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Obesidad Secundaria
Debida a Alteraciones Neuroendócrinas
Debida a la Administración de Fármacos
Conceptos sobre Genética
Debida a Alteraciones Genéticas
Obesidad Primaria
Conceptos Fisiológicos relacionados
El estilo de vida occidental
Obesidad en sociedades ricas y pobres
Las vías biológicas del apetito
Circunstancias que Predisponen a la Obesidad
 

Etiología (gr. aithiología): Estudio o teoría de las causas de la enfermedad.

Etiopatogenia (gr. áithios, causa + patogenia): Origen y desarrollo de las enfermedades. 

Como mencionamos en Clasificación y Diagnóstico, por su Etiopatogenia se divide a la Obesidad en Primaria y Secundaria. 

OBESIDAD SECUNDARIA 

Su prevalencia es estadísticamente insignificante: “3% o menos de los casos. 

Por otra parte sólo algunas de estas alteraciones biológicas determinan Obesidad por sí mismas, la mayoría solo aumentan la predisposición a padecerla, pero dependen de que se produzca un descontrol alimentario. 

Sólo haremos una breve mención de sus causas.

Debida a Alteraciones Neuroendócrinas:

* Hipotiroidismo: Es habitual que algunas personas con sobrepeso crean que su problema es debido al hipotiroidismo. Sin embargo los pacientes con una glándula tiroides menos activa de lo normal, generalmente muestran apenas un incremento de peso de entre 2 a 5 Kg.,  y que es debido principalmente a la acumulación de líquidos (edema hipotiroideo).
* Pseudohipoparatiroidismo
* Pseudohipopituitarismo
* Síndrome Hipotalámico: Producido por alteraciones congénitas o adquiridas en la región hipotalámica
* Síndrome de Cushing: Rara patología causada por altos niveles de hormonas esteroideas, originando entre otras cosas Obesidad, cara de “luna llena”, y musculatura débil  
* Poliquistosis Ovárica
* Hipogonadismo
* Déficit de Somatotrofina
* Insulinoma e Hiperinsulinismo

Debida a la Administración de Fármacos:

* Psicofármacos: Antidepresivos tricíclicos y otros agentes psicoactivos, incluyendo ciertos antipsicóticos, el litio, y los agentes anticomiciales (como el valproato)

* Glucocorticoides
* Fenotiazinas
* Ciproheptadina
* Benzodiacepinas

* Tratamientos Hormonales Femeninos: Incluyendo anticonceptivos orales y algunas progestinas como la medroxiprogesterona o el megestrol (este último que se usa para tratar el cáncer).

* Insulina o fármacos que estimulen su producción: Es un problema de especial importancia en los sujetos obesos con diabetes tipo 2

* También otras intervenciones médicas como ciertos casos de cirugía hipotalámica

Nota: Aunque los fármacos no son habitualmente la causa excluyente de la Obesidad, sino sólo factores que la predisponen, algunas personas dejan de tomarlos por esta causa sin informarle a su médico, lo cual puede significarles graves consecuencias en sus patologías de base.

Conceptos sobre Genética: 

El Proyecto Genoma Humano, que se estimaba estaría concluido recién en el 2.005, a logrado descifrar hasta Abril del 2.003, el 99,99% del mapa genético, coincidiendo así con el cincuentenario del descubrimiento de la estructura del ADN (ácido desoxirribonucleico), que es la molécula intra nuclear que contiene los genes.

Esta molécula con la forma de un doble espiral o doble hélice, se encuentra enrollada en el núcleo de cada una de las células y si se la extendiese completamente alcanzaría un largo de 2  mts.. 

Se han descubierto cerca de 30.000 genes, o sea que poseemos apenas el doble del material genético de una mosca, y con el Chimpancé compartimos más de un 98% de idéntico material genético.  

Los genes están definidos por la combinación de un alfabeto de 4 letras, representadas por las bases nucleicas Adenina (A), Guanina (G), Citosina (C), y Timina (T), que forman alrededor de 3.000 millones de combinaciones, o “palabras”. 

Hasta hoy se han identificado unos 1.000 genes defectuosos, que determinan cerca de 4.000 enfermedades genéticas hereditarias. 

Los genes, tanto los normales como los portadores de algún defecto, tienen características Dominantes o Recesivas. 

El gen Dominante impone sus características en el embrión, aunque provenga de sólo uno de los progenitores; el gen Recesivo, requiere que ambos progenitores lo posean.

Un buen ejemplo es el color de la piel: el color oscuro de la raza negra es Dominante, y por más que uno de los progenitores sea caucásico, los hijos indefectiblemente tendrán piel oscura. 

Esto ocurre porque cada una de las características genéticas están determinadas por un par de genes.

Este par se combina de una manera muy compleja, que requerirá de largo tiempo de estudio para su íntegra comprensión, pero sobre la cual se conocen varios resultados generales, como el citado ejemplo del color de la piel y de numerosas enfermedades. 

Descifrar el Genoma Humano, es tal vez uno de los más grandes avances de la medicina, pero para dar una idea, es análogo en importancia al descubrimiento del funcionamiento del sistema circulatorio.

Ahora apenas si conocemos “la macro-anatomía” de la genética.

Los genes son unos 30.000, pero están compuestos por muchas “palabras” (3.000 millones), y cada una de ellas significa algo, que aún no sabemos. 

Lo que el Proyecto Genoma Humano ha determinado, es dónde están los genes que definen un específico grupo de características biológicas, que a su vez tienen, y aparentemente en todos los casos, una íntima relación con otros genes.

A su vez dentro de cada gen, hay en promedio unas 100.000 “palabras”, cuya combinación vaya a saber cuántas características biológicas determinan, comprendidas dentro de las características propias de ese gen, y también relacionadas a otros genes. 

Otro concepto a entender es que el material genético “no se extingue”. El hecho de que una característica no se presente en el embrión por provenir de un gen Recesivo, no implica que no permanezca en su genoma.

Esto es lo que da origen a la llamada “herencia atávica” que saltea una o varias generaciones. 

Esto ocurre porque los Gametos (óvulo y espermatozoide) se forman a partir de una célula primitiva “completa”, o sea con 48 cromosomas, pero cada gameto toma sólo la mitad (24), por lo que el gen Recesivo, por ejemplo para piel clara, puede ser el que quede en el gameto que finalmente se unirá a su complementario para formar el embrión.

Por esto se pueden heredar el color de ojos de los abuelos, aunque los padres no los tengan. 

Las leyes generales de la herencia se comprenden desde la época de Mendel, pero su complejidad está lejos de conocerse íntegramente. No obstante hay muchas enfermedades particularmente puntuales, en donde está bien establecido el problema.

Muchas de estas están “ligadas al sexo”, lo que significa que la padecerán las personas de determinado sexo .

Un ejemplo de esto es la Hemofilia (hemo- + gr. philía, amor), hemopatía hereditaria de carácter recesivo, que se caracteriza por retardo en la coagulación y consecuentes hemorragias. El factor hereditario va ligado siempre al cromosoma sexual femenino, por lo cual esta enfermedad es transmitida sólo por las mujeres y padecida exclusivamente por los hombres.  

Las anomalías genéticas relacionadas directamente con la Obesidad descubiertas hasta ahora son ínfimas, y se acompañan de defectos mucho más graves (retraso mental, polidactilia, alteraciones oculares, etc.). 

Entonces es importante tener en claro, que la Obesidad en personas consideradas normales desde el punto de vista médico-biológico, no posee un determinante genético establecido hasta el momento. 

Esto por supuesto no invalida que en el futuro se vayan descubriendo factores que influyan sobre la masa grasa.

El punto es que el proceso de la Nutrición está determinado por una multiplicidad de genes interrelacionados. 

Como hemos repetido, no hay nada que haga pensar que la Obesidad se deba a una anomalía genética.

Si consideramos nuestra evolución sólo a partir de la especie Homo Sapiens Sapiens (omitiendo los 5 millones de años anteriores), hay que decir que de estos 40.000 años, los seres humanos modernos han padecido de Obesidad (como pandemia, claro, pues casos aislados ha habido antes) sólo los últimos 100. 

Surge como lo más lógico que es improbable que características genéticas que se han mantenido por el 99,975 % de la existencia de la especie, cambien repentinamente, ocasionando la mayor pandemia.

Más aún cuando es obvio que lo que ha cambiado radicalmente en la última centuria, han sido los “Hábitos Alimenticios”.  

Nuestros genes con respecto a la Obesidad “no funcionan mal, funcionan bien”, favorecen, como siempre lo han hecho, que acumulemos la mayor cantidad de reservas para asegurar las épocas de escasez.

Las épocas de escasez se han ido, pero seguimos comiendo como si existiesen, y nuestros genes siguen haciendo lo que siempre han hecho. 

Debida a Alteraciones Genéticas:

* Síndromes autosómicos recesivos:

* - Bardet Bield
* - Ahlstrom
* - Cohem
* - Carpenter
* - Ligados al cromosoma X

* Cromosómicas:

* - Prader Villi
* - Laurence-Moon-Bidle
* - Froehlich 

A través del Proyecto Genoma Humano, se han identificado hasta ahora unas 5 a 7 mutaciones genéticas que se han asociado con casos específicos y poco frecuentes de Obesidad grave.  

Algunas son los siguientes: 

* Se han identificado variantes del gen de la leptina, incluyendo las que causan deficiencias de leptina y alteraciones de los receptores de leptina. 

* Un gen llamado gen del receptor de la melanocortina-4 (MC4R), que juega un papel en el establecimiento de la necesidad de comer; es deficiente en algunas familias con historia de Obesidad. 

* Una mutación del gen proconvertasa (PCI).

* Una mutación del receptor de una proteína llamada proopiomelanocortina (POMC), que provoca un síndrome compuesto por Obesidad, cabello rojo, y deficiencias en las hormonas del estrés. 

* Un mínimo porcentaje de las personas con Obesidad severa tienen mutaciones que hacen que respondan por encima de lo normal a la proteína relacionada con el gen Agouti. 

* Los factores genéticos también determinan el número de células grasas que tiene una persona, y algunas personas simplemente nacen con un mayor número. 

Algunos investigadores postulan además la Teoría del Gen de Reserva.

Estos regularían las fluctuaciones hormonales de acuerdo a los cambios estacionales.  

Teóricamente funcionaria de la siguiente manera: 

En ciertas poblaciones nómadas, estas hormonas se liberan durante las estaciones en que el suministro de comidas ha sido tradicionalmente bajo, lo que resulta en una resistencia a la insulina y un más eficiente almacenaje de grasas cuando el alimento es escaso.

El proceso es reversible en las estaciones en que la comida está claramente disponible.

Como la industrialización moderna de la alimentación, ha incrementado notablemente los productos grasos y con alto contenido de hidratos de carbono y los ha puesto a disposición durante todo el año, este gen no tiene ninguna función útil, sino todo lo contrario, y ahora es perjudicial, porque la grasa, originalmente almacenada en situaciones de hambre, no se usa posteriormente ya que no hay épocas de escasez.  

Tal teoría podría explicar la alta incidencia de Obesidad y Diabetes tipo II encontrada en la tribu Pima y en otras tribus nativas con historia nómada, que han adoptado recientemente y  en forma brusca, hábitos dietéticos occidentales.  

Como una curiosidad puede citarse un pequeño estudio que encontró evidencias de una infección previa por el microorganismo llamado adenovirus Ad-36 en algunas personas obesas, no habiéndose encontrado el mismo en las delgadas.

Por supuesto se necesitan muchas mas investigaciones al respecto. 

A pesar de que algunas anormalidades genéticas pueden marcar una mayor dificultad o facilidad en la pérdida de peso, la prevalencia de la Obesidad ha aumentado dramáticamente en las 3 o 4 últimas décadas, y nuestros genes, de hecho apenas han cambiado (mucho menos del 0,1%) en los últimos 40.000 años.  

Puede decirse que la relación entre Obesidad y Genética es fisiológica y no patológica.

Más aún “la genética de nuestra especie tiende a la Obesidad” 

Esto sencillamente se debe a que la característica de poder comer de todo, en gran cantidad y acumularlo eficientemente, constituye uno de los pilares de nuestro éxito evolutivo.

Estas características genéticas en relación a la alimentación, vienen desarrollándose y diferenciándose del resto de las especies, por lo menos hace 5 millones de años en donde nos separamos del resto de los primates.

No obstante aunque diferente, nuestra fisiología alimentaria no está muy lejos de la que poseen la mayoría de los grandes mamíferos, y el hecho de que seamos la única especie que desarrolla Obesidad, no se debe a otra cosa que al hecho de que nosotros comemos no sólo para alimentarnos sino también por placer, en cambio los animales lo hacen todo por instinto; esta conducta la tenemos en todo, el sexo tal vez sea el ejemplo más claro, las hembras de todas las especies sólo copulan cuando están en celo, los seres humanos cuando lo desean.

¿Por qué entonces la Obesidad recién se transformó en la mayor pandemia en el siglo XX? Sencillamente porque recién entonces fue que el hombre logró una casi infinita disponibilidad y abundancia de alimentos (salvo en los países severamente subdesarrollados, claro).

Y la abundancia de alimentos es tal vez lo más importante, pues se ha comprobado que algunos mamíferos desarrolla ciertos grados de Obesidad si no se les controla la alimentación; esto se observa por ejemplo en los perros y gatos domésticos.

Pero el ejemplo más representativo son los roedores, y por ello son la base de la mayoría de las investigaciones.  

OBESIDAD PRIMARIA 

Es la originada a causa del desorden alimentario propio del estilo de vida contemporáneo.

Abarca aproximadamente el  “97% de los casos”. 

Conceptos Fisiológicos Relacionados: 

El cerebro humano es una red de 100.000 millones de células nerviosas, interconectadas en sistemas, con 10.000.000.000 de millones de interconexiones neuronales.

Todo esta compleja organización cerebral, está determinada por alrededor de 3.000 genes de los 30.000 que posee en total el genoma humano.

Este preciso computador neurológico, ha sido diseñado progresivamente (por el efecto de millones de años de evolución), con el propósito primario e invariable de obtener alimentos, sexo y seguridad, para un fin definido : “Transmitir sus Genes”. 

Es claro que gran parte de todo lo que aprendemos es aquello para lo que el cerebro ya está programado para aprender.

Es decir que hay comportamientos específicos innatos y el comportamiento alimentario es uno de ellos. 

Millones de años de hambrunas y climas hostiles, por selección natural, diseñaron los mecanismos del ser humano para sobrevivir.

Evidentemente en aquellos tiempos el problema fue siempre la desnutrición.

Es obvio que la Obesidad es un problema de los últimos 100 años, que comenzó fundamentalmente en las clases medias de los países civilizados, aunque ahora ya se haya extendido como Pandemia.  

Evolutivamente no es difícil entender entonces el deseo de comer, como una consecuencia de nuestros genes.

Pero esto no quiere decir que sea inamovible. A veces el deseo de comer puede ser dominado por otros deseos (también producto de nuestros genes o del ambiente), como el deseo de agradar a los demás con nuestro buen aspecto, o el deseo de ser sanos.

Pero en el análisis del éxito en el tratamiento de la Obesidad, es claro que es muy difícil con buenos consejos modificar pulsiones genéticamente establecidas.

Es que el deseo del placer y la ley del mínimo esfuerzo, son muy potentes. 

Hay que considerar que los años de hambrunas no están tan lejos.

Hoy tenemos claro que sobrevivieron durante los pasados millones de años, aquellos quienes con buen apetito comieron muchas calorías y mucha grasa, y tuvieron el poder de asimilarlas. Los que no lo hicieron no sobrevivieron mucho, y nosotros somos los descendientes de los más aptos “campeones de la sobrevivencia”.

Se debe tener en claro que los delgados y obesos no constituyen una diferenciación genética del género humano, todos tenemos genes para comer mucho y engordar, seguramente algunos más y otros menos, pero el que desarrollemos Obesidad en mayor o menor grado, depende de condicionantes ambientales y conductuales: “No es lo mismo haber nacido en Etiopía que en un hogar occidental”.  

Nuestro organismo, esa computadora con finísimos algoritmos genéticos, contiene una gran cantidad de funciones que se desarrollan en la infancia; esto nos permite entender que los niños comen lo que sus padres, porque están genéticamente condicionados para comer lo que sus padres.

Los que comían cualquier cosa comían también plantas venenosas y no sobrevivieron y no transmitieron sus genes.

Lo que los adultos no le dan a los niños, es interpretado subconscientemente por ellos con el significado de alimento potencialmente peligroso y tratarán de no comerlo tampoco de adultos. Y esto es muy difícil de cambiar luego porque está muy arraigado en el cerebro. 

Existe un momento, entre los 6 a 9 años, en donde el niño incorpora definitivamente las costumbres gastronómicas de su familia.

Por ejemplo se han hecho estudios en que se le ofrecía a un niño un vaso de jugo de frutas con una cucaracha muerta flotando: 

* Los niños de 2 años lo tomaban gustosamente, y a lo sumo sacaban la cucaracha si les molestaba.

* Los niños de 4 años decían que no lo querían porque tenía un bicho, pero si el investigador sacaba la cucaracha se lo tomaban gustosamente.

* Los niños de 6 o más años ya no querían tomar el jugo aunque hubieran visto que sacaban la cucaracha. 

El ejemplo de la cucaracha puede darnos asco a los occidentales, pero hay muchos pueblos de África que consumen insectos diariamente. La mayoría de los occidentales tal vez no comería una víbora o un gato, cuando esto es habitual para un Hindú, que como contrapartida nunca comería carne vacuna.

Sin embargo cuando teníamos 2 años todos hubiéramos corrido la cucaracha y nos habríamos tomado el jugo.  

No obstante cuando nacemos lo hacemos ya con muchas conductas arquetípicas de nuestra especie.

Por ejemplo un bebé no para de llorar hasta que se lo alimenta, y no está satisfecho hasta que no llena por completo su capacidad estomacal. 

Un bebé no come muchas veces porque no llene su capacidad gástrica, sino simplemente porque ésta es pequeña, estando diseñado para mamar de 8 a 12 veces por día.

Pero un adulto no tiene un pezón del que prenderse cuando lo desee, tiene que salir a buscar su alimento, por ello la evolución ha determinado un tamaño tal de nuestro estómago, que si lo llenamos nos permite vivir 48 hs sin problemas (no contando los líquidos claro, que varían sus requerimientos según el clima). 

En teoría muchas comidas no muy abundantes pero frecuentes, consumen a causa del gasto energético requerido para “encender la maquinaria digestivo-metabólica”, más calorías que pocas comidas copiosas de forma poco frecuente (ver acción dinámica específica ADE de los alimentos en Nutrientes Esenciales).

Esto es cierto, pero obviamente también cada comida siempre supera ese gasto en absorción, pues claramente un combustible (alimento) no puede producir más pérdidas que ganancias. 

El gasto energético de la absorción de los alimentos, ha sido y es utilizado como una argucia científica para justificar absurdos y ridículos planes dietarios de muchas comidas de poca cantidad.  

No se requieren estudios de grado en ciencias biológicas para comprender que es imposible que una ballena coma como un tiburón, o un león como una vaca.

Si bien el Homo Sapiens Sapiens es el omnívoro más versátil, ello significa que puede comer más variedad que cualquier especie, pero la forma en que lo come es bastante rígida, pues depende de condicionamientos anatomo-fisiológicos, que no pueden adaptarse por ejemplo a comer como un herbívoro o pequeño omnívoro. 

Nosotros no podemos comer la misma cantidad de alimento por comida que puede ingerir un león o un tiburón, sencillamente porque no nos cabe, y tampoco podemos adaptarnos a comer la cantidad que come una rata, que es lo que muchas de las “colaciones” de estas dietas proponen (ej: 1 yogurt, 1 fruta, 4 galletas, etc.), porque cuando apenas “olfateamos” un alimento, un complejísimo proceso, producto de millones de años de evolución, se pone en marcha, con el objeto de prepararnos para lo que permitió que nuestros ancestros, y por ende nosotros, sobrevivieran: “¡llenar nuestro estómago!”. 

¿Cuántas veces habremos dicho: Me voy a la cama a ver TV con este paquete de galletas, pero comeré sólo 3 o 4?, y ¿Cuántas veces comimos sólo esa cantidad?.

Si hasta la gastronomía puede enseñarnos, pues un segmento importante de ella lo constituyen “los aperitivos”, ¿para qué son?: “Para abrir el apetito”. Es que realmente “el apetito se abre”. Uno puede no tener ganas de comer, pero en sólo 5 minutos eso puede cambiar, con el sólo hecho de “probar un aperitivo”. 

La naturaleza nos ha hecho así: Uno de los mayores “pecados naturales” es despreciar un alimento ¡aunque no tengamos hambre!, pues nunca se sabe cuándo tendremos de nuevo al alcance otro alimento. 

Pretender cambiar millones de años de evolución con una burda y engañosa teoría ¡es inconcebible! … y sin embargo muy habitual. 

No se puede luchar contra la evolución … sólo se puede “entenderla”.

Por eso todos esos programas de “dietas para vacas o ratas” fracasan, y desgraciadamente influyen para que las personas crean que “esa es la única forma de adelgazar”, y al ver que no podrán cambiar su conducta de tal manera, opten por abandonarse diciendo: “es mejor vivir poco siendo gordo pero feliz, que flaco y neurótico”.

Y ciertamente como mínimo “neurótico”, se puede terminar con este tipo de dietas. 

Ud. es humano, ni león, ni tiburón, ni vaca, ni rata, “¡humano!”. Pues bien “¡Debemos comer como Humanos!”.    

El controlar la Obesidad requiere que se coma bien, y comer bien puede clasificarse en 2 pasos:  

1) Comer como Humanos, esto es “llenar el estómago pocas veces por día” 

2) Comer lo que tenemos que comer, que es básicamente lo que comieron los Homo Sapiens Sapiens durante más de 30.000 años (hasta el advenimiento de la agricultura).   

Estos 2 requisitos son teóricamente excluyentes, pues si Ud. come lo que tiene que comer, pero “como una rata, muchas veces por día”, será gordo; y si come sólo una vez por día 2 Kg. de helado, será gordo. 

Tan así de fácil es … y tanto de difícil.

Lo que pasa es que nuestras costumbres parecen confabuladas maquiavélicamente para que terminemos siendo gordos: 

El Estilo de Vida Occidental: 

Existen varios factores que están involucrados: 

* Se produce suficiente comida en un país desarrollado, como para aportar 3800 calorías cada día por persona, mucho más de lo que una persona promedio necesita.  

* Esta comida tiene que salir al mercado y ser vendida.

A pesar de que los riesgos de Obesidad han sido probados, el gobierno, las compañías aseguradoras, y los profesionales sanitarios, gastan muy poco dinero en prevenirla y tratarla, comparado con los billones que gasta la industria alimentaria para promocionar sus productos. 

* La dieta occidental típica aporta más del 30% de sus calorías a partir de la grasa.

El azúcar también es un problema, siendo por ejemplo los zumos de frutas y las bebidas carbonatadas, los mayores contribuyentes para la Obesidad infantil.  

* Tanto el tiempo de ocio, como el tiempo de trabajo son cada vez más sedentarios. Esto tiene su influencia, aunque por cierto mucho menor de la que habitualmente se le atribuye, pues el gasto calórico producido por la actividad física que puede realizar una persona tipo, nunca puede equilibrar los ingresos calóricos de una dieta tipo occidental (claramente el problema pasa por los hábitos alimenticios). 

* Cada vez es más frecuente que en la pareja trabajen ambos, y este fenómeno no tiene una relación directa con la necesidad económica, pues está comprobado estadísticamente que el trabajo de la mujer es mucho mayor en las clases altas que en las bajas.

Esta es una de las principales razones de que muchas personas elijan la comida rápida, comiendo fuera de casa o solicitando delivery, en lugar de preparar una comida casera.

Estos alimentos tienden a ser servidos en mayor cantidad y generalmente contienen más calorías y/o grasa, y menos ingredientes de valor nutricional que las comidas hechas en casa.  

* A su vez y para ahorrar tiempo en su elaboración, la comida casera se ha tornado excesivamente generosa en el uso de aceites y otras grasas, entre 4 y 5 veces superior a lo que se consumía unos 30 o 40 años atrás. 

Sin duda, las causas básicas de la Pandemia de Obesidad (Primaria) son 3:  

1) Una alimentación muy elevada en calorías fundamentalmente a expensas de cereales, grasas y azúcares

2) El aumento del número de comidas diarias, en donde la abundancia de alimentos y el stress de la vida moderna, tienen mucho que ver 

3) Un modo de vida cada vez más sedentario (esto en menor medida) 

Obesidad en Sociedades Ricas y Pobres: 

En general, los países industrializados se caracterizan por un alto consumo de alimentos ricos en proteínas y grasas de origen animal, hidratos de carbono procesados y azúcares simples, y por una aportación escasa de carnes magras, hidratos de carbono complejos y fibra alimentaría.  

Por su parte, los regímenes de los países en desarrollo se caracterizan por un elevado consumo de alimentos de procedencia vegetal, fundamentalmente cereales, con abundancia de azúcares simples, pero también de fibras, y escasez de productos de origen animal.  

Paradójicamente la Obesidad se presenta en ambos grupos: En los países ricos a expensas sobre todo de las grasas, y en los pobres a causa de la mono alimentación en base a cereales.  

La única diferencia entre estos 2 grupos puede establecerse en las enfermedades asociadas a la Obesidad, que tienen una distribución relativamente distinta: 

a) En las sociedades ricas se registran más problemas relacionados con la ingesta excesiva de grasa de origen animal y azúcares simples, así como por defecto del consumo de fibra. 

b) Mientras que en los países pobres las enfermedades relacionadas con un consumo de grasas saturadas es menor, pero se presentan concomitantemente con la Obesidad, carencias de nutrientes esenciales, sobre todo de proteínas “completas” (con todos los aminoácidos esenciales) a causa del bajo consumo de carnes.    

La Obesidad no es un problema de las sociedades ricas.

Los millones de personas que sufren de hambre (1.200 aproximadamente), son los únicos que obviamente no tienen riesgo de padecerla, pero el número de pobres del mundo no se reducen a estos 1.200 millones de pobreza extrema.

El número de pobres descontando estos 1.200 millones, es motivo de controversia, pero se puede decir que al menos duplica esta cifra (2.400 millones), y estadísticamente la prevalencia de la Obesidad en los pobres es igual, si no mayor, que en las sociedades ricas. 

Las Vías Biológicas del Apetito: 

A diferencia de otros animales, las personas “han olvidado” los mecanismos innatos que le permiten distinguir una comida rica en calorías de otra que tenga pocas.

Toda función orgánica debe usarse (entrenarse), de lo contrario aunque potencialmente la poseamos, se va relativa y paulatinamente “inactivando” (atrofiando), como ocurre en algunos sentidos del hombre moderno como el olfato y el oído.

No obstante, estamos sujetos al menos a 4 “niveles de controles” que regulan la absorción de las calorías, y que tienden a mantener más o menos constante el peso de la mayoría de los adultos.  

A) El primer y más importante nivel lo constituye el Cerebro: 

Varios patrones de alimentación complejos involucra un gran número de factores y estructuras anatómicas.  

En el hipotálamo existen 2 áreas que regulan la ingesta de macro nutrientes:  

1) El núcleo ventrolateral, en donde se encuentra el centro del apetito, que puede ser estimulado por influencias externas como sabor y olor del alimento, influencias socioculturales, hábitos, etc.  

2) El núcleo ventromedial, en donde se encuentra el centro de la saciedad, el cual se regula por una variedad de factores, como señales gastrointestinales, concentraciones de glucosa e insulina, influencias adrenérgicas, neurotransmisores como noradrenalina, opioides, catecolaminas con actividad beta, serotonina, etc. (la serotonina es el neurotransmisor más estudiado, se considera que tiene un papel muy importante en la saciedad, sobre todo inhibiendo selectivamente el consumo compulsivo de carbohidratos).  

Además varias moléculas se producen para controlar de forma adicional este proceso estimulando o suprimiendo el hambre.

En algunos casos, diversos factores pueden influir para producir desequilibrios en estas sustancias químicas a saber:  

Insulina: Es una hormona fundamental en la conversión del azúcar de la sangre (glucosa) en energía.

El proceso de digestión fragmenta los carbohidratos en moléculas de glucosa.

Justo después de una comida, los niveles de glucosa en sangre aumentan y estimulan la liberación de insulina en el torrente sanguíneo.

La insulina permite que la glucosa y los aminoácidos entren en las células del cuerpo, especialmente en las musculares.

Allí, la insulina y otras hormonas, dirigen el destino de estos nutrientes hacia su consumo para producir energía o su almacenamiento para el uso futuro.

La incapacidad de usar eficientemente la insulina (resistencia a la insulina) se ha asociado tanto con la Obesidad como con la diabetes.

La insulina interviene de forma clave en la activación de la lipogénesis en los adipositos, teniendo también un efecto inhibidor de la lipólisis. 

 * Enzimas: Se ha relacionado la enzima fosfatasa de tirosina proteica- IB (PTP-1B) con la resistencia a la insulina.

Recientemente se ha demostrado que en ratones con la PTP-1B knockout, está disminuida la resistencia a la insulina.

Todavía no está claro un mecanismo que explique esta acción.  

Leptina: Es una enzima (proteína) que es liberada por las células grasas y también posiblemente por las células del estómago.

Cuando los investigadores observaron por primera vez que los ratones genéticamente obesos eran deficientes en leptina, y que el inyectarles leptina hacía que adelgazaran, creyeron que podía ser una solución para la Obesidad, con el tiempo se comprobó que si bien importante, esta enzima estaba lejos de representar una solución.

El papel específico que la leptina juega en la Obesidad, todavía no es claro.

Cuando los niveles de leptina bajan, ello estimula al cerebro para tener hambre.  

Proteína (AGRP) (Agouti Related Protein): Es una proteína recientemente descubierta y que es controlada por la leptina y regula cuántas calorías se consumen. 

Wnt-10b: Es una proteína que aparentemente actúa como un interruptor desactivando los genes que regulan la formación de las células grasas. 

Otras sustancias químicas:  

* Ciertos péptidos (en especial neuropéptidos, la proopiomelanocortina y la hormona estimulante de los melanocitos), y algunas sustancias químicas cerebrales denominadas endorfinas y encefalinas, juegan aparentemente un papel importante en la regulación del apetito.

* La colecistoquinina, una hormona del intestino delgado que estimula los jugos gástricos, puede trabajar junto con la leptina para estimular o suprimir el apetito.

* Los agonistas del receptor adrenérgico beta3  tienen el potencial de aumentar el consumo energético y están siendo objeto de una investigación intensiva en la actualidad.

* Una familia de proteínas denominada proteínas desacopladoras, pueden ser fundamentales para convertir la energía en calor en lugar de almacenarla en forma de grasa.

* - Proteínas de desacoplamiento: Está bien demostrado el papel de la proteína original de desacoplamiento de la grasa parda (UCP1) en la regulación de la temperatura y el peso corporal de los roedores.

El aumento en la activación de esta proteína desacopla la fosforilación oxidativa, y la consecuencia es la conversión de energía en calor (termogénesis).

La importancia que esta molécula pueda tener en los seres humanos siempre se ha visto rodeada de una nube de escepticismo, por los bajísimos niveles de grasa parda, y por lo tanto de expresión de UCP1, en los humanos adultos.

Recientemente se han identificado dos nuevas proteínas de desacoplamiento (UCP2 y UCP3) que se expresan en alto grado en los tejidos termogénicos de los humanos adultos, y que han atraído un interés considerable. Es posible que los fármacos que activen o aumenten la expresión de UCP2 y UCP3 tengan efectos notables sobre el consumo energético.

* También son importantes en la Obesidad las enzimas que participan en el metabolismo de la grasa, como la enzima acil-CoA:diacilglicerol transferasa (Dgat) que cataliza el paso final de la vía del fosfato de glicerol, y se la considera necesaria para la formación del tejido adiposo.

Hallazgos recientes sugieren que la inhibición de la síntesis de triglicéridos mediada por Dgat puede ser útil para tratar la Obesidad. 

Constantemente se van descubriendo nuevos moléculas peptídicas o péptidos que se creían restringidos al intestino o las glándulas endócrinas, se han encontrado también en el SNC.

El estudio de estos nuevos neuro péptidos, amplía y hace más apasionante el interrogante sobre la relación entre las múltiples funciones de una misma sustancia en localizaciones orgánicas muy diferentes, con efectos aparentemente ajenos a sus acciones hormonales primarias.

Recientemente se han iniciado estudios sobre la Ghrelina, una hormona peptídico que induce el apetito, y se están probando diversos inhibidores de la misma.     

La Obesidad es el reflejo del aumento de los depósitos de grasa, tanto subcutáneos como viscerales. Los obesos tienen adipocitos aumentados de tamaño (hipertróficos) y también en número (hiperplásicos) según el grado de Obesidad.

Los numerosos productos elaborados y secretados por los adipocitos desempeñan un papel relevante en las consecuencias patógenas de la Obesidad.

El control de los procesos de síntesis, almacenamiento y depósito de la grasa es un componente importante del sistema. 

B) En segundo lugar, el Tracto Gastrointestinal:  

Constituye otro controlador del proceso de la toma de alimentos.

El simple hecho mecánico de llenar el estómago y el intestino, desencadena una señal que interrumpe dicha ingesta, incluso antes de que los elementos nutritivos hayan comenzado a pasar a la sangre.  

C) En tercer lugar, existe un Sistema de Regulación de la Temperatura Interna:    

Como todos los animales de sangre caliente, los seres humanos lo poseen para ajustar su organismo dentro de ciertos límites muy estrechos de temperatura corporal en función del entorno. 

El comer aumenta la temperatura del cuerpo y la pérdida de apetito tan común cuando hace calor es un fenómeno biológicamente adaptativo, así como el deseo de comer más cuando hace frío. 

D) En cuarto lugar, el Aprendizaje:  

Que se inicia desde la infancia y continúa hasta la edad adulta, de aquello que es necesario buscar o evitar en nuestra alimentación, así como las cantidades de alimento que ingerimos. Todo esto acaba por convertirse en un aspecto de nuestra personalidad. 

Estas 4 vías biológicas de nuestro organismo, condicionan aspectos muy específicos de la conducta humana en relación con la ingesta de alimentos. 

En última instancia, el comportamiento alimentarlo de las personas depende de la interacción entre numerosos mecanismos fisiológicos con las variables existentes en el entorno.

Un ejemplo de la influencia del entorno es que el ser humano, entre los omnívoros, es el único mamífero capaz de ingerir productos cuyo sabor resulta desagradable, como por ejemplo la pimienta, el café o el alcohol, todos ellos muy amargos e irritantes para las mucosas de nuestra lengua.  

En definitiva hay que hacer una importante disquisición:

En el ser humano "comer" es un fenómeno social y cultural, mientras que “la nutrición” es un asunto fisiológico, y si bien es cierto que en ocasiones están asociados, también otras tantas veces, se presentan como fenómenos completamente disociados. 

Circunstancias que Predisponen a la Obesidad: 

Sobrepeso en la niñez: 

El 30 por ciento de los niños obesos serán adultos obesos si no cambian sus hábitos alimentarios. 

Es habitual encontrar niños obesos entre los que efectúan muchas comidas diarias, y muy infrecuente hallar Obesidad en niños con poca comidas (aunque estas sean muy abundantes). 

Nuestros abuelos y bisabuelos no estaban tan errados al indicarnos lugares y horarios específicos e inalterables para comer. 

Las células grasas cambian en número y masa dependiendo de la edad.

Las células grasas se multiplican durante 2 períodos de crecimiento: durante la infancia precoz y en la adolescencia.

El comer en exceso durante estos 2 periodos aumenta el número de células grasas.  

De estos 2 periodos, la Obesidad durante el primer año de vida supone de 3 a 9 veces más riesgo de ser obeso en la vida adulta que la Obesidad generada durante la adolescencia. 

En la adultez, las células grasas tienden a crecer en tamaño más que en cantidad, por lo que los adultos que comen en exceso y ganan peso lo hacen debido a que sus células grasas son más grandes, no debido a que aumenten su número. Esta circunstancia se mantiene al menos hasta la Obesidad Grado I o II, a partir de allí y según el individuo, se activa la hiperplasia (aumento del número) de los adipocitos. 

Factores prenatales:

La ingestión calórica materna puede influir en el tamaño, la forma y la futura composición corporal del niño.

También los lactantes nacidos de madres obesas o diabéticas tienen un riesgo mayor de convertirse en niños y adultos con sobrepeso.  

Lactancia a 3 años de edad:

En condiciones normales, en el primer año de vida, el peso corporal se triplica y la grasa corporal se duplica.  

El aumento de la grasa corporal en el transcurso del primer año de vida, es un parámetro de predicción de la Obesidad, y se acentúa si sus progenitores también poseen sobrepeso.  

Un lactante por encima del percentilo 85 entre 1 y 3 años de edad, tiene un riesgo 4 veces mayor de tener sobrepeso como adulto si uno de sus progenitores tiene sobrepeso, comparado con los lactantes sin sobrepeso.  

Si ninguno de los progenitores tiene sobrepeso, este sobrepeso infantil no necesariamente predice la Obesidad (esto sugiere que la importancia del aprendizaje alimentario es más determinante). 

Observaciones realizadas sugieren que el riesgo de padecer Obesidad como adultos es del 80% en niños con los 2 progenitores con sobrepeso, del 40% en aquellos con 1 progenitor con sobrepeso, y de menos del 10% si ninguno de los progenitores tenía sobrepeso.  

Los datos también sugieren que la lactancia natural es un factor importante de protección contra el desarrollo de Obesidad.

En un estudio transversal sobre 9357 niños alemanes de 5 a 6 años, la prevalencia de Obesidad en los niños que nunca fueron alimentados al pecho fue de 4.5%, comparada con el 2.8% en los niños alimentados al pecho.

También había un efecto “dosis-respuesta” para la duración de la lactancia natural y la prevalencia de Obesidad.  

Es fundamental comprender que un bebé gordo no es más sano, sino “menos sano”. Y también reflexionar sobre que obviamente toda la responsabilidad la tienen los padres. El bebé sólo pretende llenar su estómago, con eso ya está satisfecho; con qué lo llena lo determinan los padres.  

3 a 10 años de edad:  

El período entre los 3 y los 10 años es importante para predecir el futuro sobrepeso.

Es frecuente el aumento del peso y el IMC de muchos niños cuando empieza la socialización entre los 5 y los 7 años.

Aproximadamente la mitad de los escolares de primaria con sobrepeso se mantienen con sobrepeso como adultos.

Además, el riesgo de sobrepeso en la edad adulta es por lo menos doble en niños con sobrepeso que en los que no lo tienen.

Este riesgo es de 3 a 10 veces mayor si el peso del niño está por encima del percentilo 95 para la edad.  

El sobrepeso en los progenitores también desempeña un papel importante en este grupo.

Casi el 75% de los niños de este grupo con sobrepeso permanecieron con sobrepeso en la edad adulta temprana si uno o más de sus progenitores mostraba sobrepeso, comparando con el 25 % a 50% en aquellos sin ningún progenitor con sobrepeso.  

Los niños de 3 a 10 años con sobrepeso y con un progenitor con sobrepeso constituyen por lo tanto un grupo ideal para intervención conductista.   

Sobrepeso en la adolescencia:

El peso corporal durante la adolescencia es un buen parámetro de predicción del peso en la edad adulta.  

En un seguimiento de adolescentes a lo largo de 55 años, la situación del peso en la adolescencia predecía el Grado de Obesidad posterior.  

Los adolescentes que superan el percentilo 95 de peso tenían una probabilidad de 5 a 20 veces mayor de desarrollar sobrepeso en la edad adulta.  

A diferencia de las edades más jóvenes, el sobrepeso de los progenitores tiene menos importancia en la adolescencia, o ya ha ejercido sus efectos.  

No obstante el 70% al 80% de los adolescentes con sobrepeso de al menos 1 progenitor, presentaban sobrepeso como adultos, contra el 54% al 60% de los adolescentes con sobrepeso sin progenitores afectados.  

A pesar de la importancia de la situación del peso en la niñez y la adolescencia, está claro que la mayoría de los individuos con sobrepeso desarrollan este problema en la vida adulta.  

Mujeres adultas:

La mayoría de las mujeres con sobrepeso desarrollan este exceso después de la pubertad. Varios sucesos, como son el embarazo, el tratamiento con anticonceptivos orales y la menopausia, pueden desencadenar esta ganancia de peso.  

Síndrome Pre-Menstrual: 

El SPM se caracteriza por una serie de alteraciones somáticas, psicológicas y del apetito que se repiten mensualmente en fase lútea tardía del ciclo menstrual (2ª fase).  

Estudios previos han demostrado que durante el mismo se produce un aumento en el consumo de alimentos (especialmente los ricos en carbohidratos), asociado con depresión, disminución en el rendimiento, retirada social, fatiga, irritabilidad, disminución de la libido... junto con síntomas somáticos como sensación de hinchazón, mastodinia, cefaleas, palpitaciones, etc. 

Las alteraciones en el comportamiento alimentario en el SPM se han relacionado como posible causa de sobrecarga ponderal y se ha sugerido que el aumento de peso podría ser debido a la mayor apetencia por dulces y, en general, por comidas ricas en carbohidratos. 

Embarazo: 

La ganancia de peso durante el embarazo, y los efectos de éste sobre la ganancia posterior, son sucesos importantes en la historia del aumento de peso en las mujeres. Pocas mujeres ganan mucho peso durante el embarazo, de forma ocasional supera los 50 kilos.  

El embarazo por sí mismo puede dejar un legado de peso mayor.

Un estudio que analizó prospectivamente mujeres de 18 a 30 años sugirió esto. Se compararon mujeres que permanecieron nulíparas (sin embarazos) con mujeres que habían tenido un único embarazo de al menos 28 semanas de duración durante ese período y que por lo menos llevaban 12 meses de posparto. Las primíparas (embarazadas primerizas) ganaron 2-3 Kg. más de peso y tuvieron un incremento mayor del cociente cintura / cadera (CCC) respecto a nulíparas en este período. El sobrepeso en cada decenio aumentaba con la paridad.   

En multíparas con más de 3 embarazos, las estadísticas se incrementaban significativamente.

Lo mismo ocurría en los casos de embarazos múltiples (gemelares).  

Anticonceptivos orales: 

El empleo de anticonceptivos orales puede iniciar el aumento de peso en algunas mujeres, aunque este efecto está relativamente disminuido con los actuales preparados de dosis bajas.  

Menopausia: 

Después de la menopausia se producen ganancias de peso y variaciones de la distribución de la grasa.

El declive de los niveles circulantes de estrógeno y progesterona modifica la biología de los adipocitos de forma que se incrementa el depósito de grasa central.

El depósito de grasa central o abdominal (estimado clínicamente por la circunferencia de la cintura o el CCC) es un determinante importante del riesgo cardiovascular.  

La terapia sustitutiva con estrógenos no evita la ganancia de peso, si bien puede minimizar la redistribución de la grasa.  

Un estudio prospectivo de 63 mujeres en la posmenopausia temprana comparó 34 que iniciaron terapia continua con estrógeno y progesterona con mujeres que no la iniciaron. El peso corporal y la masa adiposa aumentaron de forma significativa tanto en las mujeres tratadas (73.2-75.6 Kg.) como en los controles (71.5-73.5 Kg.); sin embargo, el CCC sólo aumentó significativamente en el grupo sin terapia hormonal (no se indicó modificación de la ingestión calórica y de macro nutrientes en ninguno de los grupos).  

Varones adultos:

La transición entre la adolescencia y el principio del tercer decenio de vida, se acompaña de aumento de peso en muchos hombres.

El aumento de peso continúa durante la edad adulta hasta aproximadamente el sexto decenio de vida. Después de los 55 a 64 años, el peso relativo permanece estable y después empieza a declinar.   

En el varón muchos estudios y criterios sostienen la trascendencia excluyente de las situaciones de stress, propias de las obligaciones económicas de la vida moderna, en el desarrollo de la Obesidad luego de los 30 años. 

Sin duda los niveles metabólicos basales disminuyen significativamente a partir de los 25 años, tanto en varones como en mujeres, pero esto per-se no puede justificar la presentación de Obesidad pasada esa edad, pues de echo la Obesidad no es una característica genéticamente predeterminada en la raza humana (sino adquirida por el desorden alimentario contemporáneo).  

Estabilidad del peso y variaciones cíclicas:

El peso varía a lo largo del día al comer y metabolizar los alimentos. El peso corporal también varía de unos días a otros, de unas semanas a otras, y en períodos más prolongados.

Es importante entender estas fluctuaciones y su relación con las variaciones cíclicas del peso.  

Los adultos de menos de 55 años tienden a ganar peso, los de más de 55 años a perderlo.

Los adultos más jóvenes son los que más peso ganan, y los de edad más avanzada los que más pierden.  

La pérdida de más del 25% del peso en norteamericanos de 65 a 74 años es más frecuente en mujeres (6.5%) que en varones (2.2%).

En grupos más jóvenes, la probabilidad de una ganancia importante de peso es sustancialmente mayor en las personas con sobrepeso que en las de peso normal.   

La mayoría de los expertos están de acuerdo en que las variaciones cíclicas de peso, ya sea por causas naturales o inducida por dietas (rebajas), no predisponen al aumento de la grasa corporal ni afectan negativamente a la presión arterial, el metabolismo de la glucosa o la concentración de lípidos.  

Estrés: 

Un estudio ha relacionado al estrés con la acumulación de grasa abdominal.

De acuerdo con el estudio, tanto mujeres como varones, delgados y con sobrepeso, que eran vulnerables al estrés, así como aquellos que reportaron tener más estrés en su vida diaria, tenían unas relaciones cintura-cadera indicativas de acumulación de grasa en la cintura y un IMC más elevado. 

Tabaco: 

Se ha comprobado un incremento ponderal en aquellas personas fumadoras que dejan el hábito, sobre todo en el periodo inmediato posterior de hacerlo (6 a 12 meses). 

Matrimonio reciente: 

En muchos casos se ha comprobado una relación directa entre el matrimonio reciente y la Obesidad.

Aquí el sobrepeso es mayor en los varones en una relación de 3 a 1, y ésta se invierte a favor de las mujeres luego de los 10 años.

Aunque se han sugerido muchas explicaciones (siendo tal vez el cambio de hábitos horarios en el varón, la más coherente), aún no existen estudios completos que permitan determinar una hipótesis cierta sobre este fenómeno.   

Bajo nivel socioeconómico: 

Aunque pueda parecer paradojal, en la mayoría de los países existe una relación entre el poder adquisitivo y la Obesidad, siendo ésta más frecuente en las clases media y baja. 

Trastorno afectivo estacional: 

El trastorno afectivo estacional es una depresión que ocurre durante los meses de invierno. Los pacientes con trastorno afectivo estacional también tienden a ganar peso durante el invierno.