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Introducción
Implicancias Biológicas
Síndrome Metabólico
Cardiopatía
Hipertensión
Sistema Vascular Periférico
Diabetes Mellitus
Vesícula Biliar
Hígado
Riñones
Hernia de Hiato
Artrosis
Cáncer
Pulmones
Apnea del Sueño
Ojos y Boca
Alteraciones Dermatológicas
Problemas Hormonales y Reproductivos
Aumento de los Riesgos Quirúrgicos
Implicancias Psicológicas
Implicancias Sociales
 

INTRODUCCIÓN

El análisis minucioso de las implicancias biológicas, psicológicas y sociales de la Obesidad, sobrepasa largamente el breve detalle que haremos.

No obstante si bien el conocimiento íntimo de las mismas, requiere de formación en ciencias biológicas y sociales, la mayoría de la gente tiene un conocimiento bastante acertado al respecto. 

IMPLICANCIAS BIOLÓGICAS 

Desde un punto de vista netamente biológico (y prescindiendo de las cuestiones estéticas y sociales, que trataremos más adelante), la Obesidad es una patología con importantes repercusiones sistémicas.

La Obesidad se encuentra catalogada dentro de las patologías metabólicas, porque su génesis y posterior desarrollo, poseen una íntima relación con el sistema metabólico.

Es importante entender esto: “es la Obesidad la que altera el metabolismo y no a la inversa”.

Como explicamos en Etiopatogenia, el 3% o menos de los casos poseen una causa “secundaria”, y no todas representan una alteración metabólica primigenia.

Los principales efectos negativos sobre la esfera biológica son:  

Síndrome Metabólico: 

Las diversas patologías que se asocian a la Obesidad, son en su mayoría “consecuencia” de la misma (y en algunas excepciones “origen”), y provienen de distintos aparatos y sistemas.
Dentro de las que más se destacan por su frecuencia y su importante repercusión sobre la salud, se encuentran las asociadas al denominado
Síndrome X.

Este cuadro, definido por Reaven en 1988 y llamado también Síndrome Hipertensivo-Metabólico o Síndrome Metabólico, se caracteriza por una resistencia a la acción de la insulina a nivel de los tejidos.  

La Obesidad que presenta su principal acumulo adiposo en la zona central o troncal del cuerpo (la que aumenta su prevalencia actualmente), es la que más se asocia a este síndrome, configurando una de las principales causas del importante incremento de esta patología y de sus comorbilidades.
El fenómeno de insulinoresistencia pareciera obedecer a mecanismos ligados tanto a la disminución del número de receptores como a defectos específicos postreceptor.

De modo que estos pacientes presentan elevados niveles de insulina con bajos niveles de efecto sobre los receptores.

Las alteraciones postreceptor posiblemente originen la resistencia a la hormona, la que se eleva como respuesta compensatoria y trae aparejada una subsiguiente disminución de los receptores agravando la resistencia insulínica.

Los aspectos metabólico-endócrinos que se asocian a éste síndrome incluyen:

- Gasto energético reducido
- Cociente respiratorio elevado
- Resistencia a la insulina
- Hiperinsulinismo compensatorio
- Acumulo excesivo de grasa visceral
- Hipercortisolismo funcional
- Hipogonadismo secundario
- Hiperactividad simpática
- Hiperleptinemia
- Hiperestimulación del eje hipofisoadrenal
- Actividad aumentada del neuropéptido "Y"

El mecanismo de insulinoresistencia origina muchos de los cuadros de comorbilidades asociados a la Obesidad, en especial los ligados al aparato cardiovascular, y
dentro de las consecuencias que genera el hiperinsulinismo pueden destacarse:

- Acumulación aumentada de grasa visceral
- Aumento de la liberación de AGL hacia el hígado
- Perfil lipídico alterado
- - Disminución de HDL
- - Aumento de LDL
- - Aumento de Apo B
- Aumento de la resorción de Na y Agua
- Aumento de la TA
- Intolerancia glucídica
- Enfermedad arterial coronaria prematura
- Incremento del riesgo de cánceres (Mama, Endometrio, Colon)

Como puede apreciarse, la Obesidad y su asociación con otras entidades clínicas, engloban un importante número de patologías que confluyen para hacer de esta enfermedad un motivo de real preocupación para la salud pública.

Por ello el correcto diagnóstico de su magnitud e implicancias clínicas forma parte de la preocupación actual de los médicos y de muchos otros profesionales.  

Vale aquí reflexionar sobre el impacto que produce la pérdida de apenas 10 Kg. de peso:  

* Disminución de: 

- 50% de Hiperglucemia de ayuno

- 10 mmHg Presión Sistólica (máxima)

- 20 mmHg Presión Diastólica (mínima)

- 15% Colesterol LDL y 10% del Colesterol Total

- 30% de TGL 

*  Aumento de: 

- 8% Colesterol HDL 

Cardiopatía:

Con la Obesidad creciente, se produce en ambos sexos un aumento de la mortalidad por cardiopatía.

Este aumento es más pronunciado en individuos cuyo IMC es mayor o igual a 27-29, y varía según las etnias, por ejemplo, el riesgo asociado al IMC elevado es mayor en la raza blanca que en la negra.

Las personas con un IMC de 30 o más tienen de un 50 a un 100% más posibilidades de morir que las personas con IMC entre 20 y 25.

Las personas obesas tienen el triple de riesgo de enfermedad cardiovascular que las personas con peso normal.  

El aumento del riesgo de muerte de causa cardiovascular puede atribuirse a varios factores, entre ellos a:  

a) La disminución del nivel del colesterol de las lipoproteínas de alta densidad (HDL) que acompaña a la resistencia a la insulina y a la Obesidad.  

b) El aumento de la concentración del inhibidor-1 del activador del plasminógeno (que es un factor que evita la coagulación en el interior de los vasos sanguíneos).  

c) El incremento de la tensión arterial que acompaña a la Obesidad.   

Todos los estudios sobre la pérdida de peso muestran que estos factores se revierten hacia límites normales en la medida en que se va alcanzando el peso ideal.  

Las diversas alteraciones de las grasas de la sangre (Hiperlipemia), desde luego también favorecen los episodios tromboembólicos en general y el accidente cerebro vascular en particular.  

Asimismo las várices son un problema frecuente en el obeso, explicado entre otras cosas por la obstrucción parcial del retorno venoso a nivel iliaco a causa de la grasa intraabdominal.  

La tasa de mortalidad del obeso es 3,9 veces superior al de las personas normopesas, disminuyendo notablemente su expectativa de vida.

El principal factor de este incremento lo constituye sin dudas la enfermedad cardiovascular.  

Como se observa la Obesidad supone un riesgo para el corazón, independientemente de su obvia asociación con otros factores de riesgo como la hipertensión arterial y la diabetes. 

Hipertensión:

Se ha demostrado una relación directa entre el aumento de la presión arterial y el del Índice de Masa Corporal (IMC).  

Varios sucesos pueden explicarlo: 

a) El aumento de la concentración de insulina que incrementa la reabsorción de sodio por el túbulo renal.  

b) Las variaciones de la resistencia vascular y de la función cardíaca, necesarias para compensar el aumento del flujo sanguíneo, a causa de la mayor masa corporal.  

Sistema Vascular Periférico: 

La Obesidad es un factor desencadenante y/o agravante de patologías venosas periféricas como várices y tromboflebitis.

Esto se produce básicamente por la extrema dificultad en el retorno venoso a nivel del cayado iliaco, a causa de la presión que sobre éste ejerce la grasa intra abdominal.  

Diabetes Mellitus:
 
Incluso pequeños aumentos del IMC y del tamaño de los adipocitos se acompañan de un incremento significativo del riesgo de desarrollar diabetes mellitus.
 

Parte de este aumento de riesgo se puede explicar por el aumento de la demanda de secreción de insulina que recae sobre el páncreas.  

En estudios prospectivos de la diabetes del Reino Unido, la capacidad secretoria de insulina residual de las células insulares pancreáticas disminuía en individuos con un IMC menor.

Es decir, que las células beta pancreáticas de los individuos delgados que desarrollaban diabetes, estaban mas exhaustas que las células beta de obesos que desarrollaban la enfermedad.  

De forma similar, en estudios Suecos, ninguno de los individuos que perdieron el 12% o más de su peso corporal y mantuvieron la pérdida desarrolló diabetes a lo largo de dos años.
Sin embargo se demostró una prevalencia creciente en quienes tuvieron pérdidas de peso menores.

El potencial de restablecer la función pancreática a través de la pérdida de peso subraya la importancia de la prevención y el tratamiento precoz de la Obesidad.  

Más del 80% de los diabéticos tiene sobrepeso u Obesidad, y la asociación entre hipertensión y Obesidad es estrecha.

Los pacientes con Obesidad severa, y a la vez diabéticos, o hipertensos, o con elevado colesterol, y que han reducido significativamente de peso, han dejado de necesitar medicamentos para las otras enfermedades.

Definitivamente mejorando la Obesidad se mejoran las demás enfermedades metabólicas.

Vesícula Biliar:

El riesgo de desarrollar colelitiasis (cálculos biliares) aumenta intensamente a medida que se incrementa el IMC .

La explicación más lógica de esta relación entre Obesidad y colelitiasis es el aumento lineal de la producción de colesterol que acompaña a los depósitos crecientes de grasa.

A medida que se eleva la producción de colesterol, lo hace su excreción, y la presencia de “factores de nidificación” en la vesícula biliar aumenta el riesgo de cálculos biliares.

Hígado: 

Las personas con Obesidad sufren un riesgo elevado de padecer una alteración denominada esteatohepatitis no alcohólica, una alteración hepática que produce daños similares a los observados en el alcoholismo.

En algunos casos puede ser muy grave y requerir trasplante hepático.

Riñones: 

Proteinuria de la Obesidad.

Hernia de Hiato: 

Es evidente la relación entre Hernia de Hiatus Esofágico y Obesidad, ocasionada por el incremento de la grasa mesentérica que empuja hacia arriba al Hiatus.

Un paso previo y concomitante a la hernia es el reflujo gastro-esofágico. 

Artrosis:
 
El exceso de peso aumenta el riesgo de lesiones articulares, sobre todo en columna, caderas y rodillas.

Este problema progresa con la edad y es una de las consecuencias más costosas de la Obesidad.

También se ha visto un aumento de la prevalencia de Gota en los pacientes obesos, probablemente relacionado con el disbalance metabólico generalizado.

Cáncer:

La incidencia de cáncer de ovario, endometrio, cervix, mama, colon y vesícula biliar está aumentada en mujeres obesas, mientras que los varones obesos sufren más cáncer de colon, recto y próstata.

El aumento de la producción de compuestos “estrogénicos”, debido a  la conversión de la androstenediona en estriol en el tejido adiposo por la aromatasa, puede explicar en parte este aumento del riesgo de cáncer.

La velocidad de esta producción está relacionada con el tamaño de los depósitos adiposos, que pueden ser una fuente importante de compuestos estrogénicos, en especial en mujeres posmenopáusicas muy obesas.

Las mujeres obesas tienen de 2 a 3 veces más riesgo de padecer cáncer uterino que las mujeres delgadas.

Asimismo estudios han aportado un efecto de asociación mixta entre Obesidad y cáncer de mama, en especial en las posmenopáusicas que ganan peso después de los 18.

También el exceso de peso es un potente factor de riesgo para el cáncer de esófago en determinadas personas.
El incremento de riesgo puede ser debido a una alta incidencia de reflujo gastroesofágico en personas con sobrepeso.

Pulmones:

La Obesidad está demostrando ser un relevante factor de riesgo del asma de inicio en la adultez.

Provoca riesgos de hipoxia, en la que el oxígeno es insuficiente para las necesidades corporales.

Las personas obesas necesitan hacer más esfuerzos para respirar y tienden a tener unos músculos respiratorios ineficaces y una disminución de la capacidad pulmonar.

El Síndrome de Pickwick (llamado así por un personaje obeso de una novela de Dickens), ocurre en la Obesidad severa cuando la falta de oxígeno produce insomnio profundo y crónico, y eventualmente insuficiencia cardíaca.

Apnea del Sueño:

La apnea del sueño es un problema grave en los individuos con sobrepeso, y es más frecuente en los varones.

Esta apnea ocurre cuando la parte superior de la garganta se relaja y colapsa a intervalos durante el sueño, impidiendo temporalmente el paso de aire.

El aumento de la masa de grasa en la zona faríngea explica en parte esta complicación.

Algunas personas a menudo no se dan cuenta de ello excepto por síntomas vagos, tal como dolor de cabeza matutino, fatiga e irritabilidad.

La obstrucción intermitente de las vías aéreas por la noche provoca un sueño irregular y disminución de la oxigenación.

Para compensar, se aumenta la somnolencia durante el día y la hipoventilación.

Las personas obesas tienden a quedarse dormidas más rápidamente y a dormir más durante el día; a pesar de esto, durante la noche les cuesta más conciliar el sueño y duermen menos que la gente con un peso normal.

La apnea del sueño se asocia con riesgo alto de arritmia cardíaca, accidentes vasculares, insuficiencia cardíaca derecha, accidentes automovilísticos y otros problemas debidos a la somnolencia diurna.

La apnea del sueño puede contribuir, en un círculo vicioso, al aumento de peso por anulación de la fase REM (rapid eye movement). Esta es la fase donde se sueña, comprobadamente necesaria para el equilibrio emocional. La depresión del REM ha sido asociada a un incremento del apetito.

Algunos estudios incluso indican que el tratar la apnea del sueño puede ayudar a las personas a perder peso, por la relación que posee el sueño con el ciclo de numerosas hormonas.

Ojos y Boca: 

Las personas obesas tienen un incremento de riesgo para la gingivitis y también posiblemente para las cataratas.

Alteraciones Dermatológicas:

Intertrigo, Dermatitis, Acantosis Nigricans.

Problemas Hormonales y Reproductivos:

Cantidades anormales de grasa corporal, de entre el 10 al 15 % en más o en menos, pueden contribuir a la esterilidad en las mujeres.

La Obesidad está relacionada de forma especial con problemas como la esterilidad, los fibromas uterinos, las irregularidades menstruales y el hiperandrogenismo.

Los efectos dañinos de la Obesidad en el embarazo son múltiples.

Ellos incluyen hipertensión, diabetes gestacional, infecciones del tracto urinario, coágulos intravasculares, parto laborioso, mayor mortalidad fetal en los últimos meses del embarazo, mayor número de cesáreas, pre eclampsia, macrosomía fetal.

Los niños de las mujeres obesas también presentan un alto riesgo de defectos neurales de nacimiento, que afectan al cerebro o a la médula.

En los hombres, la Obesidad contribuye a reducir los niveles sanguíneos de testosterona, lo que con frecuencia se traduce en ginecomastia, y en disfunciones sexuales múltiples.

También se ha comprobado alteraciones de la secreción adrenal.

Aumento de los Riesgos Quirúrgicos:

Incremento del Riesgo Cardíaco, dificultad en la Exploración Abdominal, Eventraciones, Complicaciones Cardiorrespiratorias, Infecciones Post-Quirúrgicas, etc..

IMPLICANCIAS PSICOLÓGICAS 

El nivel de autoestima es un factor desequilibrante en el armonía psicológica de todo ser humano, y pocas patologías o acontecimientos lo disminuyen tanto como la Obesidad. 

Tanto es así que la mayoría de los pacientes llegan a la consulta motivados por factores estéticos y sociales, sin dar mayor trascendencia a los biológicos. 

Se ha comprobado que los adultos y adolescentes obesos tienen una imagen más pobre de sí mismos y alcanzan más puntos en los índices de depresión que las personas normales.  

Un estudio del año 2000 en estudiantes adolescentes, encontró una relación directa entre los síntomas de depresión y el IMC en chicas, pero no en chicos.

Las mujeres y las chicas tienden a acusarse a ellas mismas por ser gordas, mientras que los hombres acostumbran a culpar a factores externos.  

Algunos estudios muestran de forma consistente que los varones con sobrepeso no presentan una afectación emocional tan fuerte como las mujeres, en cualquier edad.  

Los efectos sobre la depresión, son por supuesto “tendencias”, pues estadísticamente la depresión clínica no es más común en las personas obesas. 

Por otra parte, la autoestima, los síntomas de depresión y sobre todo la calidad de vida, mejoran y aún se resuelven al haber una pérdida significativa de peso.    

IMPLICANCIAS SOCIALES 

Las complicaciones biológicas, que pueden ser tan dramáticas, suelen ser insignificantes en muchas personas obesas en comparación a las penurias sociales que pagan por ser gordas.

El exceso de peso en forma de grasa es fácil de detectar. Las mujeres y hombres obesos sufren un estigma social que empeora su calidad de vida.

Este rechazo social es una de las principales presiones para perder peso, sobre todo en las mujeres.

Una persona gorda tiene mayores problemas que una persona delgada al interactuar con los demás, para hacer amigos, obtener una ascenso o ser aceptada en un colegio o escuela.

El prejuicio y la discriminación hacia las personas obesas comienzan en la niñez temprana.

Un estudio que evaluó las preferencias para compañeros de juego, halló que los niños obesos eran los que gozaban de menor predilección entre todos los niños que sufrían algún tipo de incapacidad (incluyendo los confinados a silla de ruedas o con deformaciones faciales).

Otro estudio en Harvard halló que las consecuencias económicas y sociales del sobrepeso en la adolescencia eran significativamente más severas que las asociadas con muchas otras condiciones físicas crónicas.  

Los investigadores siguieron a un grupo de adolescentes medios por un periodo de 7 años y hallaron que, comparados con los adolescentes normales, los adolescentes obesos completaron menos años de escuela, tuvieron mayores dificultades para casarse, tenían menores ingresos domésticos y mayores perspectivas de vivir con pobreza.

Discriminado por sexos este estudio encontró que comparadas con las mujeres delgadas, las chicas que sufrían sobrepeso completaban menos años de estudio y era un 20% menos probable que se casaran.

Y en cuanto a los varones, el 11% de los hombres obesos tenían menos posibilidades de casarse que los no obesos y sus sueldos también eran menores.

Aparte de la discriminación laboral, por considerarse a los obesos como individuos de alto riesgo, las primas de seguro para ellos son también más altas.