son los
preferidos del hombre contemporáneo.
Es
obvio que si éstos fuesen consumidos con la moderación correcta
“no producirían ningún daño”, pero a menos que Ud. sea un Budista
comprometido, un Vegetariano Macrobiótico, o un deportista de alta
competencia, comiendo estos productos estará “cargando un combustible
no recomendado para su cuerpo, y en exceso”, con todas las consecuencias
que ello implica.
Los
cereales son la fuente de calorías más barata, pero están lejos
de proveer todos los nutrientes esenciales, dando así origen a la
paradoja de la existencia de Obesidad en la pobreza, acompañada
a veces de malnutrición proteica.
Claramente
es muy difícil estar delgado llenando nuestro estómago 2, 3 o más
veces por día, y con alimentos no diseñados para nuestra máquina.
EL
VEGETARIANISMO
¿Se puede vivir siendo vegetariano?: “Por
supuesto que sí”,
pero es ciertamente difícil.
Requiere
una cuidadosa mezcla de nutrientes para completar todos los esenciales.
Por
lo general implica varias comidas diarias (para lo que nuestro organismo
no está diseñado, pues no somos herbívoros) lo cual es incómodo
para el hombre contemporáneo (a lo que hay que sumar que esta dieta
requiere también un considerable tiempo destinado a la preparación
de los alimentos).
Determina
también dificultades de tipo social, por cuanto en la inmensa mayoría
de las reuniones gastronómicas o casas de comidas, el plato principal
es la carne.
Ahora
si Ud. está convencido de esta teoría y puede sobrellevar estas
dificultades, no tiene por qué cambiar, pero no piense que porque
sea vegetariano va a ser delgado, por el contrario es más difícil bajar de peso siendo vegetariano
que carnívoro.
Y
esto tiene 3 argumentos:
1) La dieta vegetariana incluye a los alimentos que más
fácilmente aportan calorías.
2) La mayoría está compuesta principalmente de hidratos
de carbono, que requieren menos energía para asimilarse (esto es
porque si bien los cereales son indigeribles sin cocinar, cocinados
ingresan a nuestro metabolismo energético con menos esfuerzo que
el necesario para incorporar las proteínas o las grasas – ver ADE
de los alimentos en Digestión-Nutrición).
3) Producen menor saciedad y por mucho menos tiempo que
las carnes, lo que nos lleva a sentir hambre más de una vez al día.
Definitivamente
bajar de peso con una dieta vegetariana requiere mucho mayor esfuerzo
y voluntad que con una carnívora, pero con seguridad también puede
lograrse.
Es una posibilidad bastante cierta que la raza humana con el tiempo
acabe siendo exclusivamente vegetariana (por múltiples condicionantes
que exceden este tema), pero lo hará merced a la biosíntesis de
alimentos que posean los nutrientes esenciales de los derivados
animales, pero provenientes de los vegetales; y esto sin duda será
muy beneficioso.
Los
productos animales tienen también numerosos efectos perniciosos,
que los vegetarianos certeramente explicitan, pero … “estamos diseñados para
comer carne”.
Esto
es irrebatible desde el punto de vista biológico evolutivo, pero
sin embargo sigue siendo caldo de fútiles controversias.
Sin
dudas la Industria Alimenticia y las leyes de mercado definidas
por las preferencias públicas, van a solucionar esta divergencia
mucho antes de que vegetarianos y carnívoros se pongan de acuerdo,
y pensamos que lo harán a favor de los vegetarianos, pero merced
a los avances en Ingeniería Genética de los alimentos.
Hay
también quienes son defensores a ultranza de la "alimentación
natural", pero algunos confunden alimentación natural
con vegetarianismo. La alimentación más natural para
el ser humano, es la que desarrolló durante las 3/4 partes
de su existencia como Homo Sapiens Sapiens (y durante
mucho más tiempo si consideramos los otros escalones evolutivos),
hasta el año 10.000 A.C., antes de la agricultura. El
vegetarianismo es apenas una variante de la alimentación,
posible gracias a nuestra extraordinaria versatilidad.
A
esta "verdadera" alimentación natural, es que pretende
acercarse el más novedoso y científicamente reconocido
concepto dietoterápico "La
Paleo-Dieta", que como su nombre lo indica,
toma sus bases de la dieta de nuestros ancestros del paleolítico.
Obviamente
no es posible comer como un Cro-Magnón,
pero sin embargo es por lejos la forma de alimentarse que más
se adapta al ser humano contemporáneo; y esto no debe llamar
la atención, pues nuestros genes, que determinan la conducta
alimentaria básica, sólo han cambiado en mucho menos
de un 0,1% en los últimos 40.000 años.
Todos
estamos predispuestos genéticamente a comer como nuestros
ancestros; cuando por condicionamientos socio culturales alteramos
dichos parámetros, sufrimos las consecuencias.
Ninguna
dieta es más fácil que la que nos acerca a la escrita
en nuestros genes; que por cierto no determinan que debamos vivir
padeciendo hambre o no podamos saciarnos por completo, muy por el
contrario pretende asegurar
la sobrevivencia de la especie, lo cual viene logrando con éxito
por millones de años "No
se trata de dejar de comer, sino de aprender a hacerlo".

Sala de Toros Caverna Lascaux Francia
17.000 ac

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