Introducción
Tratamiento de la Obesidad
como Enfermedad Crónica
Reingeniería en el Tratamiento
de la Obesidad
Criterio Terapéutico Ascendente
o Descendente
Etapas
Terapéuticas
Alternativas Terapéuticas
Causas de Fallos en los Tratamientos
Tratamiento
Correcto
Tratamientos Irracionales
Tratamientos sólo con Fármacos
Tratamientos sólo con Dietas
Tratamientos con Productos
de Venta Directa
Ejercicio
y Obesidad
Nuestro Sistema
La Prevención
Otras Alternativas Terapéuticas
Cirugía Bariátrica
Medicina Estética
INTRODUCCIÓN
El
razonamiento lógico es el medio imprescindible del que se nutre
la ciencia, más nunca es su fin,
pues la lógica humana es por definición, imperfecta.
La
historia está plagada de circunstancias en donde, aún desde concepciones
equivocadas, se obtuvieron significativos avances.
Es
imposible eliminar la innata imperfección humana, pero al menos
sí, reducir el margen de error considerablemente, el modo de lograrlo
es utilizar El Método Científico (descrito en Productos Farmacéuticos).
Las
Teorías y hasta las Leyes científicas, cambian constantemente,
y que cambien no significa que fueron inútiles, sino que para
su época fueron la mejor explicación, y por lo general las antiguas
leyes que han cambiado, no han retrasado sino colaborado, al planteamiento
y demostración de otras más válidas (por ejemplo algunas leyes
de la física que rigieron durante muchos años, luego fueron reemplazadas
en la Teoría de la Relatividad de Einstein).
En
la medicina, como toda ciencia formal, esto ocurre cotidianamente,
y en lo que se refiere a la terapéutica, para cualquier dolencia,
este proceso es muy veloz.
Como
mencionamos La ciencia se nutre del discenso,
y por ello creemos que es nuestro deber exponer todos los puntos
de vista posibles.
No
obstante, como profesionales científicos ortodoxos, defenderemos
nuestras concepciones, que están basadas en los últimos avances, pues
sin perder la humildad, estamos convencidos de que lo que hacemos
es lo mejor, y contamos con argumentaciones y casuísticas harto
válidas en que apoyarnos.
Actuando
de esta manera, mostrándole nuestros argumentos y también los
contrarios a nuestra percepción, estaremos siendo éticos y honestos
con Ud., quien es el que en definitiva debe decidir sobre las
terapias a las que se someterá, según los nuevos paradigmas médicos que establecen una relación médico-paciente “democrática” y no autocrática como antaño.
Indudablemente
nos sería imposible detallar las infinitas teorías sobre la génesis
y terapéutica, pasadas y presentes, para la Obesidad, además de
que no tendría sentido práctico,pues la mayoría ya no poseen o
no tuvieron nunca, un sustento científico razonable.
Definitivamente
no debatiremos acerca de teorías terapéuticas descabelladas, como
plantillas para el calzado, aros, cinturones para incrementar
la transpiración abdominal, etc., etc.; aunque sí haremos un breve
comentario sobre sus incongruencias.
También
obviaremos algunas teorías, que tal vez merecerían ser consideradas,
con el solo criterio de ahorrarle disquisiciones técnico-científicas
que creemos irrelevantes para su interés; pero haremos una somera
mención de algunas de las posturas opuestas a nuestra convicción,
que nos parezcan útiles al desarrollo.
TRATAMIENTO
DE LA OBESIDAD COMO ENFERMEDAD CRÓNICA
Lo
primero que hay que señalar en este punto es que la frecuente actitud pesimista frente al tratamiento de la
Obesidad no es más que una percepción errónea, determinada por numerosos factores, como la suma de
información intencionadamente errónea y la falta de consideración
de una característica intrínseca: La Obesidad es Crónica.
Esto
implica lógicamente que el tratamiento debe ser como mínimo intermitente,
si no continuo. Siendo obvio que las recaídas son inevitables, a menos que el paciente produzca
un cambio suficientemente espectacular en su alimentación que
lo lleve a comer como un monje Budista o un meticuloso macrobiótico, circunstancia harto improbable en el hombre contemporáneo.
Por
otra parte no está demás recordar que el ser humano a medida que
envejece y por condicionantes metabólicos y conductuales, va incrementando
significativamente sus posibilidades de aumentar de peso.
A
nadie se le ocurre que un hipertenso se mantenga con presión arterial
normal si suspende el fármaco antihipertensivo, o que un paciente
con glaucoma mantenga su presión intraocular normal si suspende
el colirio.
Pues
en la Obesidad ocurre lo mismo, y esta absolutamente comprobado
que quien no se trate en forma permanente (o intermitente, que
es nuestro criterio), va a sufrir continuas frustraciones, que
tarde o temprano lleva a muchos a perder las esperanzas y abandonar
todo intento por bajar de peso.
El
tratamiento de la Obesidad no es ningún misterio. Como explicamos en Etiología (causas), en más del
97% de los casos se debe a un disbalance energético producto del
cambio de los hábitos alimenticios (y en mucho
menor medida al estilo de vida sedentario).
El
concepto es muy simple: Si
en el organismo (tal como una cuenta bancaria), los ingresos (energéticos)
superan a los egresos, pues se acumularán, y la forma de hacerlo es incrementando la masa corporal a expensas del
tejido adiposo.
Quien
pueda mantener su organismo equilibrado energéticamente, ya sea
por su cuenta o con un soporte profesional, con seguridad nunca
tendrá inconvenientes en mantener controlado su peso.
Entonces
se trata de ingresar menos energía o gastar más.
El
incremento en el gasto de energía no sólo se obtiene con la actividad
física, pues farmacológicamente también puede lograrse (el Ejercicio
lo trataremos hacia el final de este capítulo, pero adelantamos
que a la inversa de la creencia popular, su importancia tiene
poca trascendencia en el tratamiento).
Esta
afirmación acerca de que la
Obesidad es sencilla y perfectamente controlable, es constantemente repetida en los innumerables tratamientos
seudo científicos que se promocionan, y es razonable que por la
falsedad ideológica de quienes lo mencionan, esta aseveración
termine generando dudas sobre la idoneidad de cualquiera que la
enuncie; pero le aseguramos que desde una óptica médico-científica
es una verdad irrefutable.
REINGENIERÍA
EN EL TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD
Hoy
estamos viviendo una verdadera reingeniería del abordaje del paciente
obeso.
Los
conocimientos sobre la fisiopatología de la enfermedad han evolucionado
logarítmicamente en las últimas 2 décadas, como así también el
arsenal terapéutico,
ya sea farmacológico como dietario, y hasta tecnológico y quirúrgico.
En
el tratamiento clínico, la comprensión de la Antropología Evolutiva
de la Alimentación Humana, ha tenido un papel excluyente, y ha
originado el nacimiento de un nuevo criterio dietoterápico: “La Paleo-Dieta”.
Infelizmente
el inmenso mercado que significan
las personas excedidas de peso ha dado origen a la denominada
peyorativamente “Industria del Adelgazamiento”, entendiéndose por esto a todo tratamiento no-médico
o producto no-farmacológico, que es comercializado asegurando
producir adelgazamiento.
Si
bien excepcionalmente algunos de estos ofrecimientos rinden cierto
efecto, en el mejor de los casos éste es mínimo y efímero.
La
Obesidad es la patología Nº 1 del siglo XXI y como tal es indudable
que debe ser tratada con procedimientos médicos y productos farmacológicos.
Pero
aún dentro del espectro médico (sobre todo en los países en vías
de desarrollo), existen numerosos tratamientos parciales y/o ineficaces,
pues están los que sólo ofrecen un tratamiento farmacológico y
en el otro extremo los que indican solamente dietas.
Es
completamente utópico pensar que una simple recomendación dietética
beneficiará significativamente a un paciente, y lo mismo ocurre con la farmacoterapia como única terapéutica, pues
no existe medicación que por sí
sola solucione el problema.
La
Obesidad requiere de un apropiado, completo y multidisciplinario
manejo.
Algo
que está cambiando radicalmente con esta reingeniería terapéutica,
son los parámetros de éxito y de elección
del tratamiento.
No
obstante aún muchos profesionales siguen manteniendo los viejos criterios, que eran los siguientes:
*
Se considera efectivo el tratamiento cuando el paciente pierde
2kg durante el primer mes.
*
Se considera efectivo la pérdida del 5% de descenso de peso con
respecto al peso de inicio del tratamiento en los 6 primeros meses
y mantener esta pérdida de peso corporal.
*
Se considera que un descenso entre el 10% al 15% de peso corporal
en 12 meses, es una buena respuesta clínica y cuando este descenso
es mayor al 15% se considera una respuesta excelente.
*
Se recomienda el empleo de fármacos sólo cuando no se han obtenido
resultados satisfactorios con los ajustes en la dieta, actividad
física y cambios conductuales, cuando el IMC es >30 o cuando
existen condiciones de comorbilidad o factores de riesgo que exigen
una rápida y radical reducción del peso corporal para mejorar
las condiciones del paciente.
Estos
criterios fueron fijados hace 4 o 5 décadas, cuando ciertamente
no se contaba con los conocimientos fisiopatológicos ni el arsenal
terapéutico actual.
Se
pueden buscar argumentos para explicar el mantenimiento de este
tipo de conceptos arcaicos de algunos profesionales, entre los
que podríamos mencionar:
*
Si bien la Obesidad ha crecido como ninguna otra patología y así
también los conocimientos sobre ella, esta rama de la medicina,
tal vez como ninguna otra, tiene la particularidad de tener muchos especialistas que no se han actualizado y mantienen el mismo concepto terapéutico que
les ha dado resultado durante décadas; el punto es que esos resultados
eran buenos o excelentes antaño, pero hoy se encuentran exponencialmente
superados.
*
También hay casos en donde los
intereses económicos prevalecen, esto es muy claro en los terapeutas que utilizan sólo terapias farmacológicas,
pues por lo general reciben una participación económica sobre
los fármacos que recetan; lo los que indican sólo regímenes dietarios
y de actividad física, pues de esa forma acaparan todo el gasto
del paciente en honorarios, sin tener que compartir éstos con
los fármacos.
Ambas actitudes son como mínimo negligentes, y en el 2º caso tal vez más aún, pues privar
a un paciente de los adelantos científicamente comprobados y universalmente
utilizados, está reñido con los principios más esenciales de la
ética médica.
Imagínense
si trasladáramos esto a las enfermedades cardíacas, y que por ejemplo a un hipertenso se le tratara con
los fármacos de hace 50 años, su sobrevida sería entonces la misma
que la de aquella época, pero como la Obesidad no es en sí una
causa de muerte 1ª sino 2ª (prevenible y relacionada a sus enfermedades
asociadas), este criterio terapéutico absurdo y primitivo, continúa
pasando “relativamente desapercibido” por la mayoría.
Criterio
Terapéutico Ascendente o Descendente:
Porqué
prescribir terapias que, sirvieron en una época, o sirven aún
pero muy relativamente? ¿Porqué no dar enseguida lo mejor?.
Si
hay un esquema de tratamiento óptimo, que no tiene efectos secundarios
mayores, pues porqué no darlo de entrada.
Por
ejemplo a un paciente portador de un reflujo gastroesofágico se
le aplica el esquema "Descendente":
Con
sólo la presencia de sintomatología (aunque ésta no refleje fielmente
el grado de lesión natómica), se le da siempre el mejor y más
completo tratamiento, que permite el rápido u inmediato alivio
de los síntomas.
Luego,
cuando los síntomas desaparecieron, se puede intentar "descender"
a sólo bloqueadores H2 y eventualmente más adelante a mantenerlo
apenas con las modificaciones de hábitos de vida y antiácidos
si los necesita.
Y
esto tiene un correlato directo con el tratamiento de la Obesidad.
¿Tiene
sentido optar por criterios de terapia "Ascendente"
comenzando con cambios de estilo de vida, y luego cuando no marcha
agregarle dietoterapia, y luego de varios meses si no se consiguen
resultados (y si es que el paciente sigue concurriendo y no se
aburrió), entonces recién agregarle fármacos?.
Es definitivamente una barbaridad supeditar el tratamiento farmacológico
a la falla de los tratamientos dietéticos y conductuales.
Es
claro que muy pocos aguantarán esta terapia “Ascendente”, pero
todos indudablemente se beneficiarán con una “Descendente”.
¿Entonces
porque no usarla de entrada?, siendo que “los pacientes tienen el derecho de recibir la mejor terapéutica”
enseguida en otras afecciones, porqué no en Obesidad?.
Ahora
que además de la dieta y terapia conductual, hay fármacos útiles
y harto probados, éstos “deben” ser usados de entrada en un esquema
"Descendente", tal como se estila en otras ramas de
la medicina.
Si
después de llegar al peso y de un tratamiento de mantenimiento
queremos intentar pasar al ahora ex-obeso a otras etapas descendentes,
podremos probarlo.
Esto
de hecho es lo que nosotros hacemos, recomendando mantener solamente
algunos fármacos de venta libre en las etapas de mantenimiento
(y apenas con controles trimestrales, semestrales, o anuales).
Estas
etapas “entre tratamientos”, entendiendo por esto a los periodos
en que se mantiene dentro de límites aceptables la baja de peso
obtenida, serán más o menos prolongadas según el paciente, y hasta
en algunos casos (que en las estadísticas mundiales son muy pocos,
menos del 5%), es probable que se prolonguen indefinidamente y
nunca más deba realizar un tratamiento, porque haya producido
un cambio radical en su estilo de vida; de lo contrario se deberá,
como en toda enfermedad crónica, realizarse chequeos y tratamientos
periódicos.
De
lo dicho se desprende otra particularidad de la Obesidad, pues
si bien es Crónica, su tratamiento farmacológico a la inversa
de los de las otras patologías Crónicas – Metabólicas, “no
debe obligatoriamente ser permanente”, sino que dura hasta que el paciente haya obtenido su peso deseado; no
obstante luego, lo más factible sea que deba reiterarse periódicamente
cuando se requiera.
Esta
característica hace aún más útil y necesario que los tratamientos
sean lo más cortos posibles.
El
incremento no sólo en número de pacientes sino en la prevalencia
de grados elevados de Obesidad (II, III, y IV) en los últimos 20 años,
hace que una reducción ponderal anual del 15% sea realmente un
objetivo ridículo.
No
obstante algunos hasta intentan justificar esto diciendo que un
rápido descenso en el peso trae indefectiblemente un rápido incremento
posterior.
Esta
aseveración, quizá de las más desatinadas, no tiene el mínimo
asidero fisiológico; por el contrario, cuanto
más velozmente se baja de peso se consigue una motivación muy
superior por parte del paciente, y los “efectos rebote” lejos de
depender de la velocidad con que se baja, dependen directamente
de la manera en que se abandona el tratamiento (que debe ser progresiva y no brusca) y de la educación nutricional que
se ha brindado.
ETAPAS
TERAPÉUTICAS
Después
de realizado un correcto Diagnóstico, las etapas terapéuticas
deben consistir en:
a) Brindar al paciente una extensa y detallada
información de la patología, determinando parámetros de tratamiento y cronogramas de resultados, razonables para
su caso.
b) Establecer de común acuerdo un “Pacto Médico – Paciente”, en función de las metas propuestas.
c) La instrucción nutricional (conceptos básicos y avanzados).
d) La prescripción dietaria “personalizada”.
e) La prescripción de la terapia farmacológica adecuada.
ALTERNATIVAS
TERAPÉUTICAS
1)
Disminución de la Ingesta Calórica
-
Dieta hipocalórica personalizada.
-
Información nutricional y fisiopatológica.
-
Medicación para disminuir el apetito e incrementar la saciedad.
2)
Incremento del Gasto Calórico
-
Prescripción de actividad física (siempre que el paciente pueda
y quiera).
-
Medicación para incrementar la tasa metabólica general.
-
Medicación para incrementar el metabolismo lipídico localmente.
-
Medicación para desacoplar la fosforilación oxidativa (disminuir
la “eficiencia” de la “máquina humana”).
3)
Disminución de la Absorción de Calorías
-
Combinación correcta de los alimentos.
-
Medicación para disminuir la absorción de calorías aportadas por
los alimentos.
4)
Cirugía Gastroenterológica
(sólo en algunos casos de Obesidad Grado IV)
- By Pass Gástrico.
-
Bandas Gástricas.
5)
Cirugía Plástica Estética
(Electiva)
-
Dermolipectomías.
-
Liposucciones (ortodoxa y ultrasónica).
Nota: Lo correcto es utilizar una combinación de
varias de estas alternativas.
Actualmente
se están utilizando terapéuticas experimentales, sobre todo en
el ámbito de la Medicina Estética, la mayoría orientadas a las
lipodistrofias localizadas.
El
tratamiento Endermológico para
celulitis es
tal vez el más probado.
Nota:
Tratamos los fármacos en un capítulo aparte (Productos Farmacéuticos
para la Obesidad).
CAUSAS
DE FALLOS EN LOS TRATAMIENTOS
Las
mayoría de las causas de fallos en los tratamientos se deben
generalmente a:
1)
Responsabilidad del Paciente
No
cabe duda que numerosos pacientes cumplen las prescripciones con
irregularidad o incluso dejan de hacerlo. Esto sucede generalmente:
a) Si la dieta implica cambios importantes en
los gustos, hábitos y posibilidades.
b) Si no se produce un beneficio inmediato y significativo
con el tratamiento.
c) Si el tratamiento se acompaña de efectos colaterales
indeseables.
2)
Responsabilidad del Médico
a) Errores diagnósticos.
b) Tiempo insuficiente de dedicación y seguimiento
del paciente.
c) Tratamiento farmacológico incompleto.
d) Escasa información e instrucción al paciente.
TRATAMIENTO
CORRECTO
El
tratamiento óptimo se basa en 3 pilares:
1)
Dietoterapia
2)
Farmacoterapia
3)
Instrucción Nutricional
La
Obesidad es un enemigo que no hay que subestimar y debe combatírselo
por “aire, mar, y tierra” (Dietoterapia + Farmacoterapia + Instrucción
Nutricional).
Estos
3 aspectos son imprescindibles e interdependientes, y basta con
que alguno no se cumpla acabadamente, para determinar la falla
en el tratamiento.
Para
cumplirlos es obvio que se requiere de un abordaje profesional
multidisciplinario, que infrecuentemente se realiza.
Dietoterapia:
Es imposible bajar
de peso si no se consigue un balance energético negativo.
Debe
ingresar menos de lo que egresa, así de simple.
*
Debe ser estrictamente personalizada, respetando todos los gustos
alimentarios del paciente, buscando dentro de ellos las opciones
más razonables.
*
No debe incluir alimentos que no sean del gusto del paciente.
*
No debe alterar los horarios habituales de comida del paciente,
aunque sí restringir el número de comidas si estas fuesen muchas.
*
Debe diseñarse en conjunto con el paciente y poder ser cambiada
íntegramente de manera semanal.
*
Debe tener en cuenta las posibilidades económicas y horarias,
del paciente.
*
Debe ser flexible y permitir introducir comidas abundantes a causa
de reuniones gastronómicas, y compensarlas luego durante la semana.
*
Debe ser lo suficientemente hipocalórica para producir resultados
ostensibles semanalmente (lo cual no se logra sin la prescripción
conjunta de un anorexígeno eficiente).
*
Debe ser lo más sencilla posible para calcular el peso de los
alimentos.
Farmacoterapia:
Es impensable pretender
tratar la mayor pandemia del siglo XXI, sin aporte farmacológico
alguno (esto está harto demostrado y lo tratamos en
varios capítulos de este Web-Site).
*
Debe utilizar el mayor número de alternativas (científicamente
probadas) existentes al alcance del paciente, en combinación.
Esto
implica que no es suficiente 1 sólo fármaco, por más efectivo
que sea, pues cada fármaco posee un mecanismo de acción y efecto
diferente, y es la complementación de varios lo que logra un óptimo
resultado.
*
Debe ir acompañada de una detallada información para el paciente.
Instrucción Nutricional:
Constituye
el punto de partida de todo tratamiento. El paciente tiene derecho a aprender a comer.
Es
imposible presuponer un pronóstico venturoso para un obeso, si
no se le enseña a comer.
*
Debe ser continua y progresiva, profundizando todo lo posible
según la receptividad y disposición del paciente, brindándole
abundante información, oral y escrita, acerca de los procesos
fisiológicos de la nutrición, y el valor calórico y nutricional
de los alimentos.
Las
posibilidades que brinda la combinación de estos pilares es muy
amplia, y también los resultados que se obtienen.
Nuestros
resultados son los mejores de los que tenemos noticias (bajas
ponderales de entre 6 a 10 Kg. mensuales constantes), pero por
supuesto con esto no queremos decir que no existan similares o
aún mejores.
Todos
los tratamientos que combinan los últimos adelantos científicos
nos merecen el mayor de los respetos, y tal vez nuestra ignorancia
acerca resultados similares, se deba a que la reingeniería de
la que hablamos y la aparición de nuevos recursos farmacológicos
y tecnológicos, han sido tan recientes, que aún no existen muchas
publicaciones de trabajos clínicos combinando todas las posibilidades
de vanguardia.
TRATAMIENTOS
IRRACIONALES
Los
tratamientos que no combinan racionalmente la Dietoterapia, la
Farmacoterapia, y la Instrucción Nutricional son netamente irracionales.
Aquí
no cabe el resguardo de decir que puedan ser considerados como
variantes de criterios terapéuticos, por más que muchos de ellos
sean realizados por profesionales de la salud.
Existen
infinidad de ellos, de hecho la gran mayoría de los que se ofrecen,
se encuadran en esta categoría.
La
oferta de falsos tratamientos con que es literalmente “bombardeada”
la sociedad, hace que el paciente no sepa a quién creerle.
Y
este problema se agudiza porque los mismos no provienen solamente
de esferas no-médicas, sino también de profesionales que ofrecen
tratamientos parciales e ineficaces.
Haremos
un breve análisis de los más habituales.
Tratamientos
sólo con Fármacos:
*
Estos tratamientos perjudican seriamente la credibilidad de los
fármacos realmente eficaces y de la Industria Farmacéutica en
general.
*
Este tipo de tratamientos es realizado en general por médicos,
aunque también existe un porcentaje de auto-medicación “aconsejada”
por personas sin formación de grado en medicina.
*
Estos tratamientos generalmente no cumplen ni exiguamente con
ninguno de los otros 2 pilares terapéuticos, y es obvio que no
pueden producir sino magros y transitorios resultados.
No
existe medicación que por sí sola pueda tratar exitosamente la
Obesidad.
En
su inmensa mayoría, estos tratamientos no son seriamente nocivos
para la salud, aunque la opinión popular sea la contraria. Quienes
recetan estos fármacos son médicos, y saben lo que hacen; si fuera
cierto que son nocivos, hace rato estos tratamientos hubieran
desaparecido.
Lo
lamentable es que así como estos médicos saben que no producirán
un daño grave al paciente, también saben que no le están brindando
el tratamiento correcto.
En
su mayoría estos profesionales perciben una “comisión” sobre los
fármacos que recetan, lo que deviene en un claro interés en que
el paciente continúe indefinidamente el tratamiento, aún cuando
en la mayoría de los casos, siga concurriendo sólo para mantener
un peso que dista mucho del ideal.
Muchos
de estos médicos incluyen en sus fórmulas “Diuréticos”, fármacos
que de hecho no tienen ninguna indicación en Obesidad, pero que
sí inducen una dependencia renal, ya que el riñón se acostumbra
al diurético, y si éste es suspendido de golpe, se produce un
edema generalizado, que no reviste importancia clínica y desaparece
en 1 o 2 meses, pero que hace que el paciente “confunda gordura
con hinchazón”, y concurra urgente a la consulta por una nueva
receta.
Tal
vez si los medios de comunicación, y también la comunidad médica,
dejaran de poner énfasis en los serios efectos adversos potenciales
de estas fórmulas, que en realidad son insignificantes, y combatieran
esta errónea praxis “con la verdad”, se podría lograr que este
tipo de tratamientos desaparecieran.
Estos
médicos son llamados peyorativamente en muchos países Seudo-Homeópatas,
porque vaya a saber por qué, a los primeros que empezaron con
esta terapia se les ocurrió que podía significarles una ventaja
auto titularse Homeópatas.
Esto
es una gran falsedad por cuanto son netamente Alópatas, como la
mayoría de los médicos, pues recetan fórmulas magistrales alopáticas,
no homeopáticas.
Por
otra parte la homeopatía, que trata la mayoría de las patologías,
precisamente no trata la Obesidad.
Para
los verdaderos Homeópatas, esta situación es una afrenta para
su especialidad.
Igualmente,
para quienes tratamos, racional y ortodoxamente (Alopáticamente)
a la Obesidad, estos profesionales representan un grave desprestigio
a la especialidad, y su accionar a teñido con un manto
de sospecha todo tratamiento que utilice “pastillas” para adelgazar.
Las
“fórmulas” que estos médicos prescriben, no sólo son irracionales,
sino que en su inmensa mayoría no contienen ni 1 de los fármacos
actualmente utilizados.
Por otra parte la utilización
de fórmulas combinadas en 1 sólo comprimido o cápsula, es de por
sí muy infrecuente, pues cada molécula posee propiedades farmacológicas
distintas, por lo que debe ser administrada en diferentes horarios
y condiciones.
Esto es algo poco comprendido
por la mayoría de los pacientes, que se alarman cuando se le prescriben
3, 4 ó 5 píldoras diferentes y no así cuando le recetan 1 sola,
siendo que es muy probable que esa sola contenga más de 5 fármacos.
Aprovecharemos
este ítem para mencionar algunos conceptos sobre el tratamiento
farmacológico en Obesidad.
Tratamiento
Farmacológico:
Por
lo general se habla con extrema precaución acerca del tratamiento
farmacológico en Obesidad, pero no así en las otras enfermedades
metabólicas crónicas.
Médicamente
no se aceptaría discontinuar la administración de un hipoglucemiante
en un diabético porque sus glucemias estuvieren controladas, o
bien suspender la hormona tiroidea en un hipotiroideo si es que
eventualmente se hubieren normalizado sus valores en sangre.
Según
estadísticas de la OMS, cuando los pacientes disminuyen de peso
utilizando como tratamiento solamente dieta, manejo conductual
y ejercicio, ya sea por separado o en combinación, los resultados
son pobres y las recidivas más frecuentes.
Esto
cambia radicalmente cuando se adiciona una terapéutica farmacológica
racional.
No
existe ningún argumento científico para indicar un tratamiento
sin fármacos en Obesidad.
Sostener
lo contrario sólo puede tener 2 explicaciones: La Ignorancia o
una Actitud Interesada reñida con la ética.
La
terapia dietaria aislada, carece de pragmatismo y hasta es peligrosa.
La
fisiopatología de la Obesidad es compleja y abarca también factores
psicógenos determinantes; plantearle a un paciente que deberá
someterse a una rigurosa dieta hipocalórica durante varios años,
obteniendo sólo magros resultados, posee alto riesgo de desequilibrar
psicológicamente a la persona.
Esta
teoría “natural” anti-fármacos, no tiene cabida por cierto en
los países desarrollados que se rigen por los avances científicos,
pero en los lugares donde sus defensores son numerosos, hace aún
más difícil la difusión del tratamiento correcto.
La
Ciencia Médica y en especial la Farmacología, han revolucionado
la vida del ser humano y seguramente han salvado muchas veces
la suya sin que Ud. se percatara (una “trivial” bronquitis era
fatal a comienzos del siglo XX).
La
Industria Farmacológica invierte anualmente en Investigación &
Desarrollo cientos de “billones” de dólares. ¿Cabe alguna duda
de que puede ayudarle con su problema de peso?.
Respecto a los fármacos para Obesidad,
puede realizarse la siguiente clasificación:
1)
Aquellos realmente efectivos con suficientes
estudios científicos que los avalan.
2) Aquellos que no sirven por no haberse demostrado
aún un efecto beneficioso (algunos de “venta libre” y/o de laboratorios
cosmetológicos, etc.).
3) Aquellos que son nocivos para el ser humano
y cuyo uso está proscrito por sus efectos colaterales y adversos
(anfetaminas, etc.).
4) Aquellos que siendo efectivos para otras patologías,
no justifican su utilización en la Obesidad (diuréticos, laxantes,
etc.).
Es oportuno citar algunos preconceptos
erróneos sobre fármacos en Obesidad:
1)
La percepción de que la Obesidad es debida únicamente
a la carencia de fuerza de voluntad, por lo cual no se justifica
la utilización de fármacos.
2) La creencia de que la frecuente recuperación
de peso luego de la suspensión del medicamento indica falla del
mismo (por presuponer que el fármaco debería curar definitivamente
la Obesidad, cuando esto es imposible).
3) La suposición de que los fármacos producirán
“dependencia” física o psíquica y por lo tanto un efecto rebote
cuando se suspendan.
4) La generalización acerca de que todos los tratamientos
con medicamentos para la Obesidad conllevan riesgos para la salud.
5) La concepción de que un tratamiento farmacológico
“debe ser de por Vida”.
Tratamientos
sólo con Dietas:
*
Estos tratamientos perjudican seriamente la credibilidad de los
terapeutas que tratan racional y ortodoxamente a la Obesidad,
con los últimos adelantos científicos.
*
Este tipo de tratamientos es realizado tanto por médicos, como
por una gran variedad de profesionales o personas con actividades
afines, desde Licenciados en Nutrición hasta Preparadores Físicos.
* Y vale aclarar que estos profesionales afines a la Medicina,
son esenciales en el equipo multidisciplinario del tratamiento
de la Obesidad, pero exceden sus atribuciones al tratarla solos,
tal como lo hacen muchos Médicos "la
Obesidad debe tratarse en Equipo".
Aquí
es importante hacer una distinción entre los médicos y el resto
de los profesionales mencionados, pues las responsabilidades son
muy distintas:
a) Los profesionales no graduados en medicina,
no tienen los conocimientos sobre la fisiopatología de la Obesidad,
ni la potestad de recetar fármacos, que tienen los médicos, por
lo que no puede juzgárselos severamente por prescribir este tipo
de tratamientos, pues están haciendo lo que está a su alcance.
Tal
vez sí les quepa alguna observación acerca de que deberían intentar
formar equipos multidisciplinarios o en su defecto inducir a las
personas a que consulten un médico, pero por otro lado es también
cierto que son pocos los médicos capacitados y responsables en
el tema, resultando así que en general hasta puede decirse, que
estos profesionales brindan un aporte , lejos del ideal, pero
positivo.
b) Pero en el caso de los médicos, esta óptica
cambia radicalmente.
Estos
tratamientos, al igual que el caso anterior, generalmente no cumplen
ni exiguamente con ninguno de los otros 2 pilares terapéuticos,
y es obvio que no pueden producir sino magros y transitorios resultados.
Estos
Médicos Nutricionistas, tal vez también aprovechen la mala fama
de los Seudo Homeópatas, para promocionar “el otro extremo” de
los tratamiento naturales sin fármacos.
Como
hemos visto, ambos extremos no son científicos ni éticos.
En
Reingeniería en el Tratamiento, sustentamos la negligencia de
estos procedimientos, pero además, estos profesionales producen
un daño a nivel social, tal vez mayor que los Seudo Homeópatas,
pues “desinforman interesadamente”, y desde un púlpito jerarquizado,
pues son médicos y por ende lo que dicen es tomado por la mayoría
como cierto.
Por
cierto en estos tratamientos sólo con dietas, es también
importante el porcentaje de auto-prescripción de dietas, sacadas
de cualquier medio de comunicación.
Aprovecharemos
este ítem para hacer una breve mención de algunas de las “Dietas”
más conocidas.
Dietas
Populares:
Enumerarlas
y comentarlas sería muy extenso pero también interesante, y prometemos
en el futuro destinar un capítulo aparte para ello. Aquí citaremos
las incoherencias más habituales:
Dietas que permiten comer sólo
algunos alimentos sin contar sus cantidades:
Esto
es como si Ud. tuviera un negocio que vende 100 artículos, y le
dijeran que si vende sólo 10 predeterminados, por más cantidad
de ellos que venda, no va a tener un balance positivo.
O
sea, coma tranquilo 4 Kg. de bananas y tome 5 litros de leche
que ¡va a adelgazar!.
Dietas que le indican muchas pequeñas
comidas por día:
Las
bases para comprender la insensatez de esta prescripción, están
extensamente desarrolladas en Evolución de la Alimentación Humana
y en Mitos sobre la Génesis y el Tratamiento de la Obesidad, pero
no obstante diremos algo.
Estas
dietas consideran que Ud. trabaja en su casa, o que se llevará
un bolso con todas esas comidas diarias, y que puede hacerse un
tiempo cuando desea para sentarse a comerlas (no puede ser agente
de bolsa ni empleado bancario, por ejemplo).
Tampoco
lo consideran Homo Sapiens Sapiens, sino que lo retrotraen 30
millones de años, asimilándolo a los primeros primates (Eosimios)
con un estómago diminuto y hábitos propios de una “presa” y no
del máximo “cazador”.
Dietas que pretenden hacerlo “comer
de todo”, para que no le falte ningún nutriente:
Estas
son las que más “engordan” y a su vez las más faltas de pragmatismo.
Para
cumplirlas deberíamos tener 3 heladeras o ir todos los días al
supermercado.
Además
seguramente todos terminaríamos pesando más de 200 Kg..
Se
ve que quienes las defienden, no saben que hace ya muchos años
la industria farmacéutica ha aislado los nutrientes esenciales
y están al alcance de cualquiera como productos de Venta Libre
(poli vitamínicos, poli minerales, aminoácidos, etc.).
Tampoco
saben que las patologías por deficiencia de nutrientes son prácticamente
inexistentes en los países que no sufren de pobreza extrema.
Y
mucho menos se han puesto a pensar cómo sobreviven los esquimales,
en el peor hábitat colonizado por seres humanos, comiendo sólo
pescado y foca crudos, o cómo se desarrollaron enormes civilizaciones,
como la China, Japonesa, Inca, Maya,
Azteca, comiendo por centurias sólo arroz o maíz.
Tratamientos
con Productos de Venta Directa:
*
No se puede decir que estos tratamientos perjudiquen la credibilidad
de los profesionales de la salud ni de la industria farmacéutica,
porque no provienen de ninguno de esos ámbitos.
*
Este tipo de tratamientos es “diseñado marketineramente” por empresas
de la más diversa índole, muchas de las cuales son precisamente
“especialistas” en diseñar productos para grandes mercados potenciales,
pero de duración efímera.
Es
notable como muchos de estos productos “aparecen y desaparecen”
bruscamente, para aparecer en una “nueva versión” luego de un
tiempo prudencial.
Estos
tratamientos no son ni más ni menos que producto del inmenso mercado
de la Obesidad y el Sobrepeso, lo que sumados superan el 60% de
la población activa de occidente.
El
paciente (en este caso “el consumidor”) se encuentra en una verdadera
“trampa comercial”, y por cierto muy desamparado, pues no posee
los conocimientos técnicos suficientes como para discriminar lo
verdadero de lo falso.
Lo
mismo que citamos en Salud Obesidad e Internet, cabe aquí:
No
hay duda de que los medios de comunicación pueden transformar
la salud y el bienestar de la gente a través de múltiples intervenciones,
pero lo que hoy en día está disponible requiere
de un mínimo marco de control para evitar que cualquiera diga
y venda cualquier cosa que ponga en peligro la salud o la vida.
En
este caso la regulación más que lejana parece incierta, pues qué
medio masivo de comunicación va a desechar un excelente cliente,
porque éste no sea veraz en lo que dice.
El
punto es que en publicidad se puede decir que esta es la mejor
zapatilla, siendo falso, y ello no constituye un delito, pero
si lo mismo se hace con un producto relacionado con la salud,
esto cambia dramáticamente sus potenciales consecuencias, pero
para el publicista o el dueño del medio, ambos casos significan
lo mismo para su óptica “son clientes”.
En
definitiva este caso demuestra que las modernas leyes de mercado,
tienen aún mucho por perfeccionar, pues tanto el exceso de regulación
como la escasez de ella, trae como consecuencia desequilibrios
serios.
Detallarlos
a todos también sería interesante, pero finalmente intrascendente,
y tal vez una pérdida de tiempo para el lector.
Hemos
considerado prudente citar brevemente los ejemplos más conocidos.
Ejemplos:
Aros de Presión:
La
Acupuntura y su derivación la Digitopuntura (o Presoterapia),
son terapéuticas médicas reconocidas hasta en occidente, y estamos
seguros que esta burda copia debe indignar a los especialistas
en el tema:
1) Los “puntos orgánicos” que implica esta terapia, tienen
una precisión exacta, que lleva años de aprendizaje para ubicar,
y es inverosímil que un aro, colocado por uno mismo, vaya a tener
esa perfecta ubicación.
2) En el utópico caso de que así fuere, lo único que se
consigue estimulando esos puntos es “anorexia”.
Bien,
si la Obesidad simplemente se
solucionara con tener menos apetito, este Web-Site sería un desperdicio, y en lo único que deberíamos concentrarnos
es en explicarle lo que es la Sibutramina, y vendérsela, porque
nada le va a quitar tanto el apetito como un tratamiento con Sibutramina,
y para nosotros sería también un beneficio de simplicidad enorme.
Plantillas para el Calzado:
El
principio argumental es similar al anterior, y aún más grosero,
dejando poco espacio para un comentario.
Cinturones para Transpirar:
Todos
son cómicos, pero éste se lleva el premio.
1) Básicamente parte de “confundir gordura con hinchazón”,
es lo mismo que si cuando le recetan un diurético y Ud. rebaja
digamos 3 Kg., el médico le diga que “adelgazó” 3 Kg..
El
agua no es grasa, esto es obvio.
2) Pretender que aún perdiendo agua, la perderá sólo de
la parte en que transpira, es como decir que no somos un organismo
sino un ensamblaje de varios organismos (un tórax, un abdomen,
etc.). El cuerpo es 1 sólo y por ende está constantemente equilibrándose,
si Ud. pierde agua de las células grasas sobre el abdomen, rápidamente
el cerebro le ordenará al riñón que no fabrique orina y redistribuirá
equitativamente el agua en todas las células.
3) Como curiosidad extra vale citar que la célula grasa
(adipocito) es una de las que menos agua contiene.
4) En este ejemplo vemos como la mentira comercial ha
ido refinándose, ahora le dicen que el calor “aumenta su metabolismo”
y por ello quema más energía.
Esto
es como poner el carro delante del caballo.
Cuando
aumenta su metabolismo, aumenta el calor, y no a la inversa.
Inmediatamente
después de comer, o durante una actividad física, Ud. notará que
tiene más calor, y es porque su metabolismo está acelerado.
Ahora
piense, cuando la temperatura ambiente es muy alta y está al aire
libre ¿qué hace, se pone a correr busca una sombra y se queda
lo más quieto posible?.
Y
si hace mucho frío ¿se queda quieto o se mueve y busca algo para
comer?.
Por
qué busca algo de comer cuando tiene frío: Porque su organismo
está consumiendo energía y le pide que la reponga, todo lo contrario
a lo que pasa cuando tiene calor, allí el organismo no le pide
más que agua “porque no está gastando casi nada”.
Esto
por supuesto es una explicación muy somera, pero basta para demostrar
que las mentiras comerciales de este tipo de productos, no resisten
siquiera una burda explicación como la que le hemos dado (y así
para todos).
Cinturones que Estimulan la Contracción
Muscular:
Realmente
son estupendos … ¡para los músculos!.
Ciertamente
son muy buenos para la rehabilitación de lesiones y el desarrollo
muscular, pero ¿eso qué tiene que ver con la Obesidad?
Adelante
tratamos el tema del Ejercicio, aquí le decimos que lo único que
puede reconocérseles de positivo para la Obesidad, es la mínima
cantidad de Calorías que consumen los músculos estimulados.
El
punto es que ése no es su argumento de ventas, claramente porque
su mercado no apunta a las personas que quieren tener músculos
más fuertes, sino al gigante de la Obesidad.
Aquí
vale lo dicho para el punto anterior: “el organismo es un todo”,
y aunque es sabido que si entrena sus brazos, éstos son los que
le van a crecer y no sus piernas, hasta ahí llega la “autonomía”
de los músculos.
Una
célula puede mandar sobre ella misma, pero no sobre otras, eso
es una potestad del cerebro.
O sea que el músculo no tiene nada que ver con la grasa, y si
gracias al ejercicio uno baja de peso, lo hará por intermediación
del cerebro y en forma equitativa, lo que significa que por
más que uno entrene un músculo no va a significar que la grasa
encima de él es la que va a irse primero.
La
grasa sobre el abdomen no está destinada a él sino a todo el cuerpo,
y los mecanismos de combustión de
esa grasa no tienen nada que ver con la proximidad o no del músculo
ejercitado.
Ud.
puede concientemente mandarle a sus músculos que se contraigan,
y ello indirectamente producirá su crecimiento (en un plan de
entrenamiento), pero no puede “mandarle concientemente a la grasa
de su abdomen que se consuma”.
Los
Fisicoculturistas conocen esto perfectamente, durante todo el año entrenan sus músculos preocupándose
sólo por su crecimiento, y cuando llega la etapa de la competencia,
restringen al máximo su ingesta de calorías y esperan, que en
la medida en que el organismo lo dispone, se quemen las grasas.
Ellos
saben que la “Definición” (marcación muscular) de un determinado
músculo, no tiene nada que ver con el entrenamiento a que lo han
sometido sino a la dieta previa al torneo.
Programas de Ejercicio Físico:
En
primer lugar hay que llamar la atención sobre la peligrosidad
de estos productos.
En los casos anteriores sólo puede perderse dinero, en este caso
“hasta la vida”.
La
expresión anterior no es alarmista sino correcta y ajustada a
la realidad.
1) El mercado de estos productos son los obesos (casi
nadie en buena forma física los compra), los cuales por lógica
“están fuera de estado físico”.
2) Estos planes hacen total abstracción del nivel físico
de sus clientes, no les importa si tienen 60 años o 20, si son
varones o mujeres, si fuman o no, si tienen alguna enfermedad
de base, si alguna vez practicaron deportes, si pesan 60 o 200
Kg. … ¡sólo les importa vender!.
3) Como “promotores” se observan infinidad de personas
atléticas, conocidas o no.
¿Desde
cuándo ser un atleta laureado mundialmente otorga créditos académicos
en Medicina del Deporte?. Maradona puede ser director técnico, pero nunca podría ser
preparador físico.
Es
claro que ningún Médico Deportólogo avalaría tremenda barbaridad.
4) Por otra parte como veremos más adelante, el ejercicio
tiene una influencia ínfima en el tratamiento de la Obesidad.
Esta
clase de Productos de Venta Directa, es vista por muchos como
la más “honesta y productiva”, sin embargo y sin duda alguna,
es la que demuestra un mayor desprecio por el consumidor, que
puede hasta poner en peligro su salud por su causa.
Por supuesto ellos se escudan en sus “condiciones de uso” que
en letra muy pequeña y acotadamente, agregan a sus productos (y
no en todos los casos), donde le dicen que Ud. tiene que consultarle
a su médico sobre si puede realizar el plan de entrenamiento.
Es
como venderle un arma cargada a un niño y decirle que primero
le pregunte a su padre si puede usarla.
El
culpable de lo que pase no va a ser el niño, que no sabe nada
(al igual que el consumidor general, que no sabe nada de Medicina
del Deporte ni de Obesidad), sino el que le vendió el arma.
Desgraciadamente
poco puede hacerse con estos mercaderes sin conciencia.
Pastillas Mágicas:
En
este tipo de productos hay que hacer una substancial división,
entre los que pueden considerarse Serios (por llamarles de una
manera, dentro de este “lamentable” segmento de Venta Directa),
y los Ridículos, sin el mínimo sustento.
“Serios”:
1) No “aparecen y desaparecen” con nuevos productos, sino
que tienen una continuidad.
2) Son empresas dedicadas a esos productos específicos,
no fabrican también aros o cinturones para transpirar.
3) Sus productos están autorizados como de “Venta Libre”
(OTC) por los entes correspondientes.
4) Por ende existe garantía de que sus productos no son
nocivos para la salud.
5) Sus productos tienen un efecto farmacológico científicamente
comprobado.
Pero
a no engañarse por lo dicho, estos productores son unos “caraduras”.
Claro
que hay una gran diferencia con los verdaderos “delincuentes”
del ítem anterior, pero no por eso pueden tildarse de buenos.
La
explicación es muy sencilla:
Si
la Obesidad simplemente se solucionara con tomar una pastilla
¡sería la mejor noticia que nuestro grupo empresario hubiera recibido
nunca!, porque sólo sería cuestión de producir dicha “pastilla”
y venderla.
De
hecho nosotros ya producimos todos los fármacos avalados mundialmente
para el tratamiento de la Obesidad, y por más que los combinemos
a todos, eso no nos permite asegurarle que vaya a bajar ni 1 Kg.
por mes con farmacoterapia sola.
Nuestros
resultados son producto de la combinación de los 3 pilares terapéuticos
que mencionamos, y nos es muy difícil estimar cuál tiene más importancia.
Entonces
¿cómo estas empresas pretenden solucionarle su problema, utilizando
sólo 1 de los recursos farmacológicos existentes, si ni todos
juntos pueden lograr eso?.
Estos
productores pueden considerarse “blancos caraduras”, porque el
único daño que le hacen es birlarle su dinero, pero al menos con
algunos argumentos honestos y responsables.
Ridículos:
1) “Aparecen y desaparecen”, a veces con el mismo producto
o con nuevos.
2) Son empresas dedicadas específicamente a “pastillas
o hiervas mágicas” para un sinnúmero de dolencias.
3) Sus productos pueden o no estar autorizados como de
“Venta Libre” (OTC) por los entes correspondientes. Pasa que son
derivados vegetales tan inocuos, y por ende sin acción farmacológica
alguna (no todos los productos naturales son inocuos, sólo por
citar 1 ejemplo está la Marihuana), que no son tomados en cuenta
como potencialmente peligrosos.
4) No existe garantía de que sus productos no sean nocivos
para la salud, pero nos atrevemos a decir que en su inmensa mayoría
no lo son.
5) Sus productos no tienen un efecto farmacológico científicamente
comprobado.
Estos
ya no son “blancos caraduras”, porque ni se preocupan por tener
algún argumento honesto o responsable.
Se
aprovechan de la nueva onda de lo “natural”, y sobre eso estructuran
su campaña de marketing, diciéndole que conocen una fórmula de
hiervas que le va a solucionar su problema
de Obesidad.
La
diferencia fundamental con los que llamamos “Serios”, es que este
tipo de empresarios desinforma aún más, sin el menor pudor y de
una manera muy grosera.
Estos
son apenas los ejemplos más conocidos, pero existen muchos más.
Ud.
es el dueño de su cuerpo, y nosotros no pretendemos ser los dueños
de la verdad, pero le aconsejamos que desconfíe cuando se encuentre
con ofertas terapéuticas que no cumplan con los 3 pilares terapéuticos
básicos.
Y
por cierto descarte a quienes le prometen que bajará de peso y no aumentará más.
EJERCICIO
Y OBESIDAD
Antes
que nada queremos aclararle que conocemos profundamente el tema,
en nuestro equipo hay profesionales relacionados a la Medicina
del Deporte y Docentes Universitarios.
El
deporte y/o la actividad física, son sin dudas determinantes del
bienestar físico.
Las
personas que los practican tienen una mejor calidad de vida y
una mayor expectativa de vida (años por vivir).
Nadie
en su sano juicio puede cuestionar las bondades del ejercicio,
pero así como la aspirina previene
el infarto pero no le garantiza que vaya a tener uno, y si ya
lo tuvo, poco puede hacer; el ejercicio previene la Obesidad,
pero si ya la tiene “poco puede hacer”.
El
tema crucial para comprender la afirmación anterior es: “el valor
calórico del ejercicio vs. el valor calórico de los alimentos”, o sea ¿cuántas calorías
quemamos haciendo ejercicio y cuántas tienen los alimentos?.
Este
tema está desarrollado en el capítulo de Calorías, así que sólo
daremos algunos ejemplos para dar una idea:
Una
persona de 80 Kg. ejercitándose en una bicicleta fija (actividad
fácil de estandarizar), durante 30 minutos a 14 Km./h constantes
(que es un buen promedio), gastaría 226 calorías.
Haciendo
la comparación con el valor calórico de algunos alimentos, vemos:
1
trozo de Pan de Trigo de 100 gr. = 269 calorías
- 1 lata de Gaseosa de 350 c.c. 168 -
lo mismo (350 c.c.) en Leche 228 - 1 Sándwich
de Pan de Miga Jamón y Queso de 70 gr. 205 – 1 Banana de 200 gr. 169 – 1 Papa de 150 gr. frita 384 – 1 Huevo de Gallina frito 266 – 1 porción de Helado de Crema de 250 gr. 545.
Ciertamente
un deportista de alta competencia, un nadador por ejemplo, puede
requerir según su peso, dietas de hasta 8.000 Kcal. diarias,
porque su consumo calórico es impresionante; pero esto no tiene
nada que ver con la inmensa mayoría de las personas, que durante
todo el año no hacen actividad alguna y durante 30 días van 3
veces por semana a hacer un poco de aparatos y aeróbic; a esas
personas probablemente les sirva con suerte para ahorrarse 3 o
4 litros de gaseosa a la semana.
La
asociación de ejercicio y plan dietario es otro tema sugestivamente
mal enfocado.
Cuando
un organismo está creciendo, como en la infancia o en el progreso
de la Obesidad, tiene un metabolismo “Anabólico”, está sintetizando
moléculas y/o células, en definitiva está haciéndose más grande.
Cuando
un organismo está decreciendo, como en la vejez o durante un proceso
de adelgazamiento, tiene un metabolismo “Catabólico”, está deshaciéndose
de moléculas y/o células, en definitiva está haciéndose más chico.
Durante
el metabolismo catabólico que induce una dieta, el organismo literalmente
“se está comiendo a sí mismo”.
Esta
situación no le permite sintetizar óptimamente el ATP (adenosintrifosfato),
que es la molécula fuente de energía del cuerpo.
Como
dato vale citar que la cantidad de ATP que hay en los músculos
basta para mantener la potencia máxima durante apenas 3 segundos,
por lo que es esencial que se forme continuamente ATP nuevo.
Pasa
que durante una dieta, a este ATP lo tiene que obtener de las
grasas y no de los hidratos de carbono que son su fuente natural,
ya que estos se hallan bastante reducidos.
Esta
es la base misma del adelgazamiento, las grasas y no los hidratos
de carbono, comienzan a utilizarse como combustible.
Pero
acceder a este combustible de reserva no es lo mismo que ir a
una estación de servicio, 1º hay que ir a buscarlo más lejos y
2º procesarlo mediante un metabolismo más complejo, lento, y que
consume mayor energía que el habitual de “cargarlo” de los hidratos
de carbono.
En
qué deviene todo esto: en que un organismo a dieta, no tiene fácil
acceso al combustible, por lo cual si lo forzamos a producir ATP
para la contracción muscular, lo estamos sometiendo a un esfuerzo
mayor al habitual.
Por
ejemplo no es el mismo esfuerzo el que realiza una persona obesa
de 100 Kg. jugando tenis, que la misma persona 2 días después
de haber comenzado una dieta, con digamos 1 Kg. menos. El esfuerzo
es mucho mayor (y no “menor”) en el 2º caso.
Y
esto no se limita a los obesos, sino también se da en atletas
de alta competencia.
A
ningún preparador físico se le ocurriría poner a dieta a un futbolista
profesional durante la pretemporada o la etapa de competencia,
porque obviamente no rendiría físicamente ni medio tiempo.
Esto
implica que cuando a un obeso se le indican ejercicios paralelos
a la dieta, se debe saber que se lo está sometiendo a un esfuerzo
metabólico y a una sobrecarga cardiovascular, y por ende debe
realizársele previamente a esta indicación, una completa evaluación
médico-deportológica.
El
punto es que esta situación no se da casi nunca
… y es inexplicable siendo que en muchos casos son médicos
los que indican esta combinación.
Por
nuestra formación en Medicina del Deporte, sabemos que existen
muy pocos casos en los que es recomendable esta asociación, por
ende la indicamos pocas veces.
*
Si un paciente con Obesidad Grado II, III ó IV, practica actividad
física regularmente, le indicamos que la mantenga pero le reducimos
la frecuencia y la intensidad de acuerdo a cada paciente.
*
En el mismo caso anterior, pero que haga habitualmente una vida
sedentaria, le indicamos que continúe con sus hábitos, y en el
caso de que se encuentre muy motivado a cambiarlos, que comience
con precaución y mesura, por caminatas o bicicleta fija.
*
Si un paciente con sobrepeso inferior a los 10 Kg. (o genéricamente
Obesidad Grado I), practica actividad física regularmente, también
le indicamos que la mantenga pero le reducimos en menor medida
la frecuencia y la intensidad de acuerdo a cada paciente.
*
En el mismo caso anterior, pero que haga habitualmente una vida
sedentaria, le indicamos que continúe con sus hábitos, y en el
caso de que se encuentre muy motivado a cambiarlos, que comience
un plan de entrenamiento o práctica deportiva (que nosotros le
diseñamos de acuerdo a sus preferencias), no tanto con el fin
de acelerar el resultado, sino por una concepción holística que
toma en cuenta el aspecto psicológico, fundamental en la Obesidad.
Por
supuesto en todos los casos les advertimos que notarán una considerable
merma en su rendimiento habitual.
Particularmente
en un tratamiento tan eficaz como el nuestro, en el se baja entre
6 a 10 Kg. mensuales, tendemos a no aconsejar actividad física
extra.
Luego
el ejercicio cobrará gran importancia en la etapa de mantenimiento.
Allí
siempre lo alentamos, pero “no lo indicamos”, pues lo esencial para mantener el peso no son
los ejercicios sino los hábitos alimentarios.
De
nada sirve practicar deportes si se come mal, y si se aprende
a comer no importa mucho si se hacen o no ejercicios.
Además
es infinitamente más fácil enseñarle a comer a una persona, que
convencerla de empezar a hacer actividad física cuando nunca la
ha hecho, no tiene tiempo, o no le gusta.
En
definitiva el Ejercicio como coadyuvante
terapéutico, es ciertamente “más un mito que una realidad”, porque
su efecto sobre la baja ponderal es poco más que insignificante.
Pero
a causa de la caótica “desinformación interesada” que existe en
cuanto a la Obesidad, el ejercicio está inserto en el inconsciente
colectivo como “un gran quemador de grasas”.
Las
bondades generales de la actividad física son innegables, pero
de allí a decir que el ejercicio es imprescindible para bajar
de peso “hay una enormidad”.
Idealmente
toda persona debería realizar no menos de 60 minutos de actividad
física moderada o intensa al menos 3 veces por semana.
Eso
es lo “teórico”, pero todo indica que la población mundial cada
vez más se dedicará a actividades en extremo sedentarias, y la ciencia médica debe ante todo “adaptarse a la realidad”
y no pretender cambiar por imposición las tendencias globales, pues obviar el pragmatismo sería sin duda
un error fatal.
Si
los profesionales no somos capaces de “leer la evolución social”
y diseñar terapéuticas que se adapten a ella, definitivamente
seremos unos inútiles teóricos.
Lo
esencial a entender sobre el ejercicio ya lo hemos dicho, no obstante
no queremos obviar en este ítem las consideraciones fisiológicas
que el mismo tiene en relación a la Obesidad.
El
ejercicio desde el punto puramente fisiológico tiene gran utilidad
para el tratamiento de la Obesidad:
* La actividad física
añadida a la dieta hipocalórica favorece y facilita la pérdida
de masa grasa, sin variar la proporción de masa magra, siendo
esto lo deseable en la reducción de peso corporal, además de conseguirse
otros beneficios físicos y psicológicos, con un perfil más positivo,
como la disminución de la ansiedad, mejora de la depresión y mejora
del humor que, con frecuencia, se acompaña de la reducción de
ingesta calórica y que, también, favorece el adelgazamiento.
*
El ejercicio físico contribuye de forma notable a mejorar el perfil
metabólico de las personas con problemas de exceso de peso. Numerosos
estudios han demostrado una resistencia a la acción de la insulina
en la Obesidad y cómo se puede mejorar esta acción de la insulina
con el ejercicio físico regular y la disminución de peso.
*
A nivel del metabolismo de los glúcidos se favorece, por medio
de la actividad física, la captación de glucosa por el músculo
y otros tejidos y se favorece la acción de la insulina, que así
tiene un mayor efecto, disminuyendo la resistencia a la hormona
y conllevando a menores necesidades de producción de la misma.
*
Incluso el ejercicio puede aumentar la preferencia para ingerir
glúcidos en lugar de grasas, lo que es muy conveniente para disminuir
grasa y mantener esta pérdida.
*
El ejercicio físico sensibiliza al adipocito a la acción lipolítica
de las catecolaminas y de otras hormonas, favoreciéndose por este
medio el catabolismo de las grasas.
*
Se ha demostrado que el entrenamiento físico de los obesos induce
a una disminución del LDL-colesterol, VLDL-colesterol y de los
triglicéridos en sangre, y a un aumento del HDL-colesterol plasmático.
Estos cambios se correlacionan con la cantidad de peso perdido.
Resumiendo podemos decir que los efectos
son:
Mejora
del estado físico
Mejora
de la autoestima, ansiedad y depresión
Disminución
del apetito
Aceleración
de la pérdida de peso
Aumento
del gasto energético
Incremento
de la masa magra
Disminución
del índice cintura / cadera
Disminución
del IMC
Disminución
de la tensión arterial
Estímulo
de la termogénesis
Incremento
de la oxidación grasa
Incremento
de los HDL circulantes
Disminución
de los LDL y Tg circulantes
Mejora
de la sensibilidad a insulina
Incremento
de la GLU T4
Incremento
de la Hexoquinasa II
NUESTRO
SISTEMA
Recalcamos que nosotros no inventamos nada, simplemente hemos reunido los fármacos de última
generación, las más avanzadas tecnologías diagnósticas y terapéutico-dietarias,
y el concepto terapéutico de vanguardia (la Paleo-Dieta).
Esto nos ha sido posible merced a la inapreciable ventaja que constituye
la sumatoria de experiencias en el ámbito empresarial, profesional,
e industrial farmacéutico.
Sinceramente a nosotros no nos ha sido difícil diseñar este sistema, solamente
un trabajo arduo, inherente a la producción de los fármacos y
a la consecución e implementación de la tecnología.
No obstante estamos persuadidos de que han sido nuestras ventajas comparativas
las que nos han brindado una posición de privilegio, que muy pocas
empresas de salud podrían equiparar.
En
MEDES integramos un equipo multidisciplinario de excelencia,
compuesto por profesionales de la Medicina, la Nutrición, la Farmacología,
la Química, la Informática, la Dirección de Empresa, etc., muchos
de los cuales son Docentes Universitarios Doctorados.
Y
bajo un enfoque Holístico (del griego holikos: universal, completo, entero: "No
hay enfermedades sino enfermos"), pues una persona no es la suma de sus partes
sino el producto de la “interacción” de las mismas, no es un objeto
que se pueda cuantificar simplemente, es un “sujeto”, donde la
subjetividad está determinada por la influencia recíproca los
aspectos biológicos, psicológicos y sociales que posee.
Un tratamiento de Obesidad,
jamás puede basarse en conceptos teóricos faltos de pragmatismo,
puesto que cada
persona es un “individuo” y debe inexorablemente respetárselo como tal, si es
que se pretende obtener un beneficio plausible.
Nuestro anhelo profesional es brindarle, aunque sólo sea a través de este
Web-Site, un real beneficio para su problema de peso.
Muy sucintamente describiremos nuestro sistema, que por supuesto abarca
los 3 pilares terapéuticos esenciales:
Dietoterapia:
Es realizada mediante el software
dietario unánimemente considerado como el mejor.
Es personalizada y diseñada
para aportar lo que su organismo precisa para mantener en un nivel
razonable su funcionalidad energética pero a su vez buscando
obtener la máxima velocidad de adelgazamiento.
La hacemos pensando
en su futuro y no simplemente como un acontecimiento puntual; por eso amos
progresivamente llevándolo hacia los hábitos propios de nuestra
especie, a los que Ud. se acostumbrará de modo natural.
Pero no
le prohibimos nada, por el contrario es Ud. quien
diseña finalmente su dieta con nuestro asesoramiento, y puede cambiarla
íntegramente semana a semana, considerando reuniones gastronómicas,
vacaciones, viajes, etc..
Esto es porque no
existen alimentos o bebidas que por sí solos aisladamente “engorden”, claro que un
kilo de helado o un litro de bebida blanca por día son incompatibles
para cualquier régimen, pero ello no implica que no pueda consumirlos
y el la proporción diaria que desee, mientras que no se exceda
el valor calórico diario necesario para producir resultados.
Si Ud. sólo come minutas y
las mismas todos los días, “lo seguirá haciendo”, no le vamos
a ntroducir alimentos que le disgusten, costosos o difíciles de
conseguir.
No le agregaremos
comidas, más bien se las quitaremos, y tampoco
alteraremos sus horarios habituales (ni tampoco por
supuesto le agregaremos actividades físicas si no lo desea).
En MEDES nos
tenemos prohibido “Prohibir”. Si prohibiéramos
o le obligásemos a cambiar su estilo de vida cometeríamos un ¡error
fatal!.
Ud.
no tiene por qué privarse de alimento alguno, o ser un “paria
gastronómico” en las reuniones sociales, o renunciar al goce de saborear un plato hasta saciarse por
completo, como cuando era un bebé.
Jamás recibirá otra cosa que
comprensión, motivación y elogios, las exigencias
y reprimendas ya no se usan ni en deportistas de alta competencia.
Este mecanismo de relación
Médico-Paciente no debe sorprenderle y tenga por seguro que es
el que proporciona los mejores resultados.
No se encuadra en la teoría
del “Laissez Faire” (Dejar Hacer) sino en la “Democrática”; los
nuevos paradigmas médicos han abolido la tradicional relación
Autocrática en donde el médico diagnosticaba y prescribía y el
paciente sólo asentía y cumplía.
La función del
médico del siglo XXI es “orientar”, para que el paciente, que
posee como nunca antes un acceso casi ilimitado a la información,
decida sobre la terapia a la que se someterá.
Instrucción Nutricional:
Este es un pilar irresponsablemente obviado por la mayoría de los terapeutas,
por motivos diversos que ya citamos, pero para nosotros es preponderante.
Aquí ponemos énfasis porque sabemos que esta
es la “llave” que le permitirá controlar su problema de peso.
Tan es así que la mayor parte de la primera consulta los dedicamos a esto.
Luego entregamos
una extensa carpeta,
en las que aparte de las graficaciones de sus evaluaciones y la
dieta, se encuentra un resumen de los conceptos básicos sobre
Nutrición y Obesidad.
También damos
una completa tabla calórica de los alimentos habituales en nuestro medio, con por ejemplo todas
las minutas y bebidas alcohólicas, e indicaciones acerca de cómo
calcular el peso de los alimentos.
Permanentemente en cada consulta de control, vamos profundizando en el tema y entregando
máshojas de material para que vaya completando su carpeta.
Además alentamos a que consulte nuestro Web-Site y otros relacionados,
para aumentar sus conocimientos nutricionales, tan ilógicamente
pasados por alto en la formación educativa primaria.
Las
bases fisiológicas de la alimentación, son mucho más sencillas
de lo que los tecnócratas interesados hacen ver, pero como cualquier
conjunto de conocimientos deben ser enseñadas y aprendidas, y
claramente lo que el paciente aprenda dependerá de su interés,
pues nuestra concepción profesional es asesorar, y jamás exigir.
Como ya dijimos la Obesidad es crónica, y no puede pretenderse solucionarla
definitivamente, salvo contadas excepciones, pero aprender a comer es la manera
de lograr que los periodos entre tratamientos sean más prolongados y que las subas ponderales en los mismos sean
más acotadas.
Farmacoterapia:
Utilizamos sólo
los fármacos autorizados por el más riguroso ente internacional
(la FDA de USA), y en las presentaciones y dosificaciones internacionales.
Esto implica que utilizamos
“Monodrogas” y no una combinación “inventada” por nosotros.
Le brindamos
una detallada información de lo que le prescribimos: Sus indicaciones
específicas, mecanismo de acción, efectos no deseados, potenciales
interacciones, etc.; así como los datos necesarios para que amplíe
su información en la Web.
Comprendemos perfectamente
el recelo del paciente en cuanto a los fármacos para la Obesidad,
que se encuentra harto justificado a causa del desprestigio de
quienes anti-éticamente hacen mal uso de los mismos.
Nuestra intención es también
hacerle ver que un “instrumento” nunca es responsable,
lo es su “ejecutor”, y cualquier fármaco, hasta la aspirina, es
potencialmente peligroso si es mal utilizado.
Le brindamos
argumentos irrefutables y concluyentes, acerca de la utilización
de fármacos para tratar la patología más difundida y rebelde del
mundo.
Nuestro criterio participativo
también comprende a los fármacos.
En este caso existen algunas
limitantes básicas, pues obviamente el paciente no puede elegir
libremente la combinación y dosificación, pero sí acordamos conjuntamente
la cantidad de fármacos que quiere o puede (en referencia al costo)
combinar.
De esta manera nuestro tratamiento
logra abarcar un amplio abanico en cuanto a las posibilidades
económicas de cada paciente.
No obstante, el que manufacturemos
los fármacos en nuestro Laboratorio, permite que el precio de
los mismos sea un 50% inferior al de sus homólogos en el mercado.
Otras
Características:
a) Algo que puede
parecer trivial pero sin embargo muy importante, es que toda receta
debe ser claramente legible.
Esto no sólo es un derecho
del paciente, sino que facilita la consulta con su médico de
cabecera sobre el tratamiento que le indicamos.
Nuestras recetas salen impresas mediante
un software
de gestión múltiple, desarrollado por nuestros programadores.
b) Podrá
abandonar el tratamiento cuantas veces desee, puesto que una retirada
a tiempo no significa perder la batalla y muchas veces suele ser
oportuna para retomar fuerzas y consolidar lo obtenido hasta el
momento.
c) Siempre y cuando
no lo abandone “de golpe” y siga nuestras indicaciones, le
garantizamos que “no tendrá un efecto rebote”.
Esto
es porque definitivamente la causa principal del rápido recupero
(efecto rebote) del peso perdido, es una incorrecta culminación
del tratamiento: Ningún tratamiento de Obesidad
debe suspenderse abruptamente.
Se
deben recuperar progresiva y metódicamente los niveles metabólicos,
puesto que todo plan dietario implica una alteración de los mismos,
debido a que el organismo intenta adaptarse a la ingesta calórica
menor, incrementando considerablemente la absorción de nutrientes.
Cuando le otorguemos el alta,
se va conociendo e ingiriendo exactamente su “Ingesta Calórica
de Mantenimiento” y con su “Metabolismo Equilibrado”.
Las características de la
Obesidad impiden asegurarle que no vaya a engordar nuevamente,
pero habiendo adelgazado, con la motivación que implica, y teniendo
los conocimientos nutricionales y metabólicos que le habremos
dado, esa situación estará ciertamente atenuada, y cuando ocurra,
el aumento de peso será moderado y paulatino, dándole la posibilidad
de corregirlo a tiempo mediante tratamientos breves.
Tanto bajar como mantener su peso es
mucho más sencillo de lo que piensa y sin que ello implique que
deba someterse a “una vida de privaciones”.
d) Documentamos constantemente su evolución entregándole
una carpeta personal con sus gráficos evolutivos y ofreciéndole un soporte de “Asesoramiento
Indefinido”,
indispensable en la Obesidad.
e) Estamos persuadidos de que todo tratamiento
debe adaptarse a la realidad de cada paciente, tanto conductual
como económica, siendo esto básico para la obtención de resultados.
f) Resumiendo pensamos que nuestro tratamiento
es el que más se acerca a lo que todo paciente pretende:
*
Entorno profesional, científico y ortodoxo
*
Esmerada y extensa atención personalizada
*
Abundante información sobre obesidad y nutrición sin reticencias
(oral y escrita)
*
Máxima adaptación a sus hábitos alimenticios
*
Dieta fácil, exacta y rápida
*
Detallada explicación de la terapéutica poniendo énfasis en la
farmacología
*
Ejercicio totalmente democrático de la relación médico-paciente
*
0% exigencia o recriminación // 100% comprensión y motivación
*
Eficacia y eficiencia prácticamente perfectas en cuanto a anorexia
*
Rapidez en la baja ponderal superior a cualquier otro tratamiento
que haya hecho
*
Efectos colaterales mínimos y reacciones adversas nulas
*
Efectos rebote inexistentes y recidivas lentas y acotadas
*
Tratamiento puntual, no permanente
*
Costo económico razonable
Nota: Reiteramos que este conjunto de prestaciones
no eran posibles hasta fines del siglo XX, pues de hecho muchos
de los fármacos, la tecnología diagnóstica y los software terapéutico-dietarios,
no existían.
Nosotros
ofrecemos seriedad y medicina ortodoxa (Alopática,
no Homeopática),
harto probada científicamente, acompañada de los mejores resultados, y con una vocación por el continuo aprendizaje, lo que nos permitirá ofrecerle siempre los
últimos adelantos que la ciencia médica avale.
Infortunadamente
en este inmenso “mercado de la Obesidad” la demanda insatisfecha
es de tal magnitud que origina que el paciente “no discrimine”,
y que acuda a la atención de un profesional capacitado y responsable
tanto como a una infinidad de falsos tratamientos.
Por
supuesto esto no es culpa del paciente, sino de ausencia de regulaciones
que resguarden la salud, y a la oferta insuficiente de tratamientos
serios.
Nuestro
objetivo es que obtenga el peso que desee, pero también dándole
la certeza de que podemos llevarlo a su peso y composición corporal
ideales, por más lejos que se encuentre de ellas.
Sabemos
que mucho de lo expresado en este Web-Site, puede implicar un
cambio radical en sus anteriores conceptos, y que teóricamente
puede significar la mejor noticia que haya recibido al
respecto y “cuando la limosna es grande …”.
Pero
no le pedimos “que nos crea” sino simplemente que reflexione sobre los contenidos
de los diferentes capítulos, que pretenden ofrecerle la información
necesaria para que pueda regirse por su lógica, la mejor herramienta
que poseemos los seres humanos.
Esa
lógica es el sustento para decirle que obtendremos resultados
donde otros fallaron.
Confiamos
en que MEDES será el final de su búsqueda terapéutica para
su problema de peso.
Por
las características de la Obesidad no le podemos prometer que
sea el último tratamiento que realice, pero sí que ha encontrado el Sistema Terapéutico que le permitirá controlar
de manera más efectiva, rápida, perdurable y menos sacrificada,
su sobrepeso.
Ciertamente
para el éxito nada suplanta a la decisión que todo paciente debe
tener, pero si Ud. la posee, en MEDES encontrará el resto de lo necesario para:
Bajar de peso, obtener su peso ideal y mantenerlo.
LA
PREVENCIÓN
La
Medicina Preventiva es una de las especialidades de mayor relevancia
de la presente centuria, y merece un capítulo aparte que en el
futuro desarrollaremos.
La
prevención con respecto a la Obesidad tiene una importancia excluyente
desde el punto de vista de la salud pública. En
Etiología (Causas), tratamos más en detalle los factores que pronostican
la Obesidad, y es claro que la Obesidad en la niñez es determinante
para este pronóstico.
Las
estadísticas del incremento de la patología en los niños es alarmante
(y está mencionada en varios capítulos), siendo el factor más
excluyente de prevención de la Obesidad.
No
nos extenderemos dentro de este capitulo en la Prevención, sólo
les dejamos como reflexión que “los niños comen lo que sus padres”,
y sólo es cambiando el habito de sus padres, como podrá prevenirse
que esos niños sean obesos en el futuro.
OTRAS
ALTERNATIVAS TERAPÉUTICAS
Cirugía Bariátrica:
Consiste
en diversas técnicas quirúrgicas a nivel gastrointestinal, que
determinan una menor absorción de los nutrientes o una disminución
de la capacidad gástrica.
En los últimos años ha conseguido avances significativos.
La
aparición de técnicas quirúrgicas de bajo riesgo como la cirugía
laparoscópica y los anillos gástricos (banding) removibles, la
han transformado en una opción a tener en cuenta.
Los
tres tipos de cirugía que suelen utilizarse en la actualidad son:
1) Banding Gástrico
2) Gastroplastia
3) Gastroplastia con by-pass gastroyeyunal
El primero de ellos es el más aconsejable por su menor agresividad
quirúrgica, y consiste en colocar una banda regulable para disminuir
la luz del estómago, pudiendo ser retirada con posterioridad.
Las
otras dos opciones, aunque efectivas, son mutilantes y definitivas.
La
indicación de este tipo de cirugías, está reservada a los obesos
con IMC > 40, siempre que no se haya conseguido éxito terapéutico
bajo tratamiento convencional por profesionales calificados durante
5 años.
Todos
estos procedimientos son realizados por profesionales altamente
capacitados y que nos merecen el mayor de los respetos, pero nuestro
criterio, y basándonos en los resultados de estas alternativas
versus nuestros resultados, es que este tipo de cirugías deberían
restringirse a un ínfimo número de pacientes.
a) En los Banding Gástricos, porque suponen graves
riesgos psicológicos sobre el paciente, pues se reduce la capacidad
gástrica de los 1500 a 2.000 c.c. normales, a unos 150 a 200 c.c.,
lo que implica entre otras cosas que:
*
No puede disfrutar de reuniones gastronómicas, pues ni siquiera
tiene capacidad estomacal para albergar el plato de entrada.
*
Si bien siente saciedad gástrica por el llenado completo de la
capacidad estomacal, este mecanismo sólo es uno de los tantos
que producen saciedad, por lo cual experimenta una “saciedad hambrienta”
permanente, sin poder tener una real satisfacción por el alimento,
factor esencial para el equilibrio psicológico.
No
se pueden cambiar millones de años de evolución, con sólo disminuir
la capacidad de un órgano, el organismo es una intrincada y aún
en su mayoría desconocida, red de interacciones.
Por
lo que sabemos, estos pacientes indefectiblemente bajan de peso,
pero a costa de adoptar “por la fuerza”, hábitos alimenticios
de otras especies.
Es
ni más ni menos “como si le cosieran la boca”.
¿Qué
pasará en el caso de que estos pacientes se quiten la banda, y
por más que hayan bajado 50 Kg., se adaptarán nuevamente a comer
pocas veces, o seguirán comiendo muchas pero ahora, sin banding,
y por ende copiosamente?.
Sinceramente
pensamos, que aunque por ahora existan excepcionales casos en
los que pueden recomendarse, este tipo de cirugías no tendrá lugar
en el futuro terapéutico de la Obesidad.
Es
sin duda la Industria Farmacéutica la que aportará constantemente
nuevas y superadoras alternativas.
b) En el caso de las Gastroplastias con o sin
by-pass, porque son mutilantes y definitivas, bligando de por
vida al paciente a consumir suplementos de nutrientes esenciales
por la malabsorción residual e irreversible.
Medicina Estética:
Hay
un capítulo aparte destinado a la Medicina Estética, no obstante
aquí mencionaremos los tratamientos más relevantes en relación a la
Obesidad, que pueden clasificarse en:
1) Quirúrgicos relativos a la Cirugía Plástica, entre los que pueden
nombrarse:
*
Dermolipectomías (abdomen, piernas, glúteos, brazos, etc.)
*
Liposucciones (tradicionales o ultrasónicas; en estas últimas
la cánula posee un mecanismo de emisión ultrasónica que destruye
la pared celular de los adipocitos favoreciendo un mayor volumen
de succión. Se realizan en prácticamente cualquier región corporal.
2) Tecnológicos, que utilizan aparatología:
El
procedimiento tal vez más relevante y comprobado es la
micro succión externa para celulitis (Endermología), que mediante
un fuerte efecto ventosa sobre los pequeños “pozos celulíticos”
del tejido celular subcutáneo, logra romper las trabéculas de
tejido conectivo que los originan, determinando entonces una redistribución
homogénea de la grasa. Aunque estos efectos son transitorios (duran
entre 6 a 12 meses), el resultado estético es muy aceptable.
3) Clínicos, realizados directamente por los profesionales:
Incluyen
una muy diversa gama de procedimientos como la Fisioterapia, Masoterapia,
Mesoterapia, Cosmiatría, etc..