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Introducción
Tratamiento de la Obesidad como Enfermedad Crónica
Reingeniería en el Tratamiento de la Obesidad
Criterio Terapéutico Ascendente o Descendente

Etapas Terapéuticas
Alternativas Terapéuticas
Causas de Fallos en los Tratamientos

Tratamiento Correcto
Tratamientos Irracionales
Tratamientos sólo con Fármacos
Tratamientos sólo con Dietas
Tratamientos con Productos de Venta Directa
Ejercicio y Obesidad
Nuestro Sistema
La Prevención
Otras Alternativas Terapéuticas
Cirugía Bariátrica
Medicina Estética
 

INTRODUCCIÓN 

El razonamiento lógico es el medio imprescindible del que se nutre la ciencia, más nunca es su fin, pues la lógica humana es por definición, imperfecta.

La historia está plagada de circunstancias en donde, aún desde concepciones equivocadas, se obtuvieron significativos avances.

Es imposible eliminar la innata imperfección humana, pero al menos sí, reducir el margen de error considerablemente, el modo de lograrlo es utilizar El Método Científico (descrito en Productos Farmacéuticos).

Las Teorías y hasta las Leyes científicas, cambian constantemente, y que cambien no significa que fueron inútiles, sino que para su época fueron la mejor explicación, y por lo general las antiguas leyes que han cambiado, no han retrasado sino colaborado, al planteamiento y demostración de otras más válidas (por ejemplo algunas leyes de la física que rigieron durante muchos años, luego fueron reemplazadas en la Teoría de la Relatividad de Einstein).

En la medicina, como toda ciencia formal, esto ocurre cotidianamente, y en lo que se refiere a la terapéutica, para cualquier dolencia, este proceso es muy veloz. 

Como mencionamos La ciencia se nutre del discenso, y por ello creemos que es nuestro deber exponer todos los puntos de vista posibles.

No obstante, como profesionales científicos ortodoxos, defenderemos nuestras concepciones, que están basadas en los últimos avances, pues sin perder la humildad, estamos convencidos de que lo que hacemos es lo mejor, y contamos con argumentaciones y casuísticas harto válidas en que apoyarnos.

Actuando de esta manera, mostrándole nuestros argumentos y también los contrarios a nuestra percepción, estaremos siendo éticos y honestos con Ud., quien es el que en definitiva debe decidir sobre las terapias a las que se someterá, según los nuevos paradigmas médicos que establecen una relación médico-paciente “democrática” y no autocrática como antaño.    

Indudablemente nos sería imposible detallar las infinitas teorías sobre la génesis y terapéutica, pasadas y presentes, para la Obesidad, además de que no tendría sentido práctico,pues la mayoría ya no poseen o no tuvieron nunca, un sustento científico razonable.

Definitivamente no debatiremos acerca de teorías terapéuticas descabelladas, como plantillas para el calzado, aros, cinturones para incrementar la transpiración abdominal, etc., etc.; aunque sí haremos un breve comentario sobre sus incongruencias.

También obviaremos algunas teorías, que tal vez merecerían ser consideradas, con el solo criterio de ahorrarle disquisiciones técnico-científicas que creemos irrelevantes para su interés; pero haremos una somera mención de algunas de las posturas opuestas a nuestra convicción, que nos parezcan útiles al desarrollo. 

TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD COMO ENFERMEDAD CRÓNICA

Lo primero que hay que señalar en este punto es que la frecuente actitud pesimista frente al tratamiento de la Obesidad no es más que una percepción errónea, determinada por numerosos factores, como la suma de información intencionadamente errónea y la falta de consideración de una característica intrínseca: La Obesidad es Crónica.

Esto implica lógicamente que el tratamiento debe ser como mínimo intermitente, si no continuo. Siendo obvio que las recaídas son inevitables, a menos que el paciente produzca un cambio suficientemente espectacular en su alimentación que lo lleve a comer como un monje Budista o un meticuloso macrobiótico, circunstancia harto improbable en el hombre contemporáneo.

Por otra parte no está demás recordar que el ser humano a medida que envejece y por condicionantes metabólicos y conductuales, va incrementando significativamente sus posibilidades de aumentar de peso.

A nadie se le ocurre que un hipertenso se mantenga con presión arterial normal si suspende el fármaco antihipertensivo, o que un paciente con glaucoma mantenga su presión intraocular normal si suspende el colirio.

Pues en la Obesidad ocurre lo mismo, y esta absolutamente comprobado que quien no se trate en forma permanente (o intermitente, que es nuestro criterio), va a sufrir continuas frustraciones, que tarde o temprano lleva a muchos a perder las esperanzas y abandonar todo intento por bajar de peso.

El tratamiento de la Obesidad no es ningún misterio. Como explicamos en Etiología (causas), en más del 97% de los casos se debe a un disbalance energético producto del cambio de los hábitos alimenticios (y en mucho menor medida al estilo de vida sedentario).

El concepto es muy simple: Si en el organismo (tal como una cuenta bancaria), los ingresos (energéticos) superan a los egresos, pues se acumularán, y la forma de hacerlo es incrementando la masa corporal a expensas del tejido adiposo. 

Quien pueda mantener su organismo equilibrado energéticamente, ya sea por su cuenta o con un soporte profesional, con seguridad nunca tendrá inconvenientes en mantener controlado su peso.

Entonces se trata de ingresar menos energía o gastar más.

El incremento en el gasto de energía no sólo se obtiene con la actividad física, pues farmacológicamente también puede lograrse (el Ejercicio lo trataremos hacia el final de este capítulo, pero adelantamos que a la inversa de la creencia popular, su importancia tiene poca trascendencia en el tratamiento).

Esta afirmación acerca de que la Obesidad es sencilla y perfectamente controlable, es constantemente repetida en los innumerables tratamientos seudo científicos que se promocionan, y es razonable que por la falsedad ideológica de quienes lo mencionan, esta aseveración termine generando dudas sobre la idoneidad de cualquiera que la enuncie; pero le aseguramos que desde una óptica médico-científica es una verdad irrefutable. 

REINGENIERÍA EN EL TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD 

Hoy estamos viviendo una verdadera reingeniería del abordaje del paciente obeso.

Los conocimientos sobre la fisiopatología de la enfermedad han evolucionado logarítmicamente en las últimas 2 décadas, como así también el arsenal terapéutico, ya sea farmacológico como dietario, y hasta tecnológico y quirúrgico.

En el tratamiento clínico, la comprensión de la Antropología Evolutiva de la Alimentación Humana, ha tenido un papel excluyente, y ha originado el nacimiento de un nuevo criterio dietoterápico: “La Paleo-Dieta”. 

Infelizmente el inmenso mercado que significan las personas excedidas de peso ha dado origen a la denominada peyorativamente “Industria del Adelgazamiento”, entendiéndose por esto a todo tratamiento no-médico o producto no-farmacológico, que es comercializado asegurando producir adelgazamiento. 

Si bien excepcionalmente algunos de estos ofrecimientos rinden cierto efecto, en el mejor de los casos éste es mínimo y efímero. 

La Obesidad es la patología Nº 1 del siglo XXI y como tal es indudable que debe ser tratada con procedimientos médicos y productos farmacológicos. 

Pero aún dentro del espectro médico (sobre todo en los países en vías de desarrollo), existen numerosos tratamientos parciales y/o ineficaces, pues están los que sólo ofrecen un tratamiento farmacológico y en el otro extremo los que indican solamente dietas. 

Es completamente utópico pensar que una simple recomendación dietética beneficiará significativamente a un paciente, y lo mismo ocurre con la farmacoterapia como única terapéutica, pues no existe medicación que por sí sola solucione el problema.

La Obesidad requiere de un apropiado, completo y multidisciplinario manejo.  

Algo que está cambiando radicalmente con esta reingeniería terapéutica, son los parámetros de éxito y de elección del tratamiento.

No obstante aún muchos profesionales siguen manteniendo los viejos criterios, que eran los siguientes: 

* Se considera efectivo el tratamiento cuando el paciente pierde 2kg durante el primer mes. 

* Se considera efectivo la pérdida del 5% de descenso de peso con respecto al peso de inicio del tratamiento en los 6 primeros meses y mantener esta pérdida de peso corporal.  

* Se considera que un descenso entre el 10% al 15% de peso corporal en 12 meses, es una buena respuesta clínica y cuando este descenso es mayor al 15% se considera una respuesta excelente.

* Se recomienda el empleo de fármacos sólo cuando no se han obtenido resultados satisfactorios con los ajustes en la dieta, actividad física y cambios conductuales, cuando el IMC es >30 o cuando existen condiciones de comorbilidad o factores de riesgo que exigen una rápida y radical reducción del peso corporal para mejorar las condiciones del paciente. 

Estos criterios fueron fijados hace 4 o 5 décadas, cuando ciertamente no se contaba con los conocimientos fisiopatológicos ni el arsenal terapéutico actual.

Se pueden buscar argumentos para explicar el mantenimiento de este tipo de conceptos arcaicos de algunos profesionales, entre los que podríamos mencionar: 

* Si bien la Obesidad ha crecido como ninguna otra patología y así también los conocimientos sobre ella, esta rama de la medicina, tal vez como ninguna otra, tiene la particularidad de tener muchos especialistas que no se han actualizado y mantienen el mismo concepto terapéutico que les ha dado resultado durante décadas; el punto es que esos resultados eran buenos o excelentes antaño, pero hoy se encuentran exponencialmente superados. 

* También hay casos en donde los intereses económicos prevalecen, esto es muy claro en los terapeutas que utilizan sólo terapias farmacológicas, pues por lo general reciben una participación económica sobre los fármacos que recetan; lo los que indican sólo regímenes dietarios y de actividad física, pues de esa forma acaparan todo el gasto del paciente en honorarios, sin tener que compartir éstos con los fármacos.
Ambas actitudes son
como mínimo negligentes, y en el 2º caso tal vez más aún, pues privar a un paciente de los adelantos científicamente comprobados y universalmente utilizados, está reñido con los principios más esenciales de la ética médica.   

Imagínense si trasladáramos esto a las enfermedades cardíacas, y que por ejemplo a un hipertenso se le tratara con los fármacos de hace 50 años, su sobrevida sería entonces la misma que la de aquella época, pero como la Obesidad no es en sí una causa de muerte 1ª sino 2ª (prevenible y relacionada a sus enfermedades asociadas), este criterio terapéutico absurdo y primitivo, continúa pasando “relativamente desapercibido” por la mayoría. 

Criterio Terapéutico Ascendente o Descendente: 

Porqué prescribir terapias que, sirvieron en una época, o sirven aún pero muy relativamente? ¿Porqué no dar enseguida lo mejor?.

Si hay un esquema de tratamiento óptimo, que no tiene efectos secundarios mayores, pues porqué no darlo de entrada. 

Por ejemplo a un paciente portador de un reflujo gastroesofágico se le aplica el esquema "Descendente":

Con sólo la presencia de sintomatología (aunque ésta no refleje fielmente el grado de lesión natómica), se le da siempre el mejor y más completo tratamiento, que permite el rápido u inmediato alivio de los síntomas.

Luego, cuando los síntomas desaparecieron, se puede intentar "descender" a sólo bloqueadores H2 y eventualmente más adelante a mantenerlo apenas con las modificaciones de hábitos de vida y antiácidos si los necesita.  

Y esto tiene un correlato directo con el tratamiento de la Obesidad.

¿Tiene sentido optar por criterios de terapia "Ascendente" comenzando con cambios de estilo de vida, y luego cuando no marcha agregarle dietoterapia, y luego de varios meses si no se consiguen resultados (y si es que el paciente sigue concurriendo y no se aburrió), entonces recién agregarle fármacos?.
Es definitivamente una barbaridad supeditar el tratamiento farmacológico a la falla de los tratamientos dietéticos y conductuales.

Es claro que muy pocos aguantarán esta terapia “Ascendente”, pero todos indudablemente se beneficiarán con una “Descendente”.

¿Entonces porque no usarla de entrada?, siendo que “los pacientes tienen el derecho de recibir la mejor terapéutica” enseguida en otras afecciones, porqué no en Obesidad?. 

Ahora que además de la dieta y terapia conductual, hay fármacos útiles y harto probados, éstos “deben” ser usados de entrada en un esquema "Descendente", tal como se estila en otras ramas de la medicina.

Si después de llegar al peso y de un tratamiento de mantenimiento queremos intentar pasar al ahora ex-obeso a otras etapas descendentes, podremos probarlo.  

Esto de hecho es lo que nosotros hacemos, recomendando mantener solamente algunos fármacos de venta libre en las etapas de mantenimiento (y apenas con controles trimestrales, semestrales, o anuales). 

Estas etapas “entre tratamientos”, entendiendo por esto a los periodos en que se mantiene dentro de límites aceptables la baja de peso obtenida, serán más o menos prolongadas según el paciente, y hasta en algunos casos (que en las estadísticas mundiales son muy pocos, menos del 5%), es probable que se prolonguen indefinidamente y nunca más deba realizar un tratamiento, porque haya producido un cambio radical en su estilo de vida; de lo contrario se deberá, como en toda enfermedad crónica, realizarse chequeos y tratamientos periódicos. 

De lo dicho se desprende otra particularidad de la Obesidad, pues si bien es Crónica, su tratamiento farmacológico a la inversa de los de las otras patologías Crónicas – Metabólicas, “no debe obligatoriamente ser permanente”, sino que dura hasta que el paciente haya obtenido su peso deseado; no obstante luego, lo más factible sea que deba reiterarse periódicamente cuando se requiera.

Esta característica hace aún más útil y necesario que los tratamientos sean lo más cortos posibles. 

El incremento no sólo en número de pacientes sino en la prevalencia de grados elevados de  Obesidad (II, III, y IV) en los últimos 20 años, hace que una reducción ponderal anual del 15% sea realmente un objetivo ridículo. 

No obstante algunos hasta intentan justificar esto diciendo que un rápido descenso en el peso trae indefectiblemente un rápido incremento posterior.

Esta aseveración, quizá de las más desatinadas, no tiene el mínimo asidero fisiológico; por el contrario, cuanto más velozmente se baja de peso se consigue una motivación muy superior por parte del paciente, y los “efectos rebote” lejos de depender de la velocidad con que se baja, dependen directamente de la manera en que se abandona el tratamiento (que debe ser progresiva y no brusca) y de la educación nutricional que se ha brindado. 

ETAPAS TERAPÉUTICAS 

Después de realizado un correcto Diagnóstico, las etapas terapéuticas deben consistir en:                          

a) Brindar al paciente una extensa y detallada información de la patología, determinando parámetros de tratamiento y cronogramas de resultados, razonables  para su caso. 

b) Establecer de común acuerdo un “Pacto Médico – Paciente”, en función de las metas propuestas.                            

c) La instrucción nutricional (conceptos básicos y avanzados). 

d) La prescripción dietaria “personalizada”. 

e) La prescripción de la terapia farmacológica adecuada. 

ALTERNATIVAS TERAPÉUTICAS 

1) Disminución de la Ingesta Calórica 

- Dieta hipocalórica personalizada.

- Información nutricional y fisiopatológica.

- Medicación para disminuir el apetito e incrementar la saciedad. 

2) Incremento del Gasto Calórico 

- Prescripción de actividad física (siempre que el paciente pueda y quiera).

- Medicación para incrementar la tasa metabólica general.

- Medicación para incrementar el metabolismo lipídico localmente.

- Medicación para desacoplar la fosforilación oxidativa (disminuir la “eficiencia” de la “máquina humana”). 

3) Disminución de la Absorción de Calorías 

- Combinación correcta de los alimentos.

- Medicación para disminuir la absorción de calorías aportadas por los alimentos. 

4) Cirugía Gastroenterológica (sólo en algunos casos de Obesidad Grado IV)  

- By Pass Gástrico.

- Bandas Gástricas. 

5) Cirugía Plástica Estética (Electiva) 

- Dermolipectomías.

- Liposucciones (ortodoxa y ultrasónica). 

Nota: Lo correcto es utilizar una combinación de varias de estas alternativas.

Actualmente se están utilizando terapéuticas experimentales, sobre todo en el ámbito de la Medicina Estética, la mayoría orientadas a las lipodistrofias localizadas.
El tratamiento Endermológico para celulitis es tal vez el más probado.

Nota: Tratamos los fármacos en un capítulo aparte (Productos Farmacéuticos para la Obesidad).  

CAUSAS DE FALLOS EN LOS TRATAMIENTOS 

Las mayoría de las causas de fallos en los tratamientos se deben generalmente a: 

1) Responsabilidad del Paciente 

No cabe duda que numerosos pacientes cumplen las prescripciones con irregularidad o incluso dejan de hacerlo. Esto sucede generalmente:  

a) Si la dieta implica cambios importantes en los gustos, hábitos y posibilidades.

b) Si no se produce un beneficio inmediato y significativo con el tratamiento.

c) Si el tratamiento se acompaña de efectos colaterales indeseables. 

2) Responsabilidad del Médico 

a) Errores diagnósticos.

b) Tiempo insuficiente de dedicación y seguimiento del paciente.

c) Tratamiento farmacológico incompleto.

d) Escasa información e instrucción al paciente. 

TRATAMIENTO CORRECTO 

El tratamiento óptimo se basa en 3 pilares: 

1) Dietoterapia 

2) Farmacoterapia 

3) Instrucción Nutricional 

La Obesidad es un enemigo que no hay que subestimar y debe combatírselo por “aire, mar, y tierra” (Dietoterapia + Farmacoterapia + Instrucción Nutricional).  

Estos 3 aspectos son imprescindibles e interdependientes, y basta con que alguno no se cumpla acabadamente, para determinar la falla en el tratamiento. 

Para cumplirlos es obvio que se requiere de un abordaje profesional multidisciplinario, que infrecuentemente se realiza.  

Dietoterapia: 

Es imposible bajar de peso si no se consigue un balance energético negativo.

Debe ingresar menos de lo que egresa, así de simple. 

* Debe ser estrictamente personalizada, respetando todos los gustos alimentarios del paciente, buscando dentro de ellos las opciones más razonables. 

* No debe incluir alimentos que no sean del gusto del paciente. 

* No debe alterar los horarios habituales de comida del paciente, aunque sí restringir el número de comidas si estas fuesen muchas. 

* Debe diseñarse en conjunto con el paciente y poder ser cambiada íntegramente de manera semanal. 

* Debe tener en cuenta las posibilidades económicas y horarias, del paciente. 

* Debe ser flexible y permitir introducir comidas abundantes a causa de reuniones gastronómicas, y compensarlas luego durante la semana. 

* Debe ser lo suficientemente hipocalórica para producir resultados ostensibles semanalmente (lo cual no se logra sin la prescripción conjunta de un anorexígeno eficiente). 

* Debe ser lo más sencilla posible para calcular el peso de los alimentos.   

Farmacoterapia:  

Es impensable pretender tratar la mayor pandemia del siglo XXI, sin aporte farmacológico alguno (esto está harto demostrado y lo tratamos en varios capítulos de este Web-Site). 

* Debe utilizar el mayor número de alternativas (científicamente probadas) existentes al alcance del paciente, en combinación.
Esto implica que no es suficiente 1 sólo fármaco, por más efectivo que sea, pues cada fármaco posee un mecanismo de acción y efecto diferente, y es la complementación de varios lo que logra un óptimo resultado. 

* Debe ir acompañada de una detallada información para el paciente. 

Instrucción Nutricional: 

Constituye el punto de partida de todo tratamiento. El paciente tiene derecho a aprender a comer.

Es imposible presuponer un pronóstico venturoso para un obeso, si no se le enseña a comer. 

* Debe ser continua y progresiva, profundizando todo lo posible según la receptividad y disposición del paciente, brindándole abundante información, oral y escrita, acerca de los procesos fisiológicos de la nutrición, y el valor calórico y nutricional de los alimentos. 

Las posibilidades que brinda la combinación de estos pilares es muy amplia, y también los resultados que se obtienen.

Nuestros resultados son los mejores de los que tenemos noticias (bajas ponderales de entre 6 a 10 Kg. mensuales constantes), pero por supuesto con esto no queremos decir que no existan similares o aún mejores.

Todos los tratamientos que combinan los últimos adelantos científicos nos merecen el mayor de los respetos, y tal vez nuestra ignorancia acerca resultados similares, se deba a que la reingeniería de la que hablamos y la aparición de nuevos recursos farmacológicos y tecnológicos, han sido tan recientes, que aún no existen muchas publicaciones de trabajos clínicos combinando todas las posibilidades de vanguardia.      

TRATAMIENTOS IRRACIONALES 

Los tratamientos que no combinan racionalmente la Dietoterapia, la Farmacoterapia, y la Instrucción Nutricional son netamente irracionales.

Aquí no cabe el resguardo de decir que puedan ser considerados como variantes de criterios terapéuticos, por más que muchos de ellos sean realizados por profesionales de la salud. 

Existen infinidad de ellos, de hecho la gran mayoría de los que se ofrecen, se encuadran en esta categoría.
La oferta de falsos tratamientos con que es literalmente “bombardeada” la sociedad, hace que el paciente no sepa a quién creerle.

Y este problema se agudiza porque los mismos no provienen solamente de esferas no-médicas, sino también de profesionales que ofrecen tratamientos parciales e ineficaces. 

Haremos un breve análisis de los más habituales. 

Tratamientos sólo con Fármacos: 

* Estos tratamientos perjudican seriamente la credibilidad de los fármacos realmente eficaces y de la Industria Farmacéutica en general. 

* Este tipo de tratamientos es realizado en general por médicos, aunque también existe un porcentaje de auto-medicación “aconsejada” por personas sin formación de grado en medicina. 

* Estos tratamientos generalmente no cumplen ni exiguamente con ninguno de los otros 2 pilares terapéuticos, y es obvio que no pueden producir sino magros y transitorios resultados. 

No existe medicación que por sí sola pueda tratar exitosamente la Obesidad. 

En su inmensa mayoría, estos tratamientos no son seriamente nocivos para la salud, aunque la opinión popular sea la contraria. Quienes recetan estos fármacos son médicos, y saben lo que hacen; si fuera cierto que son nocivos, hace rato estos tratamientos hubieran desaparecido. 

Lo lamentable es que así como estos médicos saben que no producirán un daño grave al paciente, también saben que no le están brindando el tratamiento correcto. 

En su mayoría estos profesionales perciben una “comisión” sobre los fármacos que recetan, lo que deviene en un claro interés en que el paciente continúe indefinidamente el tratamiento, aún cuando en la mayoría de los casos, siga concurriendo sólo para mantener un peso que dista mucho del ideal.    

Muchos de estos médicos incluyen en sus fórmulas “Diuréticos”, fármacos que de hecho no tienen ninguna indicación en Obesidad, pero que sí inducen una dependencia renal, ya que el riñón se acostumbra al diurético, y si éste es suspendido de golpe, se produce un edema generalizado, que no reviste importancia clínica y desaparece en 1 o 2 meses, pero que hace que el paciente “confunda gordura con hinchazón”, y concurra urgente a la consulta por una nueva receta. 

Tal vez si los medios de comunicación, y también la comunidad médica, dejaran de poner énfasis en los serios efectos adversos potenciales de estas fórmulas, que en realidad son insignificantes, y combatieran esta errónea praxis “con la verdad”, se podría lograr que este tipo de tratamientos desaparecieran.  

Estos médicos son llamados peyorativamente en muchos países Seudo-Homeópatas, porque vaya a saber por qué, a los primeros que empezaron con esta terapia se les ocurrió que podía significarles una ventaja auto titularse Homeópatas.

Esto es una gran falsedad por cuanto son netamente Alópatas, como la mayoría de los médicos, pues recetan fórmulas magistrales alopáticas, no homeopáticas.

Por otra parte la homeopatía, que trata la mayoría de las patologías, precisamente no trata la Obesidad.  

Para los verdaderos Homeópatas, esta situación es una afrenta para su especialidad.

Igualmente, para quienes tratamos, racional y ortodoxamente (Alopáticamente) a la Obesidad, estos profesionales representan un grave desprestigio a la especialidad, y su accionar a teñido con un manto de sospecha todo tratamiento que utilice “pastillas” para adelgazar. 

Las “fórmulas” que estos médicos prescriben, no sólo son irracionales, sino que en su inmensa mayoría no contienen ni 1 de los fármacos actualmente utilizados. 

Por otra parte la utilización de fórmulas combinadas en 1 sólo comprimido o cápsula, es de por sí muy infrecuente, pues cada molécula posee propiedades farmacológicas distintas, por lo que debe ser administrada en diferentes horarios y condiciones.

Esto es algo poco comprendido por la mayoría de los pacientes, que se alarman cuando se le prescriben 3, 4 ó 5 píldoras diferentes y no así cuando le recetan 1 sola, siendo que es muy probable que esa sola contenga más de 5 fármacos.  

Aprovecharemos este ítem para mencionar algunos conceptos sobre el tratamiento farmacológico en Obesidad. 

Tratamiento Farmacológico: 

Por lo general se habla con extrema precaución acerca del tratamiento farmacológico en Obesidad, pero no así en las otras enfermedades metabólicas crónicas.

Médicamente no se aceptaría discontinuar la administración de un hipoglucemiante en un diabético porque sus glucemias estuvieren controladas, o bien suspender la hormona tiroidea en un hipotiroideo si es que eventualmente se hubieren normalizado sus valores en sangre. 

Según estadísticas de la OMS, cuando los pacientes disminuyen de peso utilizando como tratamiento solamente dieta, manejo conductual y ejercicio, ya sea por separado o en combinación, los resultados son pobres y las recidivas más frecuentes.

Esto cambia radicalmente cuando se adiciona una terapéutica farmacológica racional. 

No existe ningún argumento científico para indicar un tratamiento sin fármacos en Obesidad.

Sostener lo contrario sólo puede tener 2 explicaciones: La Ignorancia o una Actitud Interesada reñida con la ética.  

La terapia dietaria aislada, carece de pragmatismo y hasta es peligrosa.

La fisiopatología de la Obesidad es compleja y abarca también factores psicógenos determinantes; plantearle a un paciente que deberá someterse a una rigurosa dieta hipocalórica durante varios años, obteniendo sólo magros resultados, posee alto riesgo de desequilibrar psicológicamente a la persona. 

Esta teoría “natural” anti-fármacos, no tiene cabida por cierto en los países desarrollados que se rigen por los avances científicos, pero en los lugares donde sus defensores son numerosos, hace aún más difícil la difusión del tratamiento correcto. 

La Ciencia Médica y en especial la Farmacología, han revolucionado la vida del ser humano y seguramente han salvado muchas veces la suya sin que Ud. se percatara (una “trivial” bronquitis era fatal a comienzos del siglo XX).

La Industria Farmacológica invierte anualmente en Investigación & Desarrollo cientos de “billones” de dólares. ¿Cabe alguna duda de que puede ayudarle con su problema de peso?. 

Respecto a los fármacos para Obesidad, puede realizarse la siguiente clasificación: 

1) Aquellos realmente efectivos con suficientes estudios científicos que los avalan.

2) Aquellos que no sirven por no haberse demostrado aún un efecto beneficioso (algunos de “venta libre” y/o de laboratorios cosmetológicos, etc.).

3) Aquellos que son nocivos para el ser humano y cuyo uso está proscrito por sus efectos colaterales y adversos (anfetaminas, etc.).

4) Aquellos que siendo efectivos para otras patologías, no justifican su utilización en la Obesidad (diuréticos, laxantes, etc.). 

Es oportuno citar algunos preconceptos erróneos sobre fármacos en Obesidad: 

1) La percepción de que la Obesidad es debida únicamente a la carencia de fuerza de voluntad, por lo cual no se justifica la utilización de fármacos.

2) La creencia de que la frecuente recuperación de peso luego de la suspensión del medicamento indica falla del mismo (por presuponer que el fármaco debería curar definitivamente la Obesidad, cuando esto es imposible).

3) La suposición de que los fármacos producirán “dependencia” física o psíquica y por lo tanto un efecto rebote cuando se suspendan.

4) La generalización acerca de que todos los tratamientos con medicamentos para la Obesidad conllevan riesgos para la salud.

5) La concepción de que un tratamiento farmacológico “debe ser de por Vida”.  

Tratamientos sólo con Dietas: 

* Estos tratamientos perjudican seriamente la credibilidad de los terapeutas que tratan racional y ortodoxamente a la Obesidad, con los últimos adelantos científicos. 

* Este tipo de tratamientos es realizado tanto por médicos, como por una gran variedad de profesionales o personas con actividades afines, desde Licenciados en Nutrición hasta Preparadores Físicos.

* Y vale aclarar que estos profesionales afines a la Medicina, son esenciales en el equipo multidisciplinario del tratamiento de la Obesidad, pero exceden sus atribuciones al tratarla solos, tal como lo hacen muchos Médicos "la Obesidad debe tratarse en Equipo".

Aquí es importante hacer una distinción entre los médicos y el resto de los profesionales mencionados, pues las responsabilidades son muy distintas: 

a) Los profesionales no graduados en medicina, no tienen los conocimientos sobre la fisiopatología de la Obesidad, ni la potestad de recetar fármacos, que tienen los médicos, por lo que no puede juzgárselos severamente por prescribir este tipo de tratamientos, pues están haciendo lo que está a su alcance.

Tal vez sí les quepa alguna observación acerca de que deberían intentar formar equipos multidisciplinarios o en su defecto inducir a las personas a que consulten un médico, pero por otro lado es también cierto que son pocos los médicos capacitados y responsables en el tema, resultando así que en general hasta puede decirse, que estos profesionales brindan un aporte , lejos del ideal, pero positivo. 

b) Pero en el caso de los médicos, esta óptica cambia radicalmente.

Estos tratamientos, al igual que el caso anterior, generalmente no cumplen ni exiguamente con ninguno de los otros 2 pilares terapéuticos, y es obvio que no pueden producir sino magros y transitorios resultados. 

Estos Médicos Nutricionistas, tal vez también aprovechen la mala fama de los Seudo Homeópatas, para promocionar “el otro extremo” de los tratamiento naturales sin fármacos.

Como hemos visto, ambos extremos no son científicos ni éticos. 

En Reingeniería en el Tratamiento, sustentamos la negligencia de estos procedimientos, pero además, estos profesionales producen un daño a nivel social, tal vez mayor que los Seudo Homeópatas, pues “desinforman interesadamente”, y desde un púlpito jerarquizado, pues son médicos y por ende lo que dicen es tomado por la mayoría como cierto.  

Por cierto en estos tratamientos sólo con dietas, es también importante el porcentaje de auto-prescripción de dietas, sacadas de cualquier medio de comunicación. 

Aprovecharemos este ítem para hacer una breve mención de algunas de las “Dietas” más conocidas.  

Dietas Populares: 

Enumerarlas y comentarlas sería muy extenso pero también interesante, y prometemos en el futuro destinar un capítulo aparte para ello. Aquí citaremos las incoherencias más habituales: 

Dietas que permiten comer sólo algunos alimentos sin contar sus cantidades: 

Esto es como si Ud. tuviera un negocio que vende 100 artículos, y le dijeran que si vende sólo 10 predeterminados, por más cantidad de ellos que venda, no va a tener un balance positivo.

O sea, coma tranquilo 4 Kg. de bananas y tome 5 litros de leche que ¡va a adelgazar!. 

Dietas que le indican muchas pequeñas comidas por día: 

Las bases para comprender la insensatez de esta prescripción, están extensamente desarrolladas en Evolución de la Alimentación Humana y en Mitos sobre la Génesis y el Tratamiento de la Obesidad, pero no obstante diremos algo. 

Estas dietas consideran que Ud. trabaja en su casa, o que se llevará un bolso con todas esas comidas diarias, y que puede hacerse un tiempo cuando desea para sentarse a comerlas (no puede ser agente de bolsa ni empleado bancario, por ejemplo). 

Tampoco lo consideran Homo Sapiens Sapiens, sino que lo retrotraen 30 millones de años, asimilándolo a los primeros primates (Eosimios) con un estómago diminuto y hábitos propios de una “presa” y no del máximo “cazador”.       

Dietas que pretenden hacerlo “comer de todo”, para que no le falte ningún nutriente: 

Estas son las que más “engordan” y a su vez las más faltas de pragmatismo.
Para cumplirlas deberíamos tener 3 heladeras o ir todos los días al supermercado.
Además seguramente todos terminaríamos pesando más de 200 Kg.. 

Se ve que quienes las defienden, no saben que hace ya muchos años la industria farmacéutica ha aislado los nutrientes esenciales y están al alcance de cualquiera como productos de Venta Libre (poli vitamínicos, poli minerales, aminoácidos, etc.). 

Tampoco saben que las patologías por deficiencia de nutrientes son prácticamente inexistentes en los países que no sufren de pobreza extrema. 

Y mucho menos se han puesto a pensar cómo sobreviven los esquimales, en el peor hábitat colonizado por seres humanos, comiendo sólo pescado y foca crudos, o cómo se desarrollaron enormes civilizaciones, como la China, Japonesa, Inca, Maya, Azteca, comiendo por centurias sólo arroz o maíz.  

Tratamientos con Productos de Venta Directa: 

* No se puede decir que estos tratamientos perjudiquen la credibilidad de los profesionales de la salud ni de la industria farmacéutica, porque no provienen de ninguno de esos ámbitos. 

* Este tipo de tratamientos es “diseñado marketineramente” por empresas de la más diversa índole, muchas de las cuales son precisamente “especialistas” en diseñar productos para grandes mercados potenciales, pero de duración efímera.

Es notable como muchos de estos productos “aparecen y desaparecen” bruscamente, para aparecer en una “nueva versión” luego de un tiempo prudencial. 

Estos tratamientos no son ni más ni menos que producto del inmenso mercado de la Obesidad y el Sobrepeso, lo que sumados superan el 60% de la población activa de occidente.  

El paciente (en este caso “el consumidor”) se encuentra en una verdadera “trampa comercial”, y por cierto muy desamparado, pues no posee los conocimientos técnicos suficientes como para discriminar lo verdadero de lo falso.   

Lo mismo que citamos en Salud Obesidad e Internet, cabe aquí:

No hay duda de que los medios de comunicación pueden transformar la salud y el bienestar de la gente a través de múltiples intervenciones, pero lo que hoy en día está disponible requiere de un mínimo marco de control para evitar que cualquiera diga y venda cualquier cosa que ponga en peligro la salud o la vida.  

En este caso la regulación más que lejana parece incierta, pues qué medio masivo de comunicación va a desechar un excelente cliente, porque éste no sea veraz en lo que dice.

El punto es que en publicidad se puede decir que esta es la mejor zapatilla, siendo falso, y ello no constituye un delito, pero si lo mismo se hace con un producto relacionado con la salud, esto cambia dramáticamente sus potenciales consecuencias, pero para el publicista o el dueño del medio, ambos casos significan lo mismo para su óptica “son clientes”. 

En definitiva este caso demuestra que las modernas leyes de mercado, tienen aún mucho por perfeccionar, pues tanto el exceso de regulación como la escasez de ella, trae como consecuencia desequilibrios serios.

Detallarlos a todos también sería interesante, pero finalmente intrascendente, y tal vez una pérdida de tiempo para el lector.

Hemos considerado prudente citar brevemente los ejemplos más conocidos. 

Ejemplos: 

Aros de Presión: 

La Acupuntura y su derivación la Digitopuntura (o Presoterapia), son terapéuticas médicas reconocidas hasta en occidente, y estamos seguros que esta burda copia debe indignar a los especialistas en el tema: 

1) Los “puntos orgánicos” que implica esta terapia, tienen una precisión exacta, que lleva años de aprendizaje para ubicar, y es inverosímil que un aro, colocado por uno mismo, vaya a tener esa perfecta ubicación.  

2) En el utópico caso de que así fuere, lo único que se consigue estimulando esos puntos es “anorexia”.

Bien, si la Obesidad simplemente se solucionara con tener menos apetito, este Web-Site sería un desperdicio, y en lo único que deberíamos concentrarnos es en explicarle lo que es la Sibutramina, y vendérsela, porque nada le va a quitar tanto el apetito como un tratamiento con Sibutramina, y para nosotros sería también un beneficio de simplicidad enorme. 

Plantillas para el Calzado: 

El principio argumental es similar al anterior, y aún más grosero, dejando poco espacio para un comentario. 

Cinturones para Transpirar: 

Todos son cómicos, pero éste se lleva el premio. 

1) Básicamente parte de “confundir gordura con hinchazón”, es lo mismo que si cuando le recetan un diurético y Ud. rebaja digamos 3 Kg., el médico le diga que “adelgazó” 3 Kg..
El agua no es grasa, esto es obvio. 

2) Pretender que aún perdiendo agua, la perderá sólo de la parte en que transpira, es como decir que no somos un organismo sino un ensamblaje de varios organismos (un tórax, un abdomen, etc.). El cuerpo es 1 sólo y por ende está constantemente equilibrándose, si Ud. pierde agua de las células grasas sobre el abdomen, rápidamente el cerebro le ordenará al riñón que no fabrique orina y redistribuirá equitativamente el agua en todas las células. 

3) Como curiosidad extra vale citar que la célula grasa (adipocito) es una de las que menos agua contiene. 

4) En este ejemplo vemos como la mentira comercial ha ido refinándose, ahora le dicen que el calor “aumenta su metabolismo” y por ello quema más energía.

Esto es como poner el carro delante del caballo.
Cuando aumenta su metabolismo, aumenta el calor, y no a la inversa.
Inmediatamente después de comer, o durante una actividad física, Ud. notará que tiene más calor, y es porque su metabolismo está acelerado.
Ahora piense, cuando la temperatura ambiente es muy alta y está al aire libre ¿qué hace, se pone a correr busca una sombra y se queda lo más quieto posible?.

Y si hace mucho frío ¿se queda quieto o se mueve y busca algo para comer?.
Por qué busca algo de comer cuando tiene frío: Porque su organismo está consumiendo energía y le pide que la reponga, todo lo contrario a lo que pasa cuando tiene calor, allí el organismo no le pide más que agua “porque no está gastando casi nada”. 

Esto por supuesto es una explicación muy somera, pero basta para demostrar que las mentiras comerciales de este tipo de productos, no resisten siquiera una burda explicación como la que le hemos dado (y así para todos). 

Cinturones que Estimulan la Contracción Muscular:   

Realmente son estupendos … ¡para los músculos!.

Ciertamente son muy buenos para la rehabilitación de lesiones y el desarrollo muscular, pero ¿eso qué tiene que ver con la Obesidad? 

Adelante tratamos el tema del Ejercicio, aquí le decimos que lo único que puede reconocérseles de positivo para la Obesidad, es la mínima cantidad de Calorías que consumen los músculos estimulados.

El punto es que ése no es su argumento de ventas, claramente porque su mercado no apunta a las personas que quieren tener músculos más fuertes, sino al gigante de la Obesidad. 

Aquí vale lo dicho para el punto anterior: “el organismo es un todo”, y aunque es sabido que si entrena sus brazos, éstos son los que le van a crecer y no sus piernas, hasta ahí llega la “autonomía” de los músculos. 

Una célula puede mandar sobre ella misma, pero no sobre otras, eso es una potestad del cerebro. O sea que el músculo no tiene nada que ver con la grasa, y si gracias al ejercicio uno baja de peso, lo hará por intermediación del cerebro y en forma equitativa, lo que significa que por más que uno entrene un músculo no va a significar que la grasa encima de él es la que va a irse primero. 

La grasa sobre el abdomen no está destinada a él sino a todo el cuerpo, y los mecanismos de combustión de esa grasa no tienen nada que ver con la proximidad o no del músculo ejercitado. 

Ud. puede concientemente mandarle a sus músculos que se contraigan, y ello indirectamente producirá su crecimiento (en un plan de entrenamiento), pero no puede “mandarle concientemente a la grasa de su abdomen que se consuma”. 

Los Fisicoculturistas conocen esto perfectamente, durante todo el año entrenan sus músculos preocupándose sólo por su crecimiento, y cuando llega la etapa de la competencia, restringen al máximo su ingesta de calorías y esperan, que en la medida en que el organismo lo dispone, se quemen las grasas.

Ellos saben que la “Definición” (marcación muscular) de un determinado músculo, no tiene nada que ver con el entrenamiento a que lo han sometido sino a la dieta previa al torneo.  

Programas de Ejercicio Físico: 

En primer lugar hay que llamar la atención sobre la peligrosidad de estos productos.
En los casos anteriores sólo puede perderse dinero, en este caso “hasta la vida”.
 

La expresión anterior no es alarmista sino correcta y ajustada a la realidad.   

1) El mercado de estos productos son los obesos (casi nadie en buena forma física los compra), los cuales por lógica “están fuera de estado físico”. 

2) Estos planes hacen total abstracción del nivel físico de sus clientes, no les importa si tienen 60 años o 20, si son varones o mujeres, si fuman o no, si tienen alguna enfermedad de base, si alguna vez practicaron deportes, si pesan 60 o 200 Kg. … ¡sólo les importa vender!. 

3) Como “promotores” se observan infinidad de personas atléticas, conocidas o no.

¿Desde cuándo ser un atleta laureado mundialmente otorga créditos académicos en Medicina del Deporte?. Maradona puede ser director técnico, pero nunca podría ser preparador físico.

Es claro que ningún Médico Deportólogo avalaría tremenda barbaridad. 

4) Por otra parte como veremos más adelante, el ejercicio tiene una influencia ínfima en el tratamiento de la Obesidad. 

Esta clase de Productos de Venta Directa, es vista por muchos como la más “honesta y productiva”, sin embargo y sin duda alguna, es la que demuestra un mayor desprecio por el consumidor, que puede hasta poner en peligro su salud por su causa.
Por supuesto ellos se escudan en sus “condiciones de uso” que en letra muy pequeña y acotadamente, agregan a sus productos (y no en todos los casos), donde le dicen que Ud. tiene que consultarle a su médico sobre si puede realizar el plan de entrenamiento.
 

Es como venderle un arma cargada a un niño y decirle que primero le pregunte a su padre si puede usarla.

El culpable de lo que pase no va a ser el niño, que no sabe nada (al igual que el consumidor general, que no sabe nada de Medicina del Deporte ni de Obesidad), sino el que le vendió el arma. 

Desgraciadamente poco puede hacerse con estos mercaderes sin conciencia.   

Pastillas Mágicas: 

En este tipo de productos hay que hacer una substancial división, entre los que pueden considerarse Serios (por llamarles de una manera, dentro de este “lamentable” segmento de Venta Directa), y los Ridículos, sin el mínimo sustento. 

“Serios”: 

1) No “aparecen y desaparecen” con nuevos productos, sino que tienen una continuidad. 

2) Son empresas dedicadas a esos productos específicos, no fabrican también aros o cinturones para transpirar. 

3) Sus productos están autorizados como de “Venta Libre” (OTC) por los entes correspondientes. 

4) Por ende existe garantía de que sus productos no son nocivos para la salud. 

5) Sus productos tienen un efecto farmacológico científicamente comprobado.  

Pero a no engañarse por lo dicho, estos productores son unos “caraduras”.

Claro que hay una gran diferencia con los verdaderos “delincuentes” del ítem anterior, pero no por eso pueden tildarse de buenos.

La explicación es muy sencilla:

Si la Obesidad simplemente se solucionara con tomar una pastilla ¡sería la mejor noticia que nuestro grupo empresario hubiera recibido nunca!, porque sólo sería cuestión de producir dicha “pastilla” y venderla.

De hecho nosotros ya producimos todos los fármacos avalados mundialmente para el tratamiento de la Obesidad, y por más que los combinemos a todos, eso no nos permite asegurarle que vaya a bajar ni 1 Kg. por mes con farmacoterapia sola.

Nuestros resultados son producto de la combinación de los 3 pilares terapéuticos que mencionamos, y nos es muy difícil estimar cuál tiene más importancia. 

Entonces ¿cómo estas empresas pretenden solucionarle su problema, utilizando sólo 1 de los recursos farmacológicos existentes, si ni todos juntos pueden lograr eso?. 

Estos productores pueden considerarse “blancos caraduras”, porque el único daño que le hacen es birlarle su dinero, pero al menos con algunos argumentos honestos y responsables.    

Ridículos:   

1) “Aparecen y desaparecen”, a veces con el mismo producto o con nuevos. 

2) Son empresas dedicadas específicamente a “pastillas o hiervas mágicas” para un sinnúmero de dolencias. 

3) Sus productos pueden o no estar autorizados como de “Venta Libre” (OTC) por los entes correspondientes. Pasa que son derivados vegetales tan inocuos, y por ende sin acción farmacológica alguna (no todos los productos naturales son inocuos, sólo por citar 1 ejemplo está la Marihuana), que no son tomados en cuenta como potencialmente peligrosos. 

4) No existe garantía de que sus productos no sean nocivos para la salud, pero nos atrevemos a decir que en su inmensa mayoría no lo son. 

5) Sus productos no tienen un efecto farmacológico científicamente comprobado.  

Estos ya no son “blancos caraduras”, porque ni se preocupan por tener algún argumento honesto o responsable.

Se aprovechan de la nueva onda de lo “natural”, y sobre eso estructuran su campaña de marketing, diciéndole que conocen una fórmula de hiervas que le va a solucionar su problema de Obesidad. 

La diferencia fundamental con los que llamamos “Serios”, es que este tipo de empresarios desinforma aún más, sin el menor pudor y de una manera muy grosera. 

Estos son apenas los ejemplos más conocidos, pero existen muchos más.

Ud. es el dueño de su cuerpo, y nosotros no pretendemos ser los dueños de la verdad, pero le aconsejamos que desconfíe cuando se encuentre con ofertas terapéuticas que no cumplan con los 3 pilares terapéuticos básicos. 

Y por cierto descarte a quienes le prometen que bajará de peso y no aumentará más.

EJERCICIO Y OBESIDAD 

Antes que nada queremos aclararle que conocemos profundamente el tema, en nuestro equipo hay profesionales relacionados a la Medicina del Deporte y Docentes Universitarios.   

El deporte y/o la actividad física, son sin dudas determinantes del bienestar físico.

Las personas que los practican tienen una mejor calidad de vida y una mayor expectativa de vida (años por vivir). 

Nadie en su sano juicio puede cuestionar las bondades del ejercicio, pero así como la aspirina previene el infarto pero no le garantiza que vaya a tener uno, y si ya lo tuvo, poco puede hacer; el ejercicio previene la Obesidad, pero si ya la tiene “poco puede hacer”. 

El tema crucial para comprender la afirmación anterior es: “el valor calórico del ejercicio vs. el valor calórico de los alimentos”, o sea ¿cuántas calorías quemamos haciendo ejercicio y cuántas tienen los alimentos?. 

Este tema está desarrollado en el capítulo de Calorías, así que sólo daremos algunos ejemplos para dar una idea:  

Una persona de 80 Kg. ejercitándose en una bicicleta fija (actividad fácil de estandarizar), durante 30 minutos a 14 Km./h constantes (que es un buen promedio), gastaría 226 calorías. 

Haciendo la comparación con el valor calórico de algunos alimentos, vemos: 

1 trozo de Pan de Trigo de 100 gr. = 269 calorías - 1 lata de Gaseosa de 350 c.c. 168 - lo mismo (350 c.c.) en Leche 228 - 1 Sándwich de Pan de Miga Jamón y Queso de 70 gr. 205 – 1 Banana de 200 gr. 169 – 1 Papa de 150 gr. frita 384 – 1 Huevo de Gallina frito 266 – 1 porción de Helado de Crema de 250 gr. 545.  

Ciertamente un deportista de alta competencia, un nadador por ejemplo, puede requerir según su peso, dietas de hasta 8.000 Kcal. diarias, porque su consumo calórico es impresionante; pero esto no tiene nada que ver con la inmensa mayoría de las personas, que durante todo el año no hacen actividad alguna y durante 30 días van 3 veces por semana a hacer un poco de aparatos y aeróbic; a esas personas probablemente les sirva con suerte para ahorrarse 3 o 4 litros de gaseosa a la semana. 

La asociación de ejercicio y plan dietario es otro tema sugestivamente mal enfocado. 

Cuando un organismo está creciendo, como en la infancia o en el progreso de la Obesidad, tiene un metabolismo “Anabólico”, está sintetizando moléculas y/o células, en definitiva está haciéndose más grande. 

Cuando un organismo está decreciendo, como en la vejez o durante un proceso de adelgazamiento, tiene un metabolismo “Catabólico”, está deshaciéndose de moléculas y/o células, en definitiva está haciéndose más chico. 

Durante el metabolismo catabólico que induce una dieta, el organismo literalmente “se está comiendo a sí mismo”.

Esta situación no le permite sintetizar óptimamente el ATP (adenosintrifosfato), que es la molécula fuente de energía del cuerpo.

Como dato vale citar que la cantidad de ATP que hay en los músculos basta para mantener la potencia máxima durante apenas 3 segundos, por lo que es esencial que se forme continuamente ATP nuevo. 

Pasa que durante una dieta, a este ATP lo tiene que obtener de las grasas y no de los hidratos de carbono que son su fuente natural, ya que estos se hallan bastante reducidos. 

Esta es la base misma del adelgazamiento, las grasas y no los hidratos de carbono, comienzan a utilizarse como combustible. 

Pero acceder a este combustible de reserva no es lo mismo que ir a una estación de servicio, 1º hay que ir a buscarlo más lejos y 2º procesarlo mediante un metabolismo más complejo, lento, y que consume mayor energía que el habitual de “cargarlo” de los hidratos de carbono.

En qué deviene todo esto: en que un organismo a dieta, no tiene fácil acceso al combustible, por lo cual si lo forzamos a producir ATP para la contracción muscular, lo estamos sometiendo a un esfuerzo mayor al habitual. 

Por ejemplo no es el mismo esfuerzo el que realiza una persona obesa de 100 Kg. jugando tenis, que la misma persona 2 días después de haber comenzado una dieta, con digamos 1 Kg. menos. El esfuerzo es mucho mayor (y no “menor”) en el 2º caso. 

Y esto no se limita a los obesos, sino también se da en atletas de alta competencia.

A ningún preparador físico se le ocurriría poner a dieta a un futbolista profesional durante la pretemporada o la etapa de competencia, porque obviamente no rendiría físicamente ni medio tiempo. 

Esto implica que cuando a un obeso se le indican ejercicios paralelos a la dieta, se debe saber que se lo está sometiendo a un esfuerzo metabólico y a una sobrecarga cardiovascular, y por ende debe realizársele previamente a esta indicación, una completa evaluación médico-deportológica.

El punto es que esta situación no se da casi nunca … y es inexplicable siendo que en muchos casos son médicos los que indican esta combinación.  

Por nuestra formación en Medicina del Deporte, sabemos que existen muy pocos casos en los que es recomendable esta asociación, por ende la indicamos pocas veces. 

* Si un paciente con Obesidad Grado II, III ó IV, practica actividad física regularmente, le indicamos que la mantenga pero le reducimos la frecuencia y la intensidad de acuerdo a cada paciente.

* En el mismo caso anterior, pero que haga habitualmente una vida sedentaria, le indicamos que continúe con sus hábitos, y en el caso de que se encuentre muy motivado a cambiarlos, que comience con precaución y mesura, por caminatas o bicicleta fija. 

* Si un paciente con sobrepeso inferior a los 10 Kg. (o genéricamente Obesidad Grado I), practica actividad física regularmente, también le indicamos que la mantenga pero le reducimos en menor medida la frecuencia y la intensidad de acuerdo a cada paciente. 

* En el mismo caso anterior, pero que haga habitualmente una vida sedentaria, le indicamos que continúe con sus hábitos, y en el caso de que se encuentre muy motivado a cambiarlos, que comience un plan de entrenamiento o práctica deportiva (que nosotros le diseñamos de acuerdo a sus preferencias), no tanto con el fin de acelerar el resultado, sino por una concepción holística que toma en cuenta el aspecto psicológico, fundamental en la Obesidad. 

Por supuesto en todos los casos les advertimos que notarán una considerable merma en su rendimiento habitual.  

Particularmente en un tratamiento tan eficaz como el nuestro, en el se baja entre 6 a 10 Kg. mensuales, tendemos a no aconsejar actividad física extra. 

Luego el ejercicio cobrará gran importancia en la etapa de mantenimiento. 

Allí siempre lo alentamos, pero “no lo indicamos”, pues lo esencial para mantener el peso no son los ejercicios sino los hábitos alimentarios.

De nada sirve practicar deportes si se come mal, y si se aprende a comer no importa mucho si se hacen o no ejercicios.  

Además es infinitamente más fácil enseñarle a comer a una persona, que convencerla de empezar a hacer actividad física cuando nunca la ha hecho, no tiene tiempo, o no le gusta. 

En definitiva el Ejercicio como coadyuvante terapéutico, es ciertamente “más un mito que una realidad”, porque su efecto sobre la baja ponderal es poco más que insignificante. 

Pero a causa de la caótica “desinformación interesada” que existe en cuanto a la Obesidad, el ejercicio está inserto en el inconsciente colectivo como “un gran quemador de grasas”. 

Las bondades generales de la actividad física son innegables, pero de allí a decir que el ejercicio es imprescindible para bajar de peso “hay una enormidad”. 

Idealmente toda persona debería realizar no menos de 60 minutos de actividad física moderada o intensa al menos 3 veces por semana. 

Eso es lo “teórico”, pero todo indica que la población mundial cada vez más se dedicará a actividades en extremo sedentarias, y la ciencia médica debe ante todo “adaptarse a la realidad” y no pretender cambiar por imposición las tendencias globales, pues obviar el pragmatismo sería sin duda un error fatal. 

Si los profesionales no somos capaces de “leer la evolución social” y diseñar terapéuticas que se adapten a ella, definitivamente seremos unos inútiles teóricos. 

Lo esencial a entender sobre el ejercicio ya lo hemos dicho, no obstante no queremos obviar en este ítem las consideraciones fisiológicas que el mismo tiene en relación a la Obesidad.  

El ejercicio desde el punto puramente fisiológico tiene gran utilidad para el tratamiento de la Obesidad: 

* La actividad física añadida a la dieta hipocalórica favorece y facilita la pérdida de masa grasa, sin variar la proporción de masa magra, siendo esto lo deseable en la reducción de peso corporal, además de conseguirse otros beneficios físicos y psicológicos, con un perfil más positivo, como la disminución de la ansiedad, mejora de la depresión y mejora del humor que, con frecuencia, se acompaña de la reducción de ingesta calórica y que, también, favorece el adelgazamiento. 

* El ejercicio físico contribuye de forma notable a mejorar el perfil metabólico de las personas con problemas de exceso de peso. Numerosos estudios han demostrado una resistencia a la acción de la insulina en la Obesidad y cómo se puede mejorar esta acción de la insulina con el ejercicio físico regular y la disminución de peso. 

* A nivel del metabolismo de los glúcidos se favorece, por medio de la actividad física, la captación de glucosa por el músculo y otros tejidos y se favorece la acción de la insulina, que así tiene un mayor efecto, disminuyendo la resistencia a la hormona y conllevando a menores necesidades de producción de la misma. 

* Incluso el ejercicio puede aumentar la preferencia para ingerir glúcidos en lugar de grasas, lo que es muy conveniente para disminuir grasa y mantener esta pérdida. 

* El ejercicio físico sensibiliza al adipocito a la acción lipolítica de las catecolaminas y de otras hormonas, favoreciéndose por este medio el catabolismo de las grasas. 

* Se ha demostrado que el entrenamiento físico de los obesos induce a una disminución del LDL-colesterol, VLDL-colesterol y de los triglicéridos en sangre, y a un aumento del HDL-colesterol plasmático. Estos cambios se correlacionan con la cantidad de peso perdido. 

Resumiendo podemos decir que los efectos son: 

Mejora del estado físico
Mejora de la autoestima, ansiedad y depresión
Disminución del apetito
Aceleración de la pérdida de peso
Aumento del gasto energético
Incremento de la masa magra
Disminución del índice cintura / cadera
Disminución del IMC
Disminución de la tensión arterial
Estímulo de la termogénesis
Incremento de la oxidación grasa
Incremento de los HDL circulantes
Disminución de los LDL y Tg circulantes
Mejora de la sensibilidad a insulina
Incremento de la GLU T4
Incremento de la Hexoquinasa II 

NUESTRO SISTEMA 

Recalcamos que nosotros no inventamos nada, simplemente hemos reunido los fármacos de última generación, las más avanzadas tecnologías diagnósticas y terapéutico-dietarias, y el concepto terapéutico de vanguardia (la Paleo-Dieta). 

Esto nos ha sido posible merced a la inapreciable ventaja que constituye la sumatoria de experiencias en el ámbito empresarial, profesional, e industrial farmacéutico.
Sinceramente a nosotros no nos ha sido difícil diseñar este sistema, solamente un trabajo arduo, inherente a la producción de los fármacos y a la consecución e implementación de la tecnología.
No obstante estamos persuadidos de que han sido nuestras ventajas comparativas las que nos han brindado una posición de privilegio, que muy pocas empresas de salud podrían equiparar.

En MEDES integramos un equipo multidisciplinario de excelencia, compuesto por profesionales de la Medicina, la Nutrición, la Farmacología, la Química, la Informática, la Dirección de Empresa, etc., muchos de los cuales son Docentes Universitarios Doctorados. 

Y bajo un enfoque Holístico (del griego holikos: universal, completo, entero: "No hay enfermedades sino enfermos"), pues una persona no es la suma de sus partes sino el producto de la “interacción” de las mismas, no es un objeto que se pueda cuantificar simplemente, es un “sujeto”, donde la subjetividad está determinada por la influencia recíproca los aspectos biológicos, psicológicos y sociales que posee.  

Un tratamiento de Obesidad, jamás puede basarse en conceptos teóricos faltos de pragmatismo, puesto que cada persona es un “individuo” y debe inexorablemente respetárselo como tal, si es que se pretende obtener un beneficio plausible.  

Nuestro anhelo profesional es brindarle, aunque sólo sea a través de este Web-Site, un real beneficio para su problema de peso. 

Muy sucintamente describiremos nuestro sistema, que por supuesto abarca los 3 pilares terapéuticos esenciales: 

Dietoterapia: 

Es realizada mediante el software dietario unánimemente considerado como el mejor. 

Es personalizada y diseñada para aportar lo que su organismo precisa para mantener en un nivel razonable su funcionalidad energética pero a su vez buscando obtener la máxima velocidad de adelgazamiento.  

La hacemos pensando en su futuro y no simplemente como un acontecimiento puntual; por eso amos progresivamente llevándolo hacia los hábitos propios de nuestra especie, a los que Ud. se acostumbrará de modo natural. 

Pero no le prohibimos nada, por el contrario es Ud. quien diseña finalmente su dieta con nuestro asesoramiento, y puede cambiarla íntegramente semana a semana, considerando reuniones gastronómicas, vacaciones, viajes, etc..  

Esto es porque no existen alimentos o bebidas que por sí solos aisladamente “engorden”, claro que un kilo de helado o un litro de bebida blanca por día son incompatibles para cualquier régimen, pero ello no implica que no pueda consumirlos y el la proporción diaria que desee, mientras que no se exceda el valor calórico diario necesario para producir resultados. 

Si Ud. sólo come minutas y las mismas todos los días, “lo seguirá haciendo”, no le vamos a ntroducir alimentos que le disgusten, costosos o difíciles de conseguir.    

No le agregaremos comidas, más bien se las quitaremos, y tampoco alteraremos sus horarios habituales (ni tampoco por supuesto le agregaremos actividades físicas si no lo desea).         

En MEDES nos tenemos prohibido “Prohibir”. Si prohibiéramos o le obligásemos a cambiar su estilo de vida cometeríamos un ¡error fatal!. 

Ud. no tiene por qué privarse de alimento alguno, o ser un “paria gastronómico” en las reuniones sociales, o renunciar al goce de saborear un plato hasta saciarse por completo, como cuando era un bebé.                  

Jamás recibirá otra cosa que comprensión, motivación y elogios, las exigencias y reprimendas ya no se usan ni en deportistas de alta competencia. 

Este mecanismo de relación Médico-Paciente no debe sorprenderle y tenga por seguro que es el que proporciona los mejores resultados.

No se encuadra en la teoría del “Laissez Faire” (Dejar Hacer) sino en la “Democrática”; los nuevos paradigmas médicos han abolido la tradicional relación Autocrática en donde el médico diagnosticaba y prescribía y el paciente sólo asentía y cumplía.

La función del médico del siglo XXI es “orientar”, para que el paciente, que posee como nunca antes un acceso casi ilimitado a la información, decida sobre la terapia a la que se someterá. 

Instrucción Nutricional: 

Este es un pilar irresponsablemente obviado por la mayoría de los terapeutas, por motivos diversos que ya citamos, pero para nosotros es preponderante. 

Aquí ponemos énfasis porque sabemos que esta es la “llave” que le permitirá controlar su problema de peso. 

Tan es así que la mayor parte de la primera consulta los dedicamos a esto.

Luego entregamos una extensa carpeta, en las que aparte de las graficaciones de sus evaluaciones y la dieta, se encuentra un resumen de los conceptos básicos sobre Nutrición y Obesidad. 

También damos una completa tabla calórica de los alimentos habituales en nuestro medio, con por ejemplo todas las minutas y bebidas alcohólicas, e indicaciones acerca de cómo calcular el peso de los alimentos. 

Permanentemente en cada consulta de control, vamos profundizando en el tema y entregando máshojas de material para que vaya completando su carpeta.

Además alentamos a que consulte nuestro Web-Site y otros relacionados, para aumentar sus conocimientos nutricionales, tan ilógicamente pasados por alto en la formación educativa primaria. 

Las bases fisiológicas de la alimentación, son mucho más sencillas de lo que los tecnócratas interesados hacen ver, pero como cualquier conjunto de conocimientos deben ser enseñadas y aprendidas, y claramente lo que el paciente aprenda dependerá de su interés, pues nuestra concepción profesional es asesorar, y jamás exigir.  

Como ya dijimos la Obesidad es crónica, y no puede pretenderse solucionarla definitivamente, salvo contadas excepciones, pero aprender a comer es la manera de lograr que los periodos entre tratamientos sean más prolongados y que las subas ponderales en los mismos sean más acotadas. 

Farmacoterapia:                                

Utilizamos sólo los fármacos autorizados por el más riguroso ente internacional (la FDA de USA), y en las presentaciones y dosificaciones internacionales. 

Esto implica que utilizamos “Monodrogas” y no una combinación “inventada” por nosotros. 

Le brindamos una detallada información de lo que le prescribimos: Sus indicaciones específicas, mecanismo de acción, efectos no deseados, potenciales interacciones, etc.; así como los datos necesarios para que amplíe su información en la Web. 

Comprendemos perfectamente el recelo del paciente en cuanto a los fármacos para la Obesidad, que se encuentra harto justificado a causa del desprestigio de quienes anti-éticamente hacen mal uso de los mismos. 

Nuestra intención es también hacerle ver que un “instrumento” nunca es responsable, lo es su “ejecutor”, y cualquier fármaco, hasta la aspirina, es potencialmente peligroso si es mal utilizado. 

Le brindamos argumentos irrefutables y concluyentes, acerca de la utilización de fármacos para tratar la patología más difundida y rebelde del mundo.  

Nuestro criterio participativo también comprende a los fármacos.

En este caso existen algunas limitantes básicas, pues obviamente el paciente no puede elegir libremente la combinación y dosificación, pero sí acordamos conjuntamente la cantidad de fármacos que quiere o puede (en referencia al costo) combinar. 

De esta manera nuestro tratamiento logra abarcar un amplio abanico en cuanto a las posibilidades económicas de cada paciente.
No obstante, el que manufacturemos los fármacos en nuestro Laboratorio, permite que el precio de los mismos sea un 50% inferior al de sus homólogos en el mercado. 

Otras Características: 

a) Algo que puede parecer trivial pero sin embargo muy importante, es que toda receta debe ser claramente legible.

Esto no sólo es un derecho del paciente, sino que facilita la consulta con su médico de
cabecera sobre el tratamiento que le indicamos.

Nuestras recetas salen impresas mediante un software de gestión múltiple, desarrollado por nuestros programadores.       

b) Podrá abandonar el tratamiento cuantas veces desee, puesto que una retirada a tiempo no significa perder la batalla y muchas veces suele ser oportuna para retomar fuerzas y consolidar lo obtenido hasta el momento.   

c) Siempre y cuando no lo abandone “de golpe” y siga nuestras indicaciones, le garantizamos que “no tendrá un efecto rebote”.
Esto es porque definitivamente la causa principal del rápido recupero (efecto rebote) del peso perdido, es una incorrecta culminación del tratamiento: Ningún tratamiento de Obesidad debe suspenderse abruptamente. 

Se deben recuperar progresiva y metódicamente los niveles metabólicos, puesto que todo plan dietario implica una alteración de los mismos, debido a que el organismo intenta adaptarse a la ingesta calórica menor, incrementando considerablemente la absorción de nutrientes. 

Cuando le otorguemos el alta, se va conociendo e ingiriendo exactamente su “Ingesta Calórica de Mantenimiento” y con su “Metabolismo Equilibrado”.  

Las características de la Obesidad impiden asegurarle que no vaya a engordar nuevamente, pero habiendo adelgazado, con la motivación que implica, y teniendo los conocimientos nutricionales y metabólicos que le habremos dado, esa situación estará ciertamente atenuada, y cuando ocurra, el aumento de peso será moderado y paulatino, dándole la posibilidad de corregirlo a tiempo mediante tratamientos breves. 

Tanto bajar como mantener su peso es mucho más sencillo de lo que piensa y sin que ello implique que deba someterse a “una vida de privaciones”.  

d) Documentamos constantemente su evolución entregándole una carpeta personal con sus gráficos evolutivos y ofreciéndole un soporte de “Asesoramiento Indefinido”, indispensable en la Obesidad. 

e) Estamos persuadidos de que todo tratamiento debe adaptarse a la realidad de cada paciente, tanto conductual como económica, siendo esto básico para la obtención de resultados. 

f) Resumiendo pensamos que nuestro tratamiento es el que más se acerca a lo que todo paciente pretende: 

* Entorno profesional, científico y ortodoxo
* Esmerada y extensa atención personalizada
* Abundante información sobre obesidad y nutrición sin reticencias (oral y escrita)
* Máxima adaptación a sus hábitos alimenticios
* Dieta fácil, exacta y rápida
* Detallada explicación de la terapéutica poniendo énfasis en la farmacología
* Ejercicio totalmente democrático de la relación médico-paciente
* 0% exigencia o recriminación // 100% comprensión y motivación
* Eficacia y eficiencia prácticamente perfectas en cuanto a anorexia
* Rapidez en la baja ponderal superior a cualquier otro tratamiento que haya hecho
* Efectos colaterales mínimos y reacciones adversas nulas
* Efectos rebote inexistentes y recidivas lentas y acotadas
* Tratamiento puntual, no permanente 
* Costo económico razonable 

Nota: Reiteramos que este conjunto de prestaciones no eran posibles hasta fines del siglo XX, pues de hecho muchos de los fármacos, la tecnología diagnóstica y los software terapéutico-dietarios, no existían. 

Nosotros ofrecemos seriedad y medicina ortodoxa (Alopática, no Homeopática), harto probada científicamente, acompañada de los mejores resultados, y con una vocación por el continuo aprendizaje, lo que nos permitirá ofrecerle siempre los últimos adelantos que la ciencia médica avale. 

Infortunadamente en este inmenso “mercado de la Obesidad” la demanda insatisfecha es de tal magnitud que origina que el paciente “no discrimine”, y que acuda a la atención de un profesional capacitado y responsable tanto como a una infinidad de falsos tratamientos. 

Por supuesto esto no es culpa del paciente, sino de ausencia de regulaciones que resguarden la salud, y a la oferta insuficiente de tratamientos serios. 

Nuestro objetivo es que obtenga el peso que desee, pero también dándole la certeza de que podemos llevarlo a su peso y composición corporal ideales, por más lejos que se encuentre de ellas.                             

Sabemos que mucho de lo expresado en este Web-Site, puede implicar un cambio radical en sus anteriores conceptos, y que teóricamente puede significar la mejor noticia que haya recibido al respecto y “cuando la limosna es grande …”.

Pero no le pedimos “que nos crea” sino simplemente que reflexione sobre los contenidos de los diferentes capítulos, que pretenden ofrecerle la información necesaria para que pueda regirse por su lógica, la mejor herramienta que poseemos los seres humanos. 

Esa lógica es el sustento para decirle que obtendremos resultados donde otros fallaron.  

Confiamos en que MEDES será el final de su búsqueda terapéutica para su problema de peso.  

Por las características de la Obesidad no le podemos prometer que sea el último tratamiento que realice, pero sí que ha encontrado el Sistema Terapéutico que le permitirá controlar de manera más efectiva, rápida, perdurable y menos sacrificada, su sobrepeso. 

Ciertamente para el éxito nada suplanta a la decisión que todo paciente debe tener, pero si Ud. la posee, en MEDES encontrará el resto de lo necesario para: 

        Bajar de peso, obtener su peso ideal y mantenerlo. 

LA PREVENCIÓN 

La Medicina Preventiva es una de las especialidades de mayor relevancia de la presente centuria, y merece un capítulo aparte que en el futuro desarrollaremos. 

La prevención con respecto a la Obesidad tiene una importancia excluyente desde el punto de vista de la salud pública. En Etiología (Causas), tratamos más en detalle los factores que pronostican la Obesidad, y es claro que la Obesidad en la niñez es determinante para este pronóstico. 

Las estadísticas del incremento de la patología en los niños es alarmante (y está mencionada en varios capítulos), siendo el factor más excluyente de prevención de la Obesidad.  

No nos extenderemos dentro de este capitulo en la Prevención, sólo les dejamos como reflexión que “los niños comen lo que sus padres”, y sólo es cambiando el habito de sus padres, como podrá prevenirse que esos niños sean obesos en el futuro. 

OTRAS ALTERNATIVAS TERAPÉUTICAS 

Cirugía Bariátrica:

Consiste en diversas técnicas quirúrgicas a nivel gastrointestinal, que determinan una menor absorción de los nutrientes o una disminución de la capacidad gástrica.
En los últimos años ha conseguido avances significativos.

La aparición de técnicas quirúrgicas de bajo riesgo como la cirugía laparoscópica y los anillos gástricos (banding) removibles, la han transformado en una opción a tener en cuenta.

Los tres tipos de cirugía que suelen utilizarse en la actualidad son:

1) Banding Gástrico
2) Gastroplastia
3) Gastroplastia con by-pass gastroyeyunal

El primero de ellos es el más aconsejable por su menor agresividad quirúrgica, y consiste en colocar una banda regulable para disminuir la luz del estómago, pudiendo ser retirada con posterioridad.

Las otras dos opciones, aunque efectivas, son mutilantes y definitivas.

La indicación de este tipo de cirugías, está reservada a los obesos con IMC > 40, siempre que no se haya conseguido éxito terapéutico bajo tratamiento convencional por profesionales calificados durante 5 años.  

Todos estos procedimientos son realizados por profesionales altamente capacitados y que nos merecen el mayor de los respetos, pero nuestro criterio, y basándonos en los resultados de estas alternativas versus nuestros resultados, es que este tipo de cirugías deberían restringirse a un ínfimo número de pacientes. 

a) En los Banding Gástricos, porque suponen graves riesgos psicológicos sobre el paciente, pues se reduce la capacidad gástrica de los 1500 a 2.000 c.c. normales, a unos 150 a 200 c.c., lo que implica entre otras cosas que: 

* No puede disfrutar de reuniones gastronómicas, pues ni siquiera tiene capacidad estomacal para albergar el plato de entrada. 

* Si bien siente saciedad gástrica por el llenado completo de la capacidad estomacal, este mecanismo sólo es uno de los tantos que producen saciedad, por lo cual experimenta una “saciedad hambrienta” permanente, sin poder tener una real satisfacción por el alimento, factor esencial para el equilibrio psicológico. 

No se pueden cambiar millones de años de evolución, con sólo disminuir la capacidad de un órgano, el organismo es una intrincada y aún en su mayoría desconocida, red de interacciones. 

Por lo que sabemos, estos pacientes indefectiblemente bajan de peso, pero a costa de adoptar “por la fuerza”, hábitos alimenticios de otras especies.
Es ni más ni menos “como si le cosieran la boca”. 

¿Qué pasará en el caso de que estos pacientes se quiten la banda, y por más que hayan bajado 50 Kg., se adaptarán nuevamente a comer pocas veces, o seguirán comiendo muchas pero ahora, sin banding, y por ende copiosamente?. 

Sinceramente pensamos, que aunque por ahora existan excepcionales casos en los que pueden recomendarse, este tipo de cirugías no tendrá lugar en el futuro terapéutico de la Obesidad.

Es sin duda la Industria Farmacéutica la que aportará constantemente nuevas y superadoras alternativas.   

b) En el caso de las Gastroplastias con o sin by-pass, porque son mutilantes y definitivas, bligando de por vida al paciente a consumir suplementos de nutrientes esenciales por la malabsorción residual e irreversible. 

Medicina Estética: 

Hay un capítulo aparte destinado a la Medicina Estética, no obstante aquí mencionaremos los  tratamientos más relevantes en relación a la Obesidad, que pueden clasificarse en: 

1) Quirúrgicos relativos a la Cirugía Plástica, entre los que pueden nombrarse: 

* Dermolipectomías (abdomen, piernas, glúteos, brazos, etc.)
* Liposucciones (tradicionales o ultrasónicas; en estas últimas la cánula posee un mecanismo de emisión ultrasónica que destruye la pared celular de los adipocitos favoreciendo un mayor volumen de succión. Se realizan en prácticamente cualquier región corporal.

2) Tecnológicos, que utilizan aparatología: 

El procedimiento tal vez más relevante y comprobado es la micro succión externa para celulitis (Endermología), que mediante un fuerte efecto ventosa sobre los pequeños “pozos celulíticos” del tejido celular subcutáneo, logra romper las trabéculas de tejido conectivo que los originan, determinando entonces una redistribución homogénea de la grasa. Aunque estos efectos son transitorios (duran entre 6 a 12 meses), el resultado estético es muy aceptable. 

3) Clínicos, realizados directamente por los profesionales: 

Incluyen una muy diversa gama de procedimientos como la Fisioterapia, Masoterapia, Mesoterapia, Cosmiatría, etc..