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Introducción
* Para adelgazar hay que realizar varias comidas pequeñas durante el día
* Los Cereales son el mejor y más completo alimento

* Para estar sano se debe tener una Alimentación Variada
* La falta de actividad física es la responsable del aumento de peso
* Es natural e irreversible aumentar de peso con la edad 
* Si se baja de peso muy rápido también se vuelve a subir muy rápido
* Las “pastillas” para adelgazar son nocivas para la salud
* Se debe desayunar como un rey, almorzar como un jornalero y cenar como un mendigo
* El alcohol fija las grasas 

* Para hacer dieta hay que olvidarse de las 5P: Pan, Pastas, Papa, Pizza y Postres
* Para adelgazar lo importante es cómo se combina los alimentos 

INTRODUCCIÓN 

Mito (gr. mythos):  

* Relato popular o literario basado en dioses, héroes, personajes fantásticos o hechos históricos o ficticios, de origen incierto.

* Cosa fabulosa o personaje de gran importancia, que se idealiza y convierte en modelo.

* Relato o asunto inventado o que da una falsa apariencia a una cosa.

* Relato falso desprovisto de todo fundamento.

* Noticia sin fundamento o confirmación que circula entre la gente.  

No debe haber una patología con más mitos que la Obesidad.

Sobre su génesis y tratamiento existen tantos, que es prácticamente imposible analizarlos a todos.

Muchos son originados en la ignorancia, pero también otros mantenidos por aviesos intereses publicitarios y económicos, de quienes lucran con tratamientos que no tienen ninguna base científica.

El inmenso mercado del problema de salud más difundido del mundo, es un bocado muy apetecible para muchos nefastos personajes, que desinforman malintencionadamente. 

La realidad sobre todos los mitos acerca de la Obesidad, pueden inferirse claramente del contenido de este Web-Site. No obstante aquí haremos un acotado tratamiento de los más divulgados actualmente. 

1) Para adelgazar hay que realizar varias comidas pequeñas durante el día 

Hay pocos mitos más absurdos que éste.

Primeramente esto contradice la evolución de la especie Homo Sapiens Sapiens. Si nos remontamos a nuestro origen en la era Paleolítica en la Europa Occidental, unos 40.000 años a.C., comprobamos mediante todos los hallazgos, que nuestros antepasados formaban parte de poblaciones nómadas y “cazadoras” (siendo ya los supremos cazadores).

¿Cómo comía este eximio cazador … se levantaba por la mañana y cazaba una liebre para su desayuno y luego una ardilla para su media mañana? ¡No!, cazaba en grupos el animal más grande que podía y lo comía íntegro.

1º porque aún no conocía métodos de conservación de la carne, y 2º porque la conducta natural del ser humano, ya desde bebé, es “llenar completamente su estómago” ¿o a alguien se le ocurre que un Hombre de Cro-Magnón preferiría segmentar el alimento caliente que tenía para no llenar su estómago?

Por otra parte, salvo épocas de escasez de presas, podía volver a cazar cuando quisiera. 

Esta conducta también tiene bases anatómicas y fisiológicas:

Tenemos un estómago tan grande como el de un león (en proporción, claro); y esto por supuesto no es un hecho aislado, sino que se relaciona con toda nuestra micro-fisiología. 

Siguiendo a Darwin: “Somos los descendientes de los más aptos”, de quienes a lo largo de 5 millones de años de evolución (fecha estimada mediante biología molecular del ADN mitocondrial, en la que nos separamos evolutivamente del resto de los primates), supieron sobrellevar las épocas de escasez merced a desarrollar la capacidad de almacenar una notable cantidad de nutrientes en las épocas de abundancia. 

Esto obviamente no podría hacerse con un estómago pequeño, o con un metabolismo de un herbívoro acostumbrado a comer durante todo el día. 

Nota: Los herbívoros deben comer así porque su aparato digestivo puede digerir sólo una pequeña porción de lo que ingieren. Esto por cierto no ocurre en los carnívoros u omnívoros. 

Todo nuestro organismo y no sólo el estómago, está moldeado por millones de años, para almacenar la mayor cantidad de alimentos posibles cuando se consiguen.

De hecho un hombre puede vivir perfectamente con 1 sola comida abundante cada 2 días.

Esto no debe asombrar si se tiene en cuenta a otras especies, como el Oso Pardo que hiberna 3 meses sin comer, o el Cocodrilo que puede comer 1 vez en al año. 

Quizá el ejemplo más paradigmático de la “felicidad humana” sea el de un bebé que con su estómago colmado de leche materna, eructa (y eructa “porque está lleno”). Si bien un bebé llena su estómago de 12 a 16 veces por día, esto simplemente ocurre porque su estómago es chico, como el de todos los mamíferos, un bebé león también mama muchas veces diarias, pero de adulto come cada 2 días.

El león es uno de los mayores cazadores de la naturaleza ¿y qué es el Homo Sapiens Sapiens, sino un “cazador de cazadores”, el máximo cazador? 

Cuando somos bebés nos alimentamos de la forma más puramente natural, pues no estamos condicionados por el medio ambiente; bien, esa es la forma en que debemos alimentarnos siempre: “llenando nuestro estómago”.  

De hecho el ser humano comió “1 vez por día” (y con suerte) hasta el 1900, año que sugestivamente también marca el inicio de la Obesidad como entidad patológica registrada (porque casi no hay menciones médicas anteriores a esa fecha).  

La imagen de “la última cena” de Cristo ejemplifica ni más ni menos la costumbre habitual: “comer 1 sola vez y por la noche”. 

También hay que reparar en que ninguno de los grandes líderes del pasado la padecían; sin embargo hoy, es un serio problema hasta en las clases pobres, donde paradójicamente coexiste con la desnutrición.

¿Cómo puede ser esto?, la explicación es muy simple: Los alimentos que poseen mayor valor calórico, son a su vez los más baratos y los de menor contenido de “nutrientes esenciales”.  

2) Los Cereales son el mejor y más completo alimento  

Los cereales son los únicos alimentos que definitivamente “no están diseñados por la naturaleza para el consumo humano”.

No se sorprenda, ¡esto es así!, Ud. puede comer una fruta, algunas verduras y raíces, y carne cruda, pero no puede “digerir un grano de maíz” como un ave.

Usted no puede vivir de lo que comen los pájaros, si es que no lo “macera y cocina” previamente. 

¿Pero no son acaso los cereales la base de la alimentación humana?. Sí, lo son, pero ¿desde cuándo?: “Desde que el crecimiento de la población y la cacería feroz e irracional, determinaron el agotamiento de los recursos naturales alimenticios”.

Esto ocurrió  aproximadamente en el siglo X a.C., y casi paralelamente en Europa y en América.

Fue entonces cuando dio comienzo la llamada Revolución Agrícola del Neolítico. Revolución que no fue electiva sino “obligada”. Es obvio que cazar una presa y asarla, es infinitamente más sencillo y seguro que preparar la tierra, sembrar, rogar que llueva, cosechar, macerar y cocinar. 

Sería absurdo negar que todos “estamos aquí” gracias a los cereales, pues éstos posibilitaron un crecimiento logarítmico de nuestra especie, que hasta el 10.000 a.C. apenas alcanzaba los 10 ó 15 millones; pero eso es una cosa y decir que los cereales son un alimento primordial para el Homo Sapiens Sapiens, es otra muy distinta … ¡es una barbaridad!

De los 40.000 años que tenemos como especie (sin contar los 5 millones de años de homínidos), vivimos 30.000 sin cereales. No hay argumento que rebata esta realidad. 

3) Para estar sano se debe tener una Alimentación Variada 

Cuántas veces habrá escuchado sobre lo “esencialmente necesario” de una alimentación variada y equilibrada, bien, nosotros le decimos “¡es otra gran mentira!”; y desde un punto de vista antropológico e histórico ¡hasta es cómico! 

Probablemente el lugar más inhóspito del planeta en el que se desarrolló una comunidad humana es el Polo Norte.

Los esquimales (Innuts) a los 60 años pescaban (y aún hay quienes lo hacen), en un hueco en el hielo con menos de 30 ºC bajo cero, sin haber padecido casi ninguna de las enfermedades habituales del hombre occidental … ¡y lo único que comieron en toda su vida fue pescado y foca crudos! ¿o es que hay manzanos en el Polo Norte?.

Y otro tanto queda para los millones de orientales, japoneses y chinos, que por siglos vivieron aislados y comiendo “sólo arroz”. 

Aquí puede hacerse también un análisis tangencial sobre el efecto de las proteínas animales en la dieta, pues el desarrollo físico de los orientales de esa época con respecto al hombre occidental, era impresionantemente inferior, y es evidente que esto no devenía de condicionamientos genéticos, pues por ejemplo la población Japonesa ha aumentado casi 10 cm. de estatura promedio luego de la II guerra mundial, a raíz de haber incorporado una dieta superior en proteínas, propia de la cultura occidental. 

¡Ud. no tienen que comer manzanas ni tomate ni lechuga, ni incluso carne, si no le gusta!

Puede comer solamente arroz, o sólo pan y cerveza (como los marinos colonizadores de EEU), y le aseguramos que no morirá por desnutrición (siempre que “la cantidad” sea suficiente).

¡Ud. prácticamente puede comer lo que quiera!, el tema es con qué periodicidad y en qué cantidad lo haga.

Millones de años de evolución han hecho del Homo Sapiens Sapiens, la especie omnívora con mayor capacidad de adaptación del planeta.

Ud. es un ser humano, el más perfecto omnívoro, no una rata o una vaca. Entonces, “coma como un hombre: casi cualquier cosa”.

No tiene por qué llevar una cálculo de cuantos nutrientes esenciales consume y como debe combinar los alimentos ¡coma lo que quiera!, lo único que tiene que calcular son las calorías, para no caer en la desnutrición ni en la Obesidad. 

4) La falta de actividad física es la responsable del aumento de peso    

Todos los mitos son pavadas, pero quizá éste se merezca el primer premio.

Cuántas veces habrá escuchado: ¿“Cómo no va a estar gordo si está sentado todo el día”?

Nosotros le preguntamos: ¿Cómo cree que era la vida del hombre paleolítico? 

Ya dijimos que cazaba el animal más grande que podía en grupos. Ese animal era suficiente para 2 ó 3 días, ¿y qué hacía mientras? Hacía lo que permitió que nosotros estemos comunicándonos: desarrollaba el lenguaje y la cultura social, ¿qué otra actividad podría tener un nómada que vivía en una cueva? (y escondido de los grandes carnívoros con los que convivía).

Le damos otro ejemplo: Seguramente habrá ido numerosas veces al zoológico y ha visto muchos documentales, ¿reflexionó sobre que los leones “no se mueven casi nunca”?, bien, ahora le preguntamos ¿vio alguno “gordo”?, ¡No!, ¿y por qué si casi nunca hacen nada? Porque “tienen metabolismo de cazador, no de presa” (al igual que el “Sapiens Sapiens”), las que tienen que correr son las gacelas y las cebras, no el león. 

Este mito es quizá el más difícil de destruir, así que le vamos a poner un ejemplo más científico: 

Tomando como ejemplo una persona de 80 Kg., si ésta se ejercita en una bicicleta fija (actividad fácil de estandarizar), durante 30 minutos a 14/15 Km./h reales (que es un buen promedio), gastaría 235 calorías.

Bien, este valor calórico equivale a 1 sándwich de miga en pan blanco o a una manzana grande, ambos más o menos 200 Kcal. (ni hablemos si luego se toma ½ litro de gaseosa, porque eso importa unas 300 Kcal.). 

Por supuesto en una persona que practique deportes regularmente y por tiempo prolongado, el consumo calórico sí es significativo, y ni que hablar de un deportista de alta competencia.

Pero esto no tiene nada que ver con la inmensa mayoría, que durante la mayor parte del año no hace actividad alguna, y de repente durante 3 meses va a un gimnasio. 

Obviamente estamos considerando al ejercicio sólo desde el punto de vista “calórico”, pues son innegables las bondades de la actividad física, pero de allí a decir que el ejercicio hace bajar de peso “hay una enormidad”.         

5) Es natural e irreversible aumentar de peso con la edad   

Habrá escuchado: “Ud. ya tiene más de 30 años, es inútil, no va a poder bajar de peso”.

Si bien es cierto que el metabolismo “se enlentece” con la edad, ese dato es insignificante a la hora de pronosticar el peso que puede alcanzar si se propone adelgazar. 

¿Cómo puede mantenerse el peso después de los 30?: 

Su exceso de peso es una patología “Crónica”, esto significa ni más ni menos que “Ud. no se va a curar nunca”.

¿Suena duro verdad?, pero analícelo desde esta perspectiva: Por más que Ud. baje de peso con cualquier tratamiento “no se puede ir a vivir a Marte”, o “difícilmente vaya a convertirse en un Budista o un Vegetariano Macrobiótico”; va a seguir relacionándose con sus amistades, reuniéndose a comer “comidas hechas-rápidas”, va a seguir padeciendo estrés, etc. etc. ¡¿cómo puede pretender “curarse para siempre”!? … eso no existe. 

Pero que sea imposible no implica que deba elegir entre una vida de privaciones y la Obesidad.

Estar en forma le requerirá algún esfuerzo, eso es indudable, pero mucho menor al que cree; que deba “trabajar” contra la Obesidad es una cosa, y otra muy diferente que esté “condenado” a vivir en la dicotomía de ser un Obeso o un Asceta.

¿Acaso Ud. no se levanta todos los días para trabajar? bueno, controlar su peso implica mucho menos esfuerzo que esto, pero ciertamente algún esfuerzo conciente requiere, y a cualquier edad usted puede comprometerse con usted mismo para llevarlo a cabo.  

6) Si se baja de peso muy rápido también se vuelve a subir muy rápido 

Esto es una mentira absoluta, una cosa no tiene nada que ver con la otra.

Justamente uno de los principales motivos por los que no ha podido todavía poner fin a su exceso de peso es porque “no encuentra la suficiente motivación y/o fuerza de voluntad. ¿Qué pensaría si le decimos que puede bajar entre 6 a 10 Kg. por mes (un aproximado para alguien de 75 Kg.), no le parece más cercano encontrar entonces esa motivación y fuerza de voluntad que le faltan? 

El punto es que la mayoría de los tratamientos existentes “invierten esta ecuación”, porque le piden que 1º tenga la motivación-voluntad para que recién “luego” comience a ver los resultados.

Esto es falso, y ocurre simplemente porque los que le dicen esto “no tienen en realidad un tratamiento eficaz”, son apenas “motivadores” que finalmente logran sus resultados en base a “su” sacrificio.  

Es claro: “cualquiera adelgaza si no come”, y eso es precisamente de lo que pretenden convencerlo.

Esto es muy fácil, porque todo el esfuerzo lo pone el paciente, pero por otro lado es también casi imposible, pues aún cuando se logren resultados, en razón de la cronicidad de la patología “ésta indefectiblemente volverá”, y para cuando vuelva, la persona difícilmente estará de nuevo de acuerdo en someterse a esa penuria. 

Por lo general el paciente no vuelve al tratamiento y continúa excedido de peso, pero ahora con peor pronóstico, porque está desmoralizado y atemorizado ante la posibilidad de un nuevo tratamiento, por lo cual opta por esa falsa disyuntiva de “gordo pero feliz”.

Realmente no puede culpárselo, pues entre estar gordo o someterse a severas privaciones que contradicen sus hábitos, es probable que para el equilibrio psico-físico sea más productivo seguir gordo.   

El que Ud. tenga un “efecto rebote” (recupere el peso rápidamente), no tiene “absolutamente nada que ver” con la velocidad con que consiguió bajarlo sino “con la forma en que terminó su tratamiento”. 

Cómo es esto: Si cuando llega al peso deseado interrumpe bruscamente el tratamiento, por más que haya bajado lentamente lo recuperará rápidamente.

Esto pasa porque su organismo se encuentra en un “metabolismo catabólico” (análogo a la marcha atrás de un automóvil), y si lo saca bruscamente de ese metabolismo, intentará recuperar rápidamente el peso que en su memoria orgánica tenía antes de entrar en catabolismo. 

La correcta culminación de un tratamiento dietario, es básica; ¿por qué se ignora?: Por lo mismo que se ignoran la mayoría de estos mitos: “Intereses económicos”, pues cuanto más bruscamente se suspenda el plan dietario, más rápido el paciente recuperará el peso perdido y será nuevamente “potencial cliente”. 

Se debe rehabituar paulatinamente al organismo a una ingesta calórica mayor.

No obstante, que se recupere correctamente el índice metabólico no implica que se eluda la cronicidad de la Obesidad, de hecho las estadísticas reflejan que el 95% de los pacientes recuperan a la larga parte o todo el peso … “pero a la larga no es lo mismo que a la corta”.  

Esto tampoco significa que su esfuerzo fue en vano, siempre y cuando éste no haya sido mucho, pues de lo contrario Ud. no volverá a someterse a ese sacrificio.

Pero si bajó 20 kilos en 2 meses y a los 6 meses aumentó 5, es más que razonable suponer que no tendrá problemas para hacer un nuevo tratamiento de 1 mes, digamos cada 6 meses, para mantenerse. 

Podrá pensar ¿pero esto es una esclavitud, toda mi vida deberé estar dependiendo de un tratamiento para controlar mi peso? y la respuesta es “Sí”, a menos que se haga Budista,  Vegetariano o vaya a vivir a Marte, pero acaso ¿no se lava los dientes, se baña, trabaja, duerme, todos los días, porqué entonces piensa que el controlar su peso debe ser algo “automático”? 

El que le prometa “cura definitiva” de su problema de peso, es axiomáticamente un estafador.

El punto no es la “esclavitud” a un tratamiento sino “cuánto sacrificio le significa éste” como para poder mantenerlo con constancia mientras sea necesario.  

7) Las “pastillas” para adelgazar son nocivas para la salud 

Esto es una alevosa afrenta a la ciencia médica.

Así como los cereales contribuyeron al desarrollo de la humanidad, ¿cuánto lo hicieron la medicina  y particularmente la farmacología?

Si no fuese por las vacunas que usted se puso, o ese antibiótico que tomó a tiempo, lo más probable es que ya no estuviera vivo.

El avance de la farmacología ha sido tan espectacular, que la población ha perdido la noción de lo que ello ha significado. El promedio de vida en el año 1900 no alcanzaba los 40 años, y hoy supera los 75.

Esta impresionante mejora deriva mayormente de los avances sobre las patologías infecciosas, pero en las crónicas también se ha incrementado notablemente la sobrevida (ej: la hipertensión o la úlcera gastrointestinal).  

Por lo general se habla con extrema precaución acerca del tratamiento farmacológico en Obesidad, pero no así en las otras enfermedades metabólicas crónicas.

Médicamente no se aceptaría discontinuar la administración de un hipoglucemiante oral en un diabético porque sus glucemias estuviesen controladas, no obstante y fuera de toda lógica, muchos aún pretenden tratar la Obesidad como en el siglo XIX, “sin aporte farmacológico alguno”. 

La Ciencia Médica y en especial la Farmacología, han revolucionado la vida del ser humano y seguramente han salvado muchas veces la suya sin que haya tomado conciencia de ello.

La Industria Farmacológica invierte anualmente en Investigación & Desarrollo cientos de “billones” de dólares. ¿Cabe alguna duda que puede ayudarle con su problema de peso? 

Según estadísticas de la OMS “los resultados de disminución ponderal anuales que pueden considerarse como muy satisfactorios con una terapia solamente dietética, se encuentran en el orden del 10% del peso corporal del sujeto”. ¿Ud. estaría conforme con eso? 

La terapia dietaria aislada, es peligrosa (porque socava la fuerza de voluntad y motivación del paciente) y ausente de pragmatismo.

La fisiopatología de la Obesidad es compleja y abarca también factores psicógenos determinantes; plantearle a un paciente que deberá someterse a una rigurosa dieta hipocalórica durante varios años, resulta descabellado y posee alto riesgo de desequilibrar psicológicamente a la persona. 

Esta teoría “natural” anti-fármacos, no tiene cabida en los países desarrollados que se rigen por los avances científicos, pero en los lugares donde sus defensores son numerosos, hace aún más difícil el tratamiento de “la enfermedad más difundida y rebelde del mundo”. 

Que un médico proponga tratar la Obesidad solamente con dieta, es “exactamente lo mismo” que proponer tratar a la Hipertensión Arterial con los fármacos disponibles en 1930: Un hipertenso así tratado tenía una sobrevida de unos 5 años; el punto es que “nadie se muere de Obesidad” como causa 1ª, aunque es “la 1ª causa de muerte prevenible del mundo”. 

Cualquiera que le proponga eso, está literalmente jugando con su vida. La Obesidad no es apenas un problema estético.  

El tratamiento farmacológico de la Obesidad a la inversa de los de las otras patologías Crónicas – Metabólicas, “no es permanente”, sino que dura hasta que el paciente haya obtenido el peso deseado, recordando que por ser una patología “Crónica”, deba generalmente reiterarse cuando se requiera. 

8) Se debe desayunar como un rey, almorzar como un jornalero y cenar como un mendigo 

Es realmente increíble las barbaridades que pueden inventarse y tomarse como ciertas.

Si hiciéramos eso, seríamos la única especie sobre el planeta que no duerme después de comer.

Además es una incongruencia fácil de descubrir, pues todos saben de los riesgos que supone practicar una actividad física intensa (fútbol, natación, etc.) luego de una comida abundante. Por otra parte todos han comprobado el sueño que genera la comida. 

Entonces ¿no es lo más lógico comer cuando luego se podrá descansar, como por cierto lo ha hecho toda la humanidad hasta iniciado el siglo XX? 

Pero esta barbaridad no termina ahí, pues hay algunos que hasta le aconsejan ¡salir a caminar para “bajar la comida”!

Paradójicamente es difícil argumentar contra estupideces semejantes, y seguramente también innecesario, pues el razonamiento es harto obvio.  

9) El alcohol fija las grasas   

Es tan descabellado como decir que “tomar sol engorda”. 

El alcohol no es el malo de la película en la Obesidad, es más, si uno reflexiona verá que no encuentra casi ningún borracho gordo (hablamos del alcohólico declarado, no del borracho consuetudinario). 

El alcohol como todo nutriente posee un valor calórico, que específicamente es de 7 Kcal. / gr. (de alcohol puro, no de graduación alcohólica - esta representa la mitad del alcohol puro).

Si consideramos que las grasas poseen 9,3 Kcal. / gr. y en función a las calorías por alimento, tenemos que decir por ejemplo que 1 litro de aceite es equivalente calóricamente a 3 litros de whisky. 

Y ahí termina la explicación, porque así como el sol no tiene nada que ver con que uno engorde, el alcohol no tiene nada que ver con que las grasas se “fijen”, término que por otra parte no existe en la medicina, porque ¡no hay nada que fije las grasas! Las grasas no se fijan; sí se absorben, se acumulan, se metabolizan, se excretan, como cualquier otro nutriente, nada más, pero no hay ningún alimento, ninguna medicina ni ninguna hierba que las haga más “duras”, más “resistentes”, o que las fije más firmemente a la piel, los músculos o los huesos de su organismo.   

10) Para hacer dieta hay que olvidarse de las 5P: Pan, Pastas, Papa, Pizza y Postres  

No existen alimentos que de por sí “engorden o adelgacen”.

Si uno consume por día 20 Kg. de lechuga, engordará lo mismo que si consume 1,5 Kg. de helado de crema; si consume 2,5 Kg. de atún engordará lo mismo que 1,2 Kg. de pan de trigo, y así indefinidos ejemplos. 

El valor energético de los alimentos se miden en calorías, y 1 caloría es siempre 1 caloría, provenga de donde sea, así como 1 Kg. de plumas pesa igual que 1 Kg. de plomo. 

Las dietas que prohíben determinado tipo de alimentos no tienen una explicación racional.

Ud. puede bajar de peso con una dieta variada, comiendo sólo comidas rápidas, tomando bastante alcohol, etc. etc..

Lo único que va a determinar si adelgaza o no es el valor calórico total (V.C.T.) diario de su plan dietario, no interesa si lo logró comiendo lechuga o tomando wisky.

El que le diga algo contrario a esto, no ha visto ni de cerca un texto de biología.  

11) Para adelgazar lo importante es cómo se combina los alimentos 

Estas dietas se basan en un concepto netamente insólito, que es el de decirle que si Ud. combina bien los alimentos, no importa cuánta cantidad de ellos consuma, pues así adelgazará. 

Esto viene a ser tan absurdo como decirle, que si por ejemplo Ud. tuviese un negocio, en el que vende 100 artículos, si vende digamos sólo 2 artículos definidos, aunque venda 1.000 por día de cada uno, no va a tener un balance económico positivo.

A menos que estuviera imbuido de un espíritu caritativo, y los vendiera “a su costo”, lo anterior no podría ocurrir nunca.

Bien, su organismo “nunca trabaja al costo”, siempre obtiene una utilidad, así que esté seguro de que si come 2,7 Kg. de banana + 1,5 lt. de leche va a engordar lo mismo que si come 1,5 Kg. de helado, etc., etc.. 

Este es uno de los pocos mitos que parten de una verdad.

Parten de la verdad de que el Homo Sapiens Sapiens, por más del 90% del tiempo de su existencia, cuando comía proteínas no comía hidratos de carbono al mismo tiempo (las grasas por lo general sí iban junto a las proteínas).

Esto es así porque nuestros antepasados HSS eran casi exclusivamente “carnívoros”, y cuando comían alguna que otra fruta o raíz, lo hacían separado de la comida principal. 

Esto evidentemente tiene su correlato fisiológico, y es claro que el organismo es más eficiente cuando ingiere 1 macro nutriente por vez, que cuando tiene que hacerlo conjuntamente.

Y ahí terminan los beneficios. 

El eventual éxito que pueden tener este tipo de dietas, es que en la mayoría de los casos acercan al hombre a su “alimentación natural” o sea “esencialmente carnívora”, pues finalmente simplifican la dieta a carnes + vegetales de hoja (+ aleatoriamente una fruta como el tomate), y por definición es muy difícil que una dieta de este tipo sea hipercalórica, ya que las proteínas producen una sensación de saciedad mucho mayor y más duradera a la de los hidratos de carbono (dura entre 2 y 3 veces más).

Esta es también la explicación de por qué en los aristócratas anteriores al siglo XX, la Obesidad tenía una prevalencia muy inferior a la actual, en razón de que su dieta, si bien abundante y con muchas comidas diarias, era fundamentalmente “carnívora”.